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Tensión en el Caribe: el buque de guerra de Estados Unidos llega frente a Venezuela

El destructor lanzamisiles permanecerá hasta el 30 de octubre en aguas trinitenses para ejercicios conjuntos con el ejército local. La presencia militar de Estados Unidos en el Caribe crece en medio de las denuncias de Nicolás Maduro, que acusa a Washington de preparar una ofensiva contra su gobierno.

27 Octubre de 2025 08.17

La presencia del buque de guerra estadounidense USS Gravely en el puerto de Trinidad y Tobago encendió las alarmas en la región y reavivó las tensiones con el gobierno de Nicolás Maduro. El destructor, equipado con misiles guiados, permanecerá en el país caribeño hasta el 30 de octubre para realizar ejercicios conjuntos con las fuerzas armadas trinitenses, según informó el gobierno local.

El arribo de la embarcación coincide con una intensificación del despliegue militar estadounidense en el Caribe, donde desde agosto se registran movimientos de buques de guerra y, desde principios de septiembre, ataques aéreos contra embarcaciones de presuntos narcotraficantes. Washington asegura que la operación tiene como objetivo combatir el tráfico de drogas, aunque Caracas lo interpreta como una amenaza directa a su soberanía.

El presidente estadounidense Donald Trump ha acusado reiteradamente a Maduro de encabezar una red de narcotráfico vinculada a las más altas esferas del chavismo, una acusación que el mandatario venezolano niega categóricamente. Maduro sostiene que Estados Unidos utiliza el tema del narcotráfico como "pretexto para imponer un cambio de régimen y quedarse con las reservas petroleras" de Venezuela.

Reacciones locales: entre la incertidumbre y el temor

En Puerto España, capital de Trinidad y Tobago, la presencia del USS Gravely no pasó inadvertida. Algunos habitantes celebraron el gesto como una muestra de cooperación militar, mientras que otros expresaron su preocupación por las posibles consecuencias de un enfrentamiento armado en la zona.

"Hay una buena razón para que Estados Unidos traiga su buque de guerra aquí. Es para ayudar a limpiar los problemas de drogas que vienen del territorio venezolano", opinó Lisa, una residente de 52 años que prefirió no revelar su apellido. Sin embargo, otros locales temen que la presencia militar estadounidense convierta al país en escenario colateral de un eventual conflicto.

"Si ocurre algo entre Venezuela y Estados Unidos, podríamos terminar recibiendo los golpes", advirtió Daniel Holder, un hombre de 64 años identificado con el movimiento rastafari. "La gente no ve lo serio que es esto, pero podrían pasar cosas aquí", alertó mientras observaba desde una plaza en el centro de la capital.

Críticas a la primera ministra y tensiones diplomáticas

La primera ministra trinitense, Kamla Persad-Bissessar, mantiene una postura firme de apoyo a Washington y ha endurecido su discurso contra la inmigración y la criminalidad venezolana desde que asumió el poder en mayo. Esta alineación con la Casa Blanca generó fuertes críticas por parte de Caracas, que acusa al gobierno trinitense de "servir a los intereses de Estados Unidos".

"Es una amenaza para la paz. Si están trayendo buques de guerra, están insinuando que quieren guerra", expresó una mujer que prefirió mantener el anonimato. El sentimiento de incertidumbre crece entre los residentes de Puerto España, donde muchos prefieren evitar pronunciarse por temor a represalias o conflictos diplomáticos.

Ataques aéreos y denuncias por muertes en el Caribe

Según datos recopilados por la agencia AFP, la movilización militar de Estados Unidos en la región ha dejado al menos 43 muertos en diez bombardeos a embarcaciones de presuntos narcotraficantes en aguas internacionales del Caribe y el Pacífico. Las familias de dos ciudadanos trinitenses denunciaron que habrían muerto en uno de esos ataques a mediados de octubre, aunque las autoridades locales aún no confirmaron ni desmintieron la información.

Expertos en derecho internacional también han cuestionado la legalidad de los bombardeos en aguas extranjeras, señalando que las operaciones se realizan contra sospechosos que no han sido interceptados ni interrogados, lo que podría constituir una violación de las normas internacionales.

Una región bajo presión

Mientras tanto, Estados Unidos anunció su intención de enviar próximamente al Caribe el portaaviones Gerald R. Ford, el más grande del mundo, lo que representa un incremento notable del poder militar en la zona. Desde Caracas, Maduro denunció esta medida como un intento de "inventar una nueva guerra" y aseguró que el objetivo final de Washington es desestabilizar su gobierno.

Entre la población trinitense, la preocupación por una escalada bélica es palpable. "No necesitamos más asesinatos ni bombardeos. Solo queremos paz y a Dios", afirmó Rhonda Williams, una recepcionista de 38 años. En tanto, Ali Ascanio, un venezolano que reside en Trinidad y Tobago desde hace ocho años, sintetizó el sentimiento generalizado: "Es alarmante, porque sabemos que es una señal de guerra. Ojalá esto sirva para que Maduro se vaya pronto, sin que haya sangre".