Agostina Páez llegó al país tras dos meses detenida en Brasil por racismo: "Tenía terror"
La abogada e influencer santiagueña arribó a Buenos Aires luego de dos meses detenida en Río de Janeiro. Entre lágrimas, arrepentimiento y críticas al proceso, reconstruyó una experiencia marcada por el temor, la exposición mediática y un duro episodio que desató consecuencias judiciales.

A las 19.20, en el aeroparque Jorge Newbery, Agostina Páez volvió a pisar suelo argentino tras una prolongada y compleja situación judicial en Brasil. La escena en la terminal aérea contrastaba con la intensidad de los últimos meses: un ambiente calmo, pocos pasajeros y una fuerte presencia de periodistas convocados por el interés mediático que generó su caso.

"Viví mi regreso con mucha ansiedad, pero se siente increíble volver. No veía la hora de llegar. Ahora estoy tranquila, ya que estamos aquí en Buenos Aires", expresó la joven de 29 años, visiblemente conmovida.

Acompañada por la abogada brasileña Carla Junqueira, quien la asistió durante todo el proceso, Páez no esquivó la autocrítica: "Me arrepiento de haber reaccionado mal. A pesar del contexto y de todo, me arrepiento de haber reaccionado de esa manera".

Su prioridad inmediata es clara: "Quiero llegar a mi provincia, Santiago del Estero, reunirme con mi familia, con mis amigas, y nada más".

El episodio que desató la causa

La odisea judicial comenzó el 14 de enero en Ipanema, a la salida de un bar. Allí, Páez fue filmada realizando gestos racistas que imitaban los movimientos de un mono, dirigidos a empleados del establecimiento.

El hecho tuvo una rápida escalada judicial en Brasil, país que cuenta con leyes estrictas en materia de injuria racial. La causa inicialmente contemplaba una pena potencial de hasta 15 años de prisión, un escenario que generó un profundo impacto emocional en la joven.

"Imagínense que tenía una condena de 15 años. Tenía temor. Y no solo era el temor de ir a la cárcel, sino el temor de salir a la calle", confesó entre lágrimas, evidenciando el peso psicológico del proceso.

Reducción de cargos y giro judicial

Con el avance de la causa, se produjo un cambio significativo: durante una audiencia, las partes —incluida la Fiscalía— redujeron la cantidad de delitos imputados.

Esto implicó:

  • Una disminución de la pena posible de 15 a 2 años
  • La posibilidad de reemplazar la condena por:
    • Servicios comunitarios
    • Pago de una reparación económica

El trámite judicial, sin embargo, podría continuar con Páez ya en Argentina.

A pesar de este alivio parcial, el proceso se vio atravesado por demoras y decisiones contradictorias. La liberación definitiva se destrabó tras la concesión de un habeas corpus por parte de la octava Cámara de Río de Janeiro.

El camarista Luciano Barreto Silva no solo otorgó el recurso, sino que también cuestionó con dureza la actuación del juez de primera instancia, Guilherme Schilling Pollo Duarte, de la 37ª Vara Criminal.

Un fallo clave y críticas al proceso

El fallo de Barreto Silva representó un punto de inflexión. Entre sus principales efectos se destacan:

  • Retiro de la tobillera electrónica
  • Devolución del pasaporte
  • Autorización para regresar a la Argentina

Además, el magistrado criticó la rigidez del tribunal inferior por mantener medidas cautelares pese al estado avanzado de la causa. Este señalamiento fue interpretado como un respaldo a la estrategia de la defensa y un revés jurídico para la instancia inicial.

Finalmente, tras el pago de una fianza cercana a los 20.000 dólares y la declaración de un domicilio legal en Argentina, el juez Duarte firmó la orden para retirar la pulsera electrónica.

Disculpas, tensión y versiones contrapuestas

Durante el proceso, Páez aseguró haber pedido disculpas a todos los involucrados. Sin embargo, según relató, solo una persona las aceptó.

"Yo les he pedido perdón a todos. A pesar de que los que estaban adentro del bar hicieron un montón de denuncias falsas, igual les he pedido perdón", afirmó.

Y agregó un dato revelador sobre el clima del caso: una de las personas que aceptó sus disculpas luego cuestionó la resolución judicial al señalar que, al pagar la fianza, "iba a quedar impune".

La dimensión mediática y la "condena social"

Más allá del plano judicial, Páez hizo hincapié en el tratamiento mediático en Brasil, al que calificó como especialmente severo.

"Fueron muy duros. Nunca contaron el contexto, nunca contaron la parte de mi historia. Y bueno, soy la enemiga pública", sostuvo.

Desde su perspectiva, el mayor peso de lo ocurrido no fue únicamente legal: "La condena fue 100% social".

Un cierre abierto

Aunque ya en libertad y de regreso en el país, el caso no está completamente cerrado. Páez deberá permanecer en Argentina, donde fijó domicilio, a la espera de la resolución final del proceso por injuria racial.

Por ahora, su agenda es inmediata y personal: permanecer en Buenos Aires hasta mañana y luego tomar un vuelo hacia Santiago del Estero.

El regreso marca el final de una etapa de incertidumbre, exposición y temor, pero deja abiertas múltiples aristas judiciales y sociales que aún deberán resolverse.