Venezuela: EE.UU. incautó un buque petrolero de Rusia que intentó eludir el bloqueo
Las fuerzas estadounidenses interceptaron en el Atlántico Norte al buque Marinera (antes Bella 1), sospechado de evadir el bloqueo a Venezuela y violar sanciones. Rusia había enviado un submarino para escoltarlo, elevando el conflicto entre Washington y Moscú a un nuevo nivel.

Las fuerzas de Estados Unidos lograron incautar un petrolero ruso en el Atlántico Norte después de una persecución que se extendió por más de dos semanas, en la que la Armada estadounidense y la Guardia Costera siguieron de cerca al navío por su presunta participación en eludir un bloqueo marítimo impuesto al petróleo venezolano. 

La operación, que se desarrolló con el apoyo de medios del Departamento de Seguridad Nacional y el ejército estadounidense, se ejecutó en cumplimiento de una orden judicial federal emitida por un tribunal de Estados Unidos, después de que el buque repetidamente evitara las acciones de abordaje y continuara su travesía por aguas internacionales. 

El petrolero, que originalmente fue conocido como Bella 1, había provocado alerta en las autoridades norteamericanas tras evadir un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera en diciembre y negarse a acatar el bloqueo naval cerca de las costas venezolanas. Wikipedia Durante su periplo por el Atlántico, la embarcación modificó su nombre a Marinera y fue registrada bajo bandera rusa, en un intento por aprovechar supuestos mecanismos de protección diplomática. 

Según funcionarios estadounidenses, el buque forma parte de una flota clandestina de petroleros —a menudo denominada "flota fantasma"— que transporta petróleo hacia y desde países sancionados como Venezuela, Rusia e Irán, contraviniendo las restricciones impuestas por Washington. Aunque el tanque estaba vacío al momento de la incautación, las autoridades lo consideran un objetivo estratégico dentro de su campaña de cumplimiento de sanciones.

Rusia moviliza fuerzas para escoltar al buque

La tensión entre las dos potencias se intensificó cuando Rusia desplegó un submarino y otros recursos navales para escoltar al petrolero mientras este transitaba por aguas internacionales. La presencia de esos medios navales rusos fue confirmada por fuentes citadas por The Wall Street Journal y generó una protesta diplomática de Moscú. 

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia, medios estatales señalaron que siguen la situación "con preocupación" y criticaron lo que consideraron una atención desproporcionada por parte de Estados Unidos y unidades de la OTAN hacia una embarcación de carácter civil. 

La operación estadounidense y su contexto

La acción se produjo en el marco de una bloqueo marítimo ordenado por Estados Unidos a fines de diciembre, poco antes de un operativo de gran repercusión que incluyó la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro en una misión que también atrajo la atención internacional. 

De acuerdo con los reportes, la interceptación del tanque en el Atlántico se efectuó sin un enfrentamiento directo con fuerzas rusas, pese al escolta cercano, y con la participación de la Guardia Costera estadounidense reforzada por apoyos aéreos y navales.  Algunos analistas indican que este tipo de operaciones podría intensificar aún más la ya compleja relación entre Washington y Moscú, que enfrenta tensiones no solo en el escenario del Caribe y Venezuela, sino también en el contexto global de sanciones, energía y geopolítica. 

La incautación del Marinera representa una escalada inusual en la intervención estadounidense para hacer cumplir sanciones internacionales en alta mar y subraya el uso de mecanismos judiciales y militares para controlar el tránsito de embarcaciones implicadas en redes de comercio energético bajo sanción.

Mientras tanto, Moscú ha insistido en que la nave tenía estatus pacífico y ha exigido que Washington termine con la persecución, en un ambiente que ya venía marcado por acusaciones cruzadas y posicionamientos estratégicos de ambos países en diversas regiones del mundo.