El intento del régimen de Nicolás Maduro por fortalecer la Milicia Bolivariana con una nueva jornada de alistamiento terminó en un rotundo fracaso. Este fin de semana, plazas públicas y espacios militares en distintos estados de Venezuela se mostraron desiertos, pese a la propaganda oficial y al despliegue de llamados mediáticos bajo el lema del "Plan Nacional de Soberanía y Paz".
El objetivo de la convocatoria era reclutar reservistas y voluntarios frente al reciente despliegue de buques de guerra estadounidenses en aguas del Caribe, anunciados por Washington como parte de un operativo regional contra el narcotráfico. Maduro había instado a los ciudadanos a "dar un paso al frente para decirle al imperialismo: basta de tus amenazas", asegurando contar con 4,5 millones de milicianos activos, cifra que opositores y organizaciones independientes pusieron en duda frente a la notoria ausencia de participantes.
Desde regiones como Táchira, Vargas, Mérida, Trujillo, Barinas, Delta Amacuro y Zulia, los reportes coincidieron: plazas Bolívar y espacios castrenses sin presencia de milicianos ni voluntarios. Incluso en lugares emblemáticos del chavismo, como Sabaneta —ciudad natal de Hugo Chávez— la jornada pasó inadvertida.

La líder opositora María Corina Machado interpretó el vacío como un gesto político: "Hoy, una vez más, la dignidad y la valentía del pueblo venezolano se imponen. Las plazas vacías anuncian el futuro que se aproxima. No tengas miedo. No estás solo. Ellos sí".
Otras voces, como la de Vente Barinas, subrayaron el desprestigio del oficialismo: "Esta plaza lleva por nombre Hugo Chávez y ni siquiera allí lograron movilizar al pueblo a esta nueva farsa".
La Milicia Bolivariana, creada en 2013 para reforzar al ejército venezolano con un cuerpo civil armado, forma parte del esquema de defensa del chavismo. Sin embargo, la falta de adhesión a esta convocatoria refleja la distancia creciente entre la ciudadanía y el discurso de "resistencia patriótica" promovido por Maduro, en un contexto de crisis económica, hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, y una diáspora de más de 7 millones de venezolanos desde 2014.
El escenario se agrava tras las elecciones de julio de 2024, denunciadas como fraudulentas, que profundizaron la represión política y dejaron miles de detenidos, según la ONG Foro Penal.
Mientras tanto, el chavismo insiste en presentar el despliegue naval estadounidense —iniciado el 14 de agosto— como una amenaza a la soberanía, aunque el Pentágono lo enmarcó como parte de operaciones antinarcóticos y no como un plan de intervención militar contra Venezuela.
La masiva inasistencia a la jornada de alistamiento es vista por la oposición como un síntoma del aislamiento político del oficialismo y del creciente desgaste del discurso militarista del régimen.