La lucha contra el ébola en el este de la República Democrática del Congo ingresó en una nueva etapa con el inicio de un esperado ensayo clínico destinado a evaluar posibles tratamientos para combatir el virus responsable del actual brote. En un contexto marcado por el aumento sostenido de los contagios y las muertes, la investigación representa una fuente de esperanza para una población que enfrenta desde hace semanas una emergencia sanitaria de gran magnitud.
El brote, provocado por la variante Bundibugyo, ya supera los 1.400 casos diagnosticados y dejó 438 personas fallecidas, según informó el jueves el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.
Frente a ese escenario, investigadores comenzaron a principios de julio un estudio que busca determinar si algunos tratamientos experimentales pueden incrementar las probabilidades de supervivencia de los pacientes infectados.
El inicio de la investigación en el corazón de la emergencia
El ensayo comenzó en el Centro de Tratamiento del Ébola que funciona dentro del Centro Médico Evangélico de Bunia, ubicado en la provincia de Ituri, una de las zonas más afectadas por el brote.
La puesta en marcha del estudio estuvo marcada por la urgencia de la situación sanitaria más que por un acto formal. Mientras las ambulancias continuaban llegando al centro asistencial y los trabajadores de la salud ingresaban a las salas de aislamiento protegidos por equipos especiales, el trabajo científico comenzó de manera paralela a la atención cotidiana de los pacientes.
En ese contexto, la investigación se desarrolla junto al esfuerzo permanente de los equipos médicos por preservar la vida de las personas afectadas por la enfermedad.
Un virus para el que no existen tratamientos específicos
El brote actual es provocado por el virus Bundibugyo, una variante menos frecuente entre las que causan la enfermedad del ébola. Según la información difundida, actualmente no existen vacunas ni tratamientos específicos destinados a combatir este tipo de virus, lo que explica la importancia que adquiere el ensayo clínico recientemente iniciado.
La OMS confirmó además que el primer participante ya fue incorporado al estudio, dando comienzo formal a una investigación considerada prioritaria para la respuesta internacional frente al brote.
Los tratamientos que serán evaluados
El estudio analizará distintas alternativas terapéuticas con el objetivo de determinar cuál ofrece mejores resultados para los pacientes infectados.
Las opciones que serán evaluadas son:
- El antiviral remdesivir.
- El tratamiento experimental con anticuerpos MBP134.
- Una combinación entre remdesivir y MBP134.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el objetivo consiste en establecer si alguno de estos esquemas terapéuticos mejora las probabilidades de supervivencia frente a la infección causada por el virus Bundibugyo.
El doctor Vasee Moorthy, asesor de investigación de la OMS, explicó que uno de los principales indicadores será la tasa de supervivencia durante los 28 días posteriores al inicio del tratamiento.
Un trabajo conjunto de instituciones internacionales
El ensayo clínico cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud y reúne a distintas instituciones dedicadas a la investigación biomédica. Participan en el proyecto:
- El Instituto Nacional de Investigación Biomédica de Congo (INRB).
- La Universidad de Oxford, del Reino Unido.
- El Instituto de Medicina Tropical de Amberes.
- Otros grupos internacionales vinculados a la salud.
La colaboración entre estos organismos busca acelerar la obtención de evidencia científica sobre la eficacia de los tratamientos experimentales y fortalecer la respuesta frente a un brote que continúa expandiéndose.
La esperanza de quienes viven en el epicentro del brote
Para los habitantes de Bunia, ciudad ubicada en el centro de la emergencia sanitaria, el inicio del ensayo representa un motivo de esperanza después de varias semanas de incertidumbre.
Audrey Tengetenge, residente de la ciudad, describió la investigación como una "luz al final del túnel". "Espero que todo avance muy rápido para que podamos encontrar alivio. No queremos nada más que el fin de esta enfermedad tan peligrosa, que sigue trayéndonos dolor", expresó.
Las expectativas de la comunidad reflejan el impacto que el brote viene generando sobre la vida cotidiana de la población y el deseo de encontrar herramientas que permitan contener la enfermedad.
El testimonio de una sobreviviente
Entre quienes siguen con atención el desarrollo del ensayo también se encuentra Gladys Munguro, una mujer que logró recuperarse del ébola y recibió el alta médica de un centro de tratamiento hace apenas dos semanas.
Durante su internación observó cómo otros pacientes fallecían mientras recibían atención médica. Tras superar la enfermedad, manifestó su deseo de que los nuevos tratamientos incrementen las posibilidades de supervivencia de quienes hoy atraviesan el mismo proceso.
"Esta fase experimental es necesaria para nosotros", afirmó.
Además, adelantó su intención de participar en futuras etapas del estudio. "Me ofreceré como voluntaria en cuanto comience la siguiente fase de los ensayos para personas de alto riesgo", sostuvo.
La desconfianza también forma parte del desafío
Pese a la expectativa generada por el ensayo, los investigadores deberán enfrentar otro obstáculo importante: la desconfianza existente en parte de la comunidad. El comerciante Nelson Dhebi, residente de Bunia, manifestó su respaldo a la investigación científica y expresó su deseo de que los resultados sean positivos.
Sin embargo, también señaló sus preocupaciones respecto de los tratamientos experimentales.
Según indicó, teme que puedan producirse fallecimientos durante los ensayos y consideró que otras personas deberían integrar inicialmente las pruebas. "La investigación debería realizarse ante todo en nuestros representantes electos, ya que son quienes nos representan", expresó.
Obstáculos que complican la respuesta sanitaria
La desconfianza comunitaria constituye solo uno de los factores que dificultan el control del brote. Las autoridades sanitarias también enfrentan otros problemas que condicionan la respuesta.
Entre ellos figuran:
- La saturación de los centros de tratamiento en las zonas más afectadas.
- La demora de muchas personas en buscar atención médica.
- La inseguridad que limita el acceso a áreas afectadas por conflictos.
Según informó Pierre Akilimali, gerente de incidentes del Instituto Nacional de Salud Pública de Congo, casi tres de cada cuatro muertes por ébola durante este brote ocurren fuera de los centros de salud.
Ese dato refleja las dificultades que enfrenta el sistema sanitario para lograr que los pacientes reciban atención especializada de manera oportuna.
El objetivo de ampliar los ensayos
Por el momento, el estudio se desarrolla únicamente en el Centro Médico Evangélico de Bunia, ubicado en la provincia de Ituri. Se trata de una región especialmente afectada por la violencia, donde incluso se han registrado ataques contra trabajadores de la salud que participan en las tareas para contener la propagación del virus, el cual se transmite mediante el contacto con los fluidos corporales de personas enfermas.
Pese a esas dificultades, las autoridades sanitarias mantienen el objetivo de extender el ensayo clínico hacia otros centros de atención cuando las condiciones de seguridad lo permitan.
Mientras el brote continúa avanzando y los desafíos sanitarios, logísticos y sociales persisten, el comienzo de este estudio representa una de las principales apuestas científicas para intentar mejorar la supervivencia de los pacientes y ofrecer una nueva herramienta frente a una enfermedad para la que el virus Bundibugyo todavía no cuenta con tratamientos ni vacunas específicos.