El cónclave para elegir al sucesor del Papa Francisco inició este miércoles 7 de mayo, con 133 cardenales electores reunidos en la Capilla Sixtina del Vaticano. El proceso, que sigue estrictas normas de secreto y ritualidad, podría extenderse varios días hasta alcanzar el consenso necesario para nombrar al nuevo pontífice.
¿Cómo se elige al nuevo Papa?
Para ser elegido Papa, un cardenal necesita al menos 89 votos, equivalentes a dos tercios del total de los electores presentes. Las votaciones se realizan hasta cuatro veces al día:
Dos en la mañana (aproximadamente a las 5:30 y 7:00, hora argentina)
Dos en la tarde (a las 12:30 y poco después de las 14:00, hora argentina)
Tras cada ronda, las papeletas se queman en una estufa especial, y el humo que emerge del conducto de la Capilla Sixtina revela el resultado:
Fumata negra: no hubo elección
Fumata blanca: hay nuevo Papa
La primera votación de este miércoles resultó negativa, con una fumata negra que se retrasó más de dos horas respecto al horario previsto, generando expectativa entre los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
¿Quiénes participan?
Solo pueden votar los cardenales menores de 80 años, aunque, según el derecho canónico, cualquier varón bautizado y soltero puede ser elegido Papa.
En este cónclave participan 133 cardenales de 71 países:
52 de Europa
37 de América (16 de EE.UU., 4 de Centroamérica, 17 de Sudamérica)
23 de Asia
17 de África
4 de Oceanía
El cardenal más joven es Mykola Bychok, de 45 años, de origen ucraniano pero residente en Australia, mientras que entre los más veteranos se encuentra el español Carlos Osoro Sierra, de 79 años.
Por primera vez, participan cardenales de 15 países que nunca antes habían tenido representación en un cónclave, como Haití, Cabo Verde, Suecia y Sudán del Sur.
La rutina diaria de los cardenales
Los cardenales se alojan en la Casa Santa Marta, dentro del Vaticano, desde el inicio del cónclave. Cada jornada comienza a las 4:00 (hora argentina) con el rezo de las Laudes, seguido de dos votaciones matutinas. Tras un breve descanso, regresan a la Capilla Sixtina para otras dos votaciones en la tarde, concluyendo con el rezo de las Vísperas tras la última ronda.
El aislamiento es total: no tienen contacto con el exterior hasta que se elija al nuevo Papa, momento que se anunciará con la histórica fumata blanca.