Ucrania y Rusia volvieron a escalar el conflicto con un ataque masivo con drones lanzado por Kiev sobre territorio ruso que dejó al menos cuatro muertos y varios heridos. Moscú aseguró que se trató de uno de los bombardeos más importantes desde el inicio de la guerra en febrero de 2022.
El Ministerio de Defensa ruso informó que sus sistemas antiaéreos derribaron 556 drones durante la noche y la madrugada del domingo, mientras que otros 30 fueron interceptados en distintas regiones del país. Las acciones se registraron en 14 regiones, además de Crimea y las zonas del mar Negro y el mar de Azov.
Moscú, uno de los principales objetivos
La capital rusa y sus alrededores estuvieron entre los puntos más afectados. Según autoridades locales, tres personas murieron en las afueras de Moscú y otra en la región de Bélgorod, fronteriza con Ucrania.
En la capital, más de 80 drones fueron interceptados y un ataque dejó 12 heridos —principalmente obreros de una obra cercana a una refinería—, de acuerdo con el alcalde Serguéi Sobianin. Además, tres edificios residenciales resultaron dañados, aunque la producción de la refinería no se vio afectada.
Moscú se encuentra a más de 400 kilómetros de la frontera ucraniana, por lo que los ataques directos contra la ciudad siguen siendo poco frecuentes pese a que la región suele ser blanco de drones.
La respuesta de Kiev
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, defendió la ofensiva y aseguró que estuvo "totalmente justificada" tras los recientes ataques rusos contra ciudades ucranianas que dejaron 24 muertos en Kiev.
El mandatario sostuvo que las acciones buscan enviar un mensaje claro a Rusia para que "ponga fin a su guerra" y reafirmó que la prioridad de su país es reforzar el uso de capacidades de ataque de largo alcance contra objetivos militares.
Desde Ucrania también señalaron que este fue el ataque más importante contra Moscú desde el inicio de la invasión.
Bombardeos cruzados y negociaciones en pausa
En paralelo, la Fuerza Aérea ucraniana informó haber interceptado 279 drones rusos de un total de 287 lanzados durante la misma noche, lo que evidencia la intensidad del intercambio de ataques.
Los bombardeos se reanudaron tras el fin de una tregua de tres días negociada bajo mediación estadounidense con motivo de las conmemoraciones del fin de la Segunda Guerra Mundial en Rusia.
Las negociaciones entre ambos países permanecen suspendidas desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, lo que mantiene sin avances el intento de reducir la escalada militar.