Tras 38 días de protesta, desalojaron el campamento de la Puerta del Sol en Madrid
El operativo se realizó durante la madrugada de este martes, con la participación de 400 agentes de la Policía Nacional y la Policía Municipal. La acampada había comenzado el 26 de septiembre y reunió a cientos de personas en reclamo por el derecho a la vivienda.

Tras 38 días de permanencia, la Policía Nacional y la Policía Municipal de Madrid desalojaron durante la madrugada de este martes el campamento instalado en la Puerta del Sol, donde manifestantes reclamaban medidas frente a la problemática de la vivienda. El procedimiento concluyó sin incidentes de gravedad, aunque dos personas fueron detenidas por resistencia a la autoridad.

La intervención contó con la participación de 400 agentes y se desarrolló mientras alrededor de 300 personas dormían en el campamento. La Delegación del Gobierno en Madrid justificó el operativo al señalar que los organizadores habían comunicado que daban por terminada la protesta y que, además, se habían registrado "hechos presuntamente delictivos e incidentes".

A través de un comunicado, el organismo sostuvo que el desalojo se realizó de manera gradual y sin violencia. También explicó que la intervención tuvo como objetivo "garantizar el ejercicio pacífico de los derechos fundamentales, proteger a las personas y los bienes y recuperar el uso ordinario de la Puerta del Sol".

La medida puso fin a una acampada que se había convertido en un punto de concentración de diferentes sectores sociales y colectivos que compartían reclamos vinculados con la vivienda y otras demandas políticas y sociales.

El desmantelamiento progresivo y la preparación de una huelga general

Parte de los organizadores ya había anunciado el desmantelamiento progresivo de la instalación para preparar la huelga general prevista para el próximo 11 de noviembre, convocada por los principales sindicatos.

La convocatoria sindical tiene como eje el reclamo de viviendas y salarios que permitan afrontar el costo de la vivienda. De esta manera, el retiro del campamento se produjo en un contexto en el que la protesta comenzaba a reorganizar sus acciones de cara a una nueva instancia de movilización.

Una vez que las personas que todavía permanecían dentro de las tiendas de campaña abandonaron el lugar, los equipos de limpieza del Ayuntamiento de Madrid comenzaron a retirar los elementos que habían quedado en la plaza. Minutos antes de las 9, los restos del campamento se concentraban en una pequeña franja frente a la Real Casa de Correos. En el sector trabajaban varios operarios, con dos excavadoras y tres camiones utilizados para cargar los materiales.

El operativo policial y las tareas posteriores de limpieza permitieron avanzar con la recuperación del espacio público, luego de más de un mes de ocupación vinculada con los reclamos por el acceso a la vivienda.

Una protesta que comenzó tras el caso de una mujer de 87 años

La acampada había comenzado el 26 de septiembre, como respuesta al aumento de los precios de los alquileres. Su origen estuvo relacionado con el desahucio y posterior fallecimiento de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había vivido durante siete décadas en la misma vivienda.

El caso se convirtió en el punto de partida de una protesta que, con el correr de los días, amplió sus reclamos y sumó a diferentes sectores. Entre los grupos que se incorporaron a la convocatoria se encontraban colectivos que se identificaban como antifascistas, anticomunistas, propalestinos y defensores de los derechos de las personas LGTBI. También se instalaron en el lugar personas sin hogar.

La diversidad de los participantes y la permanencia de la acampada durante 38 días transformaron la Puerta del Sol en un espacio de concentración de demandas sociales y políticas, con el acceso a la vivienda como uno de los principales ejes de la protesta.

 

Tensiones políticas entre las autoridades de Madrid

La permanencia del campamento generó tensiones entre las autoridades regionales y municipales. Tanto el gobierno de la Comunidad de Madrid como el Ayuntamiento reclamaban que la instalación fuera desmantelada.

En cambio, el entonces delegado del Gobierno central, Francisco Martín, se oponía a la medida mientras no estuvieran comprometidas la seguridad y el orden público. La discusión sobre el desalojo se desarrolló en torno a las condiciones para intervenir en la plaza y al impacto de la permanencia de los manifestantes sobre el funcionamiento del espacio público.

La Puerta del Sol es uno de los puntos de mayor actividad comercial de la capital española y recibe un flujo constante de turistas nacionales y extranjeros. Su ocupación durante más de un mes generó cuestionamientos por parte de distintos sectores políticos y comerciales.

La intervención policial finalmente concretada durante la madrugada de este martes puso fin a la acampada, en medio de las diferencias que habían mantenido las autoridades sobre el momento y las condiciones para llevar adelante el procedimiento.

Ayuso responsabilizó a Sánchez por los 38 días de acampada

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, celebró el desalojo y responsabilizó al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por la permanencia de la protesta durante 38 días.

A través de sus redes sociales, Ayuso escribió: "Esto es lo que Pedro Sánchez ha consentido durante 38 días en la plaza de todos los españoles. O comunismo o libertad". En la misma plataforma, Carlos Díaz-Pache, portavoz del Grupo Parlamentario Popular en la Asamblea de Madrid, sostuvo que el desalojo era posible y cuestionó que no se hubiera realizado antes.

Díaz-Pache afirmó que durante la permanencia del campamento existían problemas de seguridad, insalubridad y daños al patrimonio. También consideró que las autoridades deberían explicar sus decisiones ante la Justicia.

Las declaraciones de ambos dirigentes se sumaron a las críticas sobre la prolongación de la acampada y a los reclamos para que se adoptaran medidas destinadas a recuperar el uso habitual de la plaza.