La tradicional cena anual de corresponsales de la Casa Blanca, uno de los eventos más emblemáticos del calendario político estadounidense, se vio abruptamente interrumpida este sábado por la noche cuando estallidos en el lobby del Hotel Hilton obligaron a activar el protocolo de seguridad del Servicio Secreto. El presidente Donald Trump, quien había llegado minutos antes al evento, fue evacuado de inmediato junto a su esposa, Melania Trump, el vicepresidente JD Vance y otros altos funcionarios.
La reacción fue instantánea. Los asistentes —entre periodistas, legisladores y miembros del gabinete— se cubrieron al escuchar los estruendos, mientras agentes armados irrumpían en el salón y escoltaban a las principales autoridades fuera del lugar. Según reportes oficiales, ninguno de los presentes resultó herido, y el sospechoso fue detenido poco después del incidente.
El momento del caos
La secuencia de los hechos se desarrolló en cuestión de segundos. Trump se encontraba sentado en el estrado principal cuando comenzaron los gritos en la parte trasera del salón. Los invitados apenas llevaban cinco minutos de cena.
Un miembro del Servicio Secreto alertó con un grito de "¡Disparos!", lo que desató el pánico. Los asistentes se arrojaron al suelo, refugiándose debajo de mesas y sillas, mientras agentes de seguridad corrían hacia el escenario con armas desenfundadas.
Las imágenes registradas muestran la rapidez con la que el presidente y su esposa fueron escoltados fuera del salón. En paralelo, los pasillos del hotel se llenaron de efectivos desplegándose hacia el lobby, donde se habrían originado los estallidos.
Testimonios desde el interior
El relato de los presentes aporta una dimensión más vívida de la escena. Erin Thielman, veterana militar invitada al evento, explicó que salió del salón para llamar a su hijo y escuchó tres fuertes detonaciones que identificó como disparos. Según su testimonio, vio a un hombre caer frente a ella con lo que parecía ser un fusil y cargadores.
Thielman descendió por las escaleras mientras observaba a los agentes de seguridad desenfundar sus armas, en medio de una creciente confusión.
Desde el ámbito político, el representante demócrata Jared Moskowitz relató que fue trasladado a una sala segura tras el incidente. A través de la red social X, agradeció a las fuerzas del orden y destacó la asistencia del legislador Steve Scalise.
Por su parte, el congresista republicano Andrew Ogles afirmó que logró evacuar el lugar junto a otros legisladores con ayuda del Servicio Secreto, y pidió oraciones por el país en medio de la incertidumbre.
Un evento de alto perfil bajo amenaza
La cena, organizada por la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, reúne cada año a figuras clave del periodismo y la política estadounidense. En esta edición, la expectativa era particularmente alta debido a la presencia de Trump, quien asistía por primera vez como presidente.
Entre los funcionarios presentes se encontraban:
- El secretario de Estado, Marco Rubio
- El secretario de Guerra, Pete Hegseth
- El secretario del Tesoro, Scott Bessent
- La directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard
- El secretario de Transporte, Sean Duffy
- La secretaria de Prensa, Karoline Leavitt
- El director del FBI, Kash Patel
- El fiscal general interino, Todd Blanche
- El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr.
La presencia de estas figuras subraya la magnitud institucional del evento y el potencial impacto de cualquier incidente de seguridad.
La reacción presidencial
Minutos después de la evacuación, Trump se pronunció a través de su red Truth Social. En su mensaje, calificó la noche como "intensa" y elogió la labor del Servicio Secreto y las fuerzas del orden, destacando su rapidez y valentía.
El mandatario confirmó la detención del tirador y señaló que había recomendado continuar con el evento, aunque aclaró que seguiría las indicaciones de las autoridades. También reconoció que la velada ya no sería la misma y sugirió que el evento podría repetirse en otra ocasión.
Expectativa, tensión y un discurso en duda
El discurso que Trump tenía previsto ofrecer generaba gran expectativa, especialmente por su conocida relación conflictiva con la prensa. Según había anticipado la secretaria de Prensa, Karoline Leavitt, se trataría de una intervención "muy entretenida", enmarcada en el contexto del 250 aniversario de la nación.
La cena de corresponsales ha sido históricamente un espacio de tensiones y momentos memorables, como las críticas de Stephen Colbert a George W. Bush en 2006, o los comentarios de Seth Meyers en 2011 sobre las ambiciones presidenciales del propio Trump.
A pesar del incidente, los organizadores indicaron que el evento podría reanudarse, aunque no estaba claro si el presidente volvería al lugar. Sin embargo, un alto funcionario citado por The New York Times aseguró que Trump aún planeaba dar su discurso.
Una noche que redefine el evento
Lo que debía ser una velada de tradición, sátira política y convivencia entre prensa y poder se transformó en una escena de tensión y emergencia. Aunque no hubo heridos y el sospechoso fue detenido, el episodio deja interrogantes sobre la seguridad en eventos de alto perfil y redefine el tono de una de las citas más simbólicas de Washington.
La cena continuará —o no— bajo una sombra inevitable: la de una noche en la que el protocolo reemplazó al protocolo social, y la política quedó momentáneamente eclipsada por la urgencia.