Donald Trump encabezó este sábado el acto de apertura por el 250° aniversario de la Independencia de Estados Unidos con un discurso pronunciado en el Monumento Nacional del Monte Rushmore. La celebración, seguida de cerca desde distintos países, entre ellos Argentina, estuvo marcada por un fuerte mensaje patriótico, críticas a sus adversarios políticos y promesas de cara al futuro.
Desde el escenario instalado frente a los rostros esculpidos de los expresidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, Trump sostuvo que Estados Unidos es "la nación más libre, fuerte y excepcional de la historia".
"Somos el pueblo más libre del mundo, tenemos la Constitución más justa y duradera y somos la nación más poderosa", afirmó el mandatario durante el acto, que incluyó sobrevuelos militares y un repaso por los principales hitos de la historia estadounidense, desde la Guerra de Independencia hasta las guerras mundiales.
Críticas a la izquierda y defensa de su agenda
Durante su discurso, Trump también vinculó la celebración con su programa político.
El presidente reivindicó la Segunda Enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a portar armas, y prometió mantener esa protección.
"Hemos salvado vuestra Segunda Enmienda y seguiré haciéndolo", afirmó.
Además, aseguró que la identidad estadounidense se encuentra "bajo un ataque renovado" y apuntó contra "radicales y extremistas", al tiempo que denunció un supuesto resurgimiento del comunismo en el país.
"No permitiré su expansión", sostuvo.
En las últimas semanas, Trump había insistido con ese mensaje luego de que el sector más progresista del Partido Demócrata obtuviera victorias en distintas elecciones primarias de cara a los comicios legislativos de medio término previstos para noviembre.
Mensajes sobre política internacional
En materia internacional, el mandatario destacó el poder militar estadounidense y realizó declaraciones sobre conflictos recientes.
"Derrotamos a Venezuela en un día y le dimos una paliza tremenda a Irán. Se mueren por llegar a un acuerdo, tienen muchísimas ganas de pactar. Les dimos una semana de tregua por un funeral", afirmó.
Además, volvió a referirse a la inmigración, aunque con un tono menos confrontativo que en intervenciones anteriores.
"No tienen que haber nacido acá, pero tienen que amar lo que hemos construido", señaló.
La oposición acusa a Trump de politizar el aniversario
Las celebraciones por los 250 años de la independencia de Estados Unidos también quedaron atravesadas por la fuerte polarización política que vive el país. Mientras la Casa Blanca presentó los actos como un homenaje a la historia y los valores nacionales, dirigentes del Partido Demócrata sostuvieron que el presidente Donald Trump convirtió la conmemoración en una plataforma para fortalecer su agenda política de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
En un informe difundido esta semana, legisladores demócratas afirmaron que la celebración "fue secuestrada y pervertida" para beneficiar políticamente al mandatario y cuestionaron el funcionamiento de la organización paralela Freedom 250 LLC, creada por la Casa Blanca para impulsar parte de los festejos. En ese documento también plantean sospechas sobre el manejo de fondos, la organización de los eventos y la utilización de recursos públicos, acusaciones que forman parte de la disputa política y que no cuentan con resoluciones judiciales que las acrediten.
Los cuestionamientos se suman a las críticas por el fuerte protagonismo personal que Trump imprimió a los festejos. Desde el desfile militar organizado semanas atrás hasta el acto en el Monte Rushmore y el evento previsto en el National Mall, la oposición sostiene que la celebración dejó de centrarse en el aniversario de la independencia para enfocarse en la figura del presidente y en el movimiento MAGA ("Make America Great Again").
Un país dividido
Las celebraciones también se desarrollan en un contexto de creciente división política y social. Una encuesta del Centro de Investigación de Asuntos Públicos AP-NORC mostró una caída en el orgullo de los estadounidenses por distintos aspectos de su país, entre ellos el funcionamiento de la democracia, las Fuerzas Armadas y la historia nacional.
En la misma línea, un relevamiento de Gallup indicó que solo el 53% de los adultos estadounidenses se siente "extremadamente" o "muy" orgulloso de ser estadounidense, el nivel más bajo desde que comenzó esa medición en 2001.
En el plano político, Trump llega al aniversario con niveles de aprobación inferiores al 40% en distintos sondeos nacionales. Sin embargo, mantiene un fuerte respaldo dentro de su base electoral, donde conserva una aceptación superior al 80%, consolidando el liderazgo sobre el sector más identificado con el movimiento MAGA.
Rushmore, un símbolo también cuestionado
La elección del Monte Rushmore como escenario central de los festejos tampoco estuvo exenta de polémica. El monumento se encuentra en las Black Hills, territorio sagrado para la nación sioux lakota, cuya ocupación por parte del gobierno estadounidense en el siglo XIX continúa siendo motivo de reclamos indígenas.
A esa controversia se suma el impulso de algunos dirigentes republicanos para incorporar el rostro de Trump al monumento. En los últimos meses, legisladores oficialistas presentaron iniciativas para promover esa posibilidad, aunque el Servicio Nacional de Parques ha reiterado en distintas oportunidades que la formación rocosa ya no ofrece condiciones para realizar nuevas esculturas.
Este contenido fue elaborado con la asistencia de inteligencia artificial en su redacción y edición.