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Furia en Venezuela: el régimen mantiene el cerco en La Guaira y complica la búsqueda de desaparecidos

En medio de la peor catástrofe natural que atraviesa Venezuela, habitantes de La Guaira expresan dolor, angustia y enojo por las dificultades para avanzar con las tareas de rescate. La militarización de la zona y las denuncias por restricciones al ingreso de maquinaria pesada profundizan el conflicto con las autoridades.

1 Julio de 2026 07.38

La peor catástrofe natural sufrida por Venezuela en los últimos tiempos continúa dejando escenas de profundo dolor en La Guaira, donde la búsqueda de personas desaparecidas bajo los escombros se desarrolla en un contexto de creciente tensión entre la población y las autoridades.

La esperanza de encontrar sobrevivientes convive con la desesperación de quienes buscan a familiares desaparecidos, mientras el paso de las horas transforma la expectativa en angustia, el dolor en impotencia y la incertidumbre en un creciente hartazgo social.

Según los testimonios de vecinos de la zona, la relación con el gobierno se deteriora cada vez más en medio de la emergencia. Las críticas apuntan especialmente contra Diosdado Cabello, señalado como la principal figura de conducción tras la captura del exdictador Nicolás Maduro, y también alcanzan a la presidenta interina Delcy Rodríguez y a su hermano Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional.

En ese escenario, la población denuncia que la prioridad de las autoridades está puesta en el control del territorio, mientras numerosas familias continúan esperando la remoción de los escombros donde podrían permanecer personas desaparecidas.

Un fuerte despliegue militar

Las autoridades dispusieron la militarización de los accesos a La Guaira, con miles de agentes desplegados en distintos puntos de la ciudad. Sin embargo, mientras aumenta la presencia de efectivos, los vecinos reclaman otro tipo de ayuda: más personas y maquinaria destinadas a remover los restos de las cientos de viviendas destruidas por la catástrofe.

De acuerdo con los testimonios recogidos en la zona, bajo esos montículos de hormigón todavía permanecen cuerpos y persiste la esperanza de hallar sobrevivientes. Uno de los episodios que refleja el nivel de desesperación ocurrió en Playa Grande, un barrio de Catia La Mar, también ubicado en La Guaira.

Allí, un grupo de vecinos interceptó un camión que transportaba maquinaria pesada. La situación derivó en momentos de fuerte tensión cuando los habitantes obligaron al conductor a ingresar con el vehículo hacia un sector donde, según denunciaban, aún no se habían iniciado trabajos para remover los escombros.

El episodio estuvo acompañado por gritos, gestos de enojo y una especie de piquete improvisado, en una escena marcada por la desesperación de quienes continúan buscando respuestas.

Entre edificios destruidos y un ambiente insoportable

El paisaje descripto en Playa Grande refleja la magnitud de la tragedia. En el lugar permanecen algunos edificios todavía en pie, aunque completamente destruidos en sus laterales, dejando expuestos los ambientes interiores.

Entre los escombros también pueden verse personas durmiendo sobre colchones al aire libre, soportando temperaturas superiores a 30 grados y un fuerte olor a putrefacción. Ese escenario convive con una intensa presencia de efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que patrullan armados y utilizando tapabocas.

Según la información disponible, la presencia de estos agentes responde a una orden de Diosdado Cabello, luego de que el jueves se registraran saqueos en algunos de los pocos comercios que permanecían en pie tras el desastre.

Desconfianza hacia la Guardia Nacional Bolivariana

Pese al importante despliegue de efectivos, numerosos vecinos cuestionan el accionar de la Guardia Nacional Bolivariana. Según relatan, la fuerza carece de legitimidad entre buena parte de la población. A ello se suma la circulación de videos en redes sociales donde, según denuncian, pueden observarse uniformados portando pertenencias extraídas de edificios derrumbados.

"Mira cuántos son, no están haciendo nada cuando necesitamos que nos ayuden a sacar escombros. No sabemos si hay gente viva adentro", expresó Marta, de 45 años. Como ocurre con otros habitantes consultados, la mujer pidió preservar su apellido al formular críticas, argumentando que, pese a la tragedia, no olvidan que viven bajo una dictadura.

Mientras tanto, la GNB mantiene presencia permanente en distintos sectores de la ciudad.

De acuerdo con la información disponible, los focos de conflicto registrados hasta el momento son esporádicos y de pequeña escala, aunque existe la percepción de que el malestar social podría profundizarse con el paso de los días.

El drama de quienes buscan a sus familiares

Una de las historias que refleja el impacto humano de la tragedia es la de Isamar, una joven que acudió a la morgue improvisada por el régimen en el puerto de La Guaira para intentar reconocer el cuerpo de su madre. Entre lágrimas, relató que en ese lugar hay más de 400 bolsas expuestas al sol, con cuerpos hinchados, tonalidades moradas y amarillas y un fuerte olor.

Según contó, ningún organismo estatal colaboró en la remoción de los escombros del edificio donde vivía su madre.

La búsqueda quedó en manos de los propios vecinos. Ellos mismos trabajaron como voluntarios, abrieron un agujero entre los restos del edificio ubicado en Caribe Caraballeda y lograron llegar hasta el dormitorio correspondiente al noveno piso.

Debajo de la cama encontraron únicamente algunos huesos.

Al salir de la morgue, Isamar mostró una fotografía de los restos que le exhibieron. Según su relato, le indicaron que correspondían a una mano y que estaban junto a una remera roja. "No nos ayudó nadie a sacarla. ¿Me tengo que resignar a despedir esto como mi mamá? Llamé a un antropólogo y le mandé la foto para que confirme, al menos, si son humanos", expresó durante una entrevista.

Más controles y restricciones para la prensa

La militarización también se hizo visible en el acceso al puerto donde funciona la morgue. A diferencia de días anteriores, el ingreso quedó fuertemente custodiado por agentes armados y con los rostros cubiertos.

Según se informó, los efectivos advirtieron a los enviados de Clarín que no estaba permitido tomar fotografías ni registrar videos. Además, fueron colocadas lonas sobre las rejas del predio para impedir que pudieran observarse los cuerpos ubicados al aire libre.

En paralelo, numerosos efectivos de la GNB y de otras fuerzas permanecen asignados a tareas que, según las observaciones realizadas en el lugar, podrían desarrollarse con menos personal.

Denuncias por restricciones al uso de maquinaria pesada

Las críticas de los vecinos también alcanzan la utilización de maquinaria destinada a remover los escombros. Según denuncian, gran parte de las excavadoras y equipos que actualmente trabajan en la zona pertenecen a empresas privadas.

Yorberto, de 40 años, quien también solicitó mantener en reserva su apellido, aseguró que existen obstáculos para que esa maquinaria pueda colaborar libremente en las tareas de rescate. "Las maquinarias pesadas que se ven trabajando son privadas. El Gobierno no deja que ayuden y los dueños de las máquinas las bajan igual. Quieren ayudar y no los dejan", afirmó.

Mientras la búsqueda de desaparecidos continúa entre montículos de hormigón y estructuras colapsadas, el clima social en La Guaira sigue deteriorándose. El dolor por las pérdidas humanas, la incertidumbre sobre quienes permanecen bajo los escombros y las denuncias sobre las dificultades para avanzar con las tareas de rescate mantienen a la población en un estado de profunda angustia, al tiempo que se incrementan las tensiones con las autoridades encargadas de conducir la respuesta frente a la emergencia.