El doblete sísmico que sacudió Venezuela el 24 de junio desencadenó una amplia respuesta científica y tecnológica internacional destinada a evaluar la magnitud del fenómeno y sus consecuencias sobre el territorio. A partir de imágenes satelitales y sistemas avanzados de monitoreo, organismos internacionales comenzaron a documentar cómo los terremotos alteraron la superficie terrestre, proporcionando información clave para comprender el alcance de los movimientos y organizar las tareas de asistencia en las zonas afectadas.
La energía liberada por los movimientos telúricos pudo ser detectada incluso a más de 5.000 kilómetros de distancia, mientras organismos como la NASA y la Unión Europea pusieron en funcionamiento sistemas de observación satelital destinados a colaborar con la evaluación de daños y la coordinación de los operativos de rescate.
Los datos obtenidos durante los primeros días posteriores al evento permitieron elaborar mapas, identificar áreas con mayores desplazamientos del terreno y estimar el impacto sobre la infraestructura, aportando información de utilidad para las autoridades y los equipos desplegados en el terreno.
Cómo se desplazó el terreno
Uno de los principales aportes provino del satélite Radar de Apertura Sintética (NISAR), desarrollado por la NASA y la ISRO, que registró los desplazamientos de la superficie terrestre provocados por los terremotos.
Según los primeros análisis difundidos por la agencia estadounidense, los mapas fueron elaborados mediante la comparación de imágenes captadas el 13 y el 25 de junio, permitiendo visualizar con precisión los cambios producidos por los sismos. Los resultados preliminares muestran distintos comportamientos del terreno:
- Los tonos rojos representan desplazamientos hacia el este.
- Los tonos azules indican desplazamientos hacia el oeste.
- Las áreas amarillas corresponden a sectores donde prácticamente no se registraron desplazamientos.
Aunque la NASA aclaró que estos resultados continúan siendo preliminares y sujetos a validación, los mapas permiten identificar con precisión las zonas donde el terreno experimentó mayores modificaciones.
El informe señala además que los desplazamientos más importantes ocurrieron en el plano horizontal, aunque también se detectaron movimientos verticales de menor magnitud. Otro aspecto destacado es que la resolución de estos mapas alcanza los 80 metros, una precisión que facilita la determinación de la extensión del daño y contribuye a orientar las acciones inmediatas de respuesta.
Miles de edificios dañados en la zona de mayor impacto
Las estimaciones iniciales elaboradas por la NASA indican que aproximadamente 58.870 edificios resultaron dañados o destruidos en el área de mayor afectación, localizada cerca de San Felipe y Yumare.
Para llegar a estas conclusiones, los sistemas satelitales identificaron las estructuras afectadas y analizaron la intensidad de la sacudida mediante un sistema automático desarrollado por el Servicio Geológico de Estados Unidos, que ajusta el umbral de detección con el objetivo de reducir las falsas alarmas.
A su vez, la comparación de imágenes nocturnas tomadas antes y después del evento permitió detectar posibles interrupciones del suministro eléctrico en distintas regiones. Entre las áreas donde se identificaron posibles cortes de energía figuran:
- Carabobo.
- La Guaira.
- Caracas.
- Aragua.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), "los servicios de información basados en imágenes tomadas desde el espacio ayudan a tomar decisiones más rápidas y basadas en evidencia para apoyar a las comunidades afectadas".
En paralelo, el sistema Copernicus, perteneciente a la Unión Europea, fue activado para realizar un mapeo detallado del territorio afectado y generar análisis automáticos del daño estructural, facilitando tanto la llegada de equipos de rescate como las tareas de remoción de escombros.
La cooperación internacional en los operativos de rescate
La respuesta posterior a los terremotos también incluyó la participación coordinada de diversas agencias internacionales. La NASA y la Unión Europea activaron sus sistemas de monitoreo para brindar apoyo a las operaciones desarrolladas sobre el terreno.
El sistema Copernicus utiliza sensores ópticos de alta resolución junto con los satélites Sentinel, generando información visual en tiempo real sobre las zonas costeras y urbanas afectadas. Los mapas elaborados automáticamente permiten identificar:
- Rutas de acceso.
- Zonas despejadas para el aterrizaje de helicópteros.
- Sectores donde aún podría haber víctimas bajo los escombros.
Por otra parte, la Fuerza Aérea y del Espacio de Estados Unidos proporcionó imágenes satelitales a los responsables de planificar las operaciones de rescate en Venezuela, con el propósito de priorizar el despliegue de equipos y organizar la asistencia destinada a la población desplazada.
A este esfuerzo se suma el trabajo impulsado por el Gobierno de Estados Unidos, en colaboración con Starlink, para restablecer la conectividad en las regiones más afectadas mediante el despliegue de terminales de internet satelital. La iniciativa, coordinada entre el Departamento de Estado y la empresa de Elon Musk, busca facilitar tanto la comunicación de los equipos de primera respuesta como la de la población damnificada.
El impacto económico preliminar alcanza los 6.700 millones de dólares
Las consecuencias materiales del doblete sísmico también comenzaron a cuantificarse. De acuerdo con un análisis preliminar elaborado por Naciones Unidas, los daños físicos directos ascienden a 6.700 millones de dólares, cifra equivalente a aproximadamente el 6% del producto interno bruto de Venezuela.
La estimación fue realizada mediante la herramienta Análisis Digital Rápido (Rapida) e incluye las pérdidas registradas en viviendas y activos económicos. No obstante, el informe aclara que el cálculo:
- No contempla los costos de reconstrucción a largo plazo.
- No incluye la interrupción de la actividad productiva.
Asimismo, el estudio establece un rango estimado de pérdidas de entre 4.700 millones y 8.700 millones de dólares.
Las ondas sísmicas llegaron a la Argentina en apenas ocho minutos
La magnitud del fenómeno también quedó reflejada en los registros obtenidos fuera de Venezuela. El Observatorio Argentino Alemán de Geodesia (AGGO-CONICET-BKG), ubicado en Berazategui, registró la llegada de la energía sísmica mediante un sismómetro de alta precisión instalado en un edificio especialmente diseñado para evitar perturbaciones.
Según explicó Romina de los Ángeles Galván, responsable del monitoreo en el AGGO, "el instrumento recibe la energía que estos eventos liberan y que luego se propaga, se refleja y se refracta en las discontinuidades del interior terrestre".
El registro permitió detectar el doblete sísmico y establecer que la onda primaria tardó ocho minutos y medio en recorrer los 5.200 kilómetros que separan el epicentro del observatorio argentino.
Este tipo de mediciones resulta fundamental para analizar la propagación de las ondas sísmicas y comprender el comportamiento del medio por el que viajan. Además, los datos generados por el AGGO son de acceso público y están disponibles en su página web, donde también pueden consultarse sismogramas, información meteorológica y datos de georreferenciación en tiempo real, consolidando una fuente de información científica para el seguimiento de este tipo de fenómenos.