Venezuela analiza dejar la OPEP tras más de 60 años y profundiza su acercamiento a Estados Unidos
Una eventual salida del país que fue uno de los cinco fundadores del cartel petrolero abriría nuevas dudas sobre la unidad y la influencia de la organización en los precios del crudo. Mientras tanto, Washington negocia con Caracas una participación importante en yacimientos venezolanos.

Venezuela evalúa la posibilidad de abandonar la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), una decisión que, de concretarse, representaría un nuevo golpe político y simbólico para el cartel petrolero que el propio país ayudó a crear hace más de seis décadas.

Según anticipó Bloomberg, el tema habría sido conversado con funcionarios estadounidenses, aunque hasta el momento no se tomó una decisión definitiva. La Casa Blanca y el Ministerio de Información de Venezuela tampoco confirmaron públicamente la existencia de esas conversaciones.

La posibilidad de una salida de la OPEP aparece en un contexto de creciente acercamiento entre Venezuela y la Administración Trump, que reestableció los lazos diplomáticos con el país luego de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero pasado.

En marzo, y tras siete años de ausencia, Estados Unidos reabrió su embajada en Caracas. Paralelamente, Washington viene manteniendo conversaciones directas con altos funcionarios del gobierno de Delcy Rodríguez y también asumió el control sobre las exportaciones de petróleo venezolano.

Una decisión con peso político

La eventual salida de Venezuela de la OPEP difícilmente tendría, en el corto plazo, un impacto inmediato de gran magnitud sobre los mercados mundiales de petróleo. La razón está vinculada con la disminución de la producción venezolana durante los últimos años y con el actual escenario internacional, dominado por las repercusiones de la guerra de Estados Unidos contra Irán.

Las sanciones estadounidenses contra los gobiernos chavistas y la crisis económica venezolana provocaron un fuerte retroceso en la producción petrolera del país.

Durante el mes pasado, Venezuela extrajo 1,16 millones de barriles diarios, una cifra que representa menos de la mitad de lo que producía hace una década, de acuerdo con una encuesta de Bloomberg. Sin embargo, la producción venezolana se encuentra en aumento durante este año.

Sin embargo, aunque el efecto inmediato sobre la oferta mundial podría ser limitado, una decisión de este tipo tendría una fuerte carga política y simbólica.

Uno de los fundadores de la organización

Venezuela fue uno de los cinco países que fundaron la OPEP en 1960 y es considerado el más influyente en la creación del grupo. Por esa razón, una eventual salida tendría un significado que iría mucho más allá de los actuales niveles de producción del país. El papel venezolano también fue relevante años después, cuando se produjo el nacimiento de la OPEP+, la alianza formada en 2016 entre miembros clave del cartel y países externos, entre ellos Rusia.

Esa alianza le otorgó un nuevo impulso a la organización en un momento en el que se encontraba en declive. La participación de Venezuela en esa etapa volvió a reflejar el peso histórico que el país tuvo dentro de la estructura petrolera internacional.

Una salida del bloque, por lo tanto, podría avivar las dudas sobre la capacidad de la OPEP, liderada por Arabia Saudita, para mantenerse unida y continuar ejerciendo influencia sobre los precios del crudo.

Las tensiones internas que atraviesa la OPEP

La posibilidad de que Venezuela abandone la organización también se produce en un contexto de movimientos y tensiones dentro del propio bloque petrolero. A fines de abril, los Emiratos Árabes Unidos anunciaron su retirada de la OPEP. Posteriormente, en junio, Irak advirtió que podría considerar abandonar la organización si se le negaba un mayor nivel de producción.

Sin embargo, posteriormente Irak minimizó esas amenazas y continúa formando parte del bloque petrolero. Estos episodios suman nuevos interrogantes sobre la cohesión de una organización que durante décadas tuvo un papel central en la política energética internacional.

En el caso venezolano, una eventual salida podría ser interpretada como un nuevo paso en el proceso de acercamiento con Estados Unidos y como una señal de reconfiguración de sus vínculos en el escenario petrolero.

Una posible victoria para Trump

La salida de Venezuela de la OPEP también sería considerada una victoria para Donald Trump, quien desde hace tiempo mantiene una postura crítica hacia la organización. Además, la decisión podría allanar el camino para que las empresas petroleras internacionales, especialmente de Estados Unidos y otros países, desempeñen un papel más importante en la reconstrucción del sector petrolero venezolano.

Incluso, algunos funcionarios estadounidenses imaginan una futura potencia petrolera construida a partir de una alianza entre Estados Unidos y Venezuela, una asociación que podría disminuir en gran medida la influencia de la OPEP.

En este contexto, las conversaciones entre ambos países no se limitarían a un eventual cambio en la pertenencia venezolana al cartel petrolero, sino que también incluyen negociaciones concretas sobre los yacimientos del país.

EE.UU. y los yacimientos venezolanos

Este jueves se conoció que Estados Unidos está negociando con el gobierno venezolano para obtener una participación importante en varios yacimientos petroleros del país, según informaron Axios y Bloomberg.

Las conversaciones contemplan incluso la posibilidad de que Estados Unidos obtenga un arrendamiento de 100 años sobre varios campos petroleros. De acuerdo con Axios, las negociaciones están lideradas por:

  • El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
  • La representante del gobierno venezolano, Delcy Rodríguez.
  • El secretario de Energía, Chris Wright, quien prepara un viaje a Venezuela para intentar impulsar un aumento de la producción por parte de empresas estadounidenses.

El objetivo de estas gestiones es avanzar en una mayor participación de compañías estadounidenses en el desarrollo y la producción petrolera venezolana.

Más de una docena de campos actualmente productivos

Axios señaló que el acuerdo en discusión supone la posibilidad de duplicar las reservas de petróleo de Estados Unidos. Sin embargo, las conversaciones no contemplan la totalidad de los cerca de 300.000 millones de barriles de reservas probadas de Venezuela. Las negociaciones se concentrarían en más de una docena de campos actualmente productivos.

La diferencia resulta central para comprender el alcance de las conversaciones: no se trataría de la totalidad de las reservas petroleras venezolanas, sino de una participación importante en un conjunto específico de yacimientos que se encuentran en producción.

Las negociaciones se producen después de que Washington flexibilizara las sanciones para permitir el regreso de empresas estadounidenses y contratistas petroleros a Venezuela, con el objetivo de aumentar la producción de crudo del país.

La eventual salida de Venezuela de la OPEP y las conversaciones para una mayor participación estadounidense en sus campos petroleros se inscriben así en un mismo escenario de transformaciones. Mientras Caracas analiza su continuidad en la organización que ayudó a fundar en 1960, Estados Unidos avanza en negociaciones para recuperar presencia en uno de los sectores estratégicos de la economía venezolana.

La definición todavía no está tomada, pero una eventual salida del bloque petrolero podría profundizar las dudas sobre el futuro de la OPEP y, al mismo tiempo, consolidar una nueva etapa en la relación entre Venezuela y Estados Unidos.