La magnitud de la catástrofe provocada por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio en Venezuela continúa reflejándose en la actualización permanente de los balances oficiales. El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, informó el pasado martes que el número de fallecidos ascendió a 1.943, mientras las operaciones de búsqueda y rescate entran en una fase considerada decisiva por los especialistas que trabajan en el terreno.
De acuerdo con el reporte oficial, los movimientos sísmicos dejaron además 10.571 personas heridas, mientras que 15.866 permanecen damnificadas. Paralelamente, otras 22.619 personas reciben atención en centros de salud, en un sistema sanitario sometido a una fuerte presión debido a la cantidad de afectados.
Los equipos de emergencia también lograron rescatar con vida a 6.461 personas, según precisó Jorge Rodríguez. El funcionario agregó que entre 13.400 y 13.500 personas consiguieron abandonar la zona del desastre por sus propios medios o con ayuda de familiares durante las primeras horas posteriores a los terremotos, cuando aún era posible escapar de numerosas estructuras afectadas.
Más de 3.300 rescatistas internacionales
La respuesta internacional continúa ampliándose a medida que avanzan las labores de rescate. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, informó que un contingente integrado por más de 3.300 rescatistas provenientes de 27 países ya se encuentra operando en las zonas más afectadas.
Estas brigadas trabajan bajo la coordinación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y tienen como objetivo reforzar las tareas de excavación, búsqueda y asistencia a los sobrevivientes en los sectores donde aún existen estructuras colapsadas.
La incorporación de personal especializado responde al enorme desafío logístico que representa remover los escombros, localizar posibles sobrevivientes y asistir a miles de personas afectadas por uno de los desastres naturales más graves registrados recientemente en el país.
La búsqueda de desaparecidos
Mientras avanzan las operaciones de rescate, el número de personas cuyo paradero todavía se desconoce sigue siendo uno de los aspectos más dramáticos de la emergencia. La plataforma Desaparecidos Terremoto Venezuela informó que 40.738 personas continúan sin contacto, mientras que 15.742 ya fueron localizadas, sobre un total de 81.323 personas reportadas como buscadas desde el inicio de la tragedia.
En paralelo, la ONG Comité Internacional de Rescate (IRC) realizó una estimación que sitúa la cantidad de desaparecidos en una dimensión similar. Según la organización, "casi 50.000 personas" continúan desaparecidas en La Guaira y Caracas, muchas de ellas bajo los escombros de edificios que colapsaron como consecuencia de los terremotos.
El organismo también advirtió que sus equipos desplegados en el terreno, junto con organizaciones aliadas, verificaron la existencia de graves carencias de necesidades básicas para los sobrevivientes, especialmente en relación con el acceso al agua potable.
En un comunicado, el IRC sostuvo que "la respuesta no está a la altura de la magnitud de las necesidades humanitarias" y describió un escenario de creciente complejidad.
Según la organización:
- Los servicios médicos de hospitales y unidades móviles están desbordados.
- Los refugios funcionan a plena capacidad.
- Los servicios de agua potable y electricidad permanecen interrumpidos en todas las zonas afectadas.
La etapa más compleja de los rescates
Con el paso de los días, los especialistas reconocen que las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen considerablemente. Desde La Guaira, Exequiel Gallardo, integrante del Grupo USAR de Bomberos de Chile, explicó a la cadena estadounidense CNN que los equipos internacionales enfrentan ahora los procedimientos más complejos desde el punto de vista operativo.
"Nos quedan los rescates más difíciles y más riesgosos", afirmó el rescatista, al describir la situación que enfrentan las brigadas internacionales.
Gallardo explicó que, tras haber retirado a las personas atrapadas en sectores de acceso relativamente sencillo, ahora los equipos deben intervenir en zonas donde las víctimas podrían encontrarse bajo varios pisos de estructuras derrumbadas.
El especialista señaló además que existe un límite biológico que reduce significativamente las probabilidades de supervivencia. Según indicó, después del quinto día este tipo de operaciones pasa a conocerse internacionalmente como "rescates milagrosos", debido a que resulta poco frecuente encontrar personas con vida tras tantos días atrapadas bajo los escombros.
En ese contexto, remarcó que quienes permanecen atrapados no solamente luchan contra el paso del tiempo, sino también contra la deshidratación, uno de los factores que más rápidamente compromete la supervivencia.
Más de un millón de toneladas de escombros
A la complejidad humana se suma un desafío de enormes dimensiones en materia de infraestructura.Una evaluación preliminar rea lizada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) determinó que los terremotos generaron aproximadamente 1,2 millones de toneladas de escombros en las zonas más afectadas del estado costero de La Guaira.
Para efectuar esa estimación, el organismo utilizó RAPIDA, una herramienta de evaluación de pronta respuesta capaz de procesar datos de manera automatizada para calcular rápidamente el volumen de destrucción provocado por desastres naturales.
Del total de residuos estimados:
- 915.000 toneladas corresponden a edificios dañados o completamente colapsados por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 registrados el 24 de junio.
- 332.000 toneladas provienen de artículos domésticos destruidos, mobiliario urbano y pertenencias personales afectadas por el derrumbe de viviendas y otras construcciones.
La enorme cantidad de escombros constituye uno de los principales obstáculos para las brigadas de rescate, que continúan trabajando contrarreloj mientras el tiempo reduce progresivamente las posibilidades de encontrar sobrevivientes entre las estructuras colapsadas. Al mismo tiempo, la emergencia mantiene un fuerte componente humanitario, con decenas de miles de personas desaparecidas, miles de heridos y una infraestructura severamente afectada, en un escenario que sigue movilizando recursos nacionales e internacionales para atender una crisis de gran magnitud.