Caso Loan: qué hizo la familia con las donaciones y por qué se quedaron solos
A dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, el acompañamiento popular que movilizó a toda Corrientes se redujo a pequeños grupos de apoyo. En 9 de Julio crecen los cuestionamientos por el uso de parte de las donaciones recibidas por la familia y muchos vecinos aseguran que la causa dejó de ser la causa del pueblo.

Dos años después de la sustracción de Loan Danilo Peña en un paraje rural de 9 de Julio, Corrientes, el escenario que rodea a la familia del niño es muy distinto al que se vivió durante los primeros días de la búsqueda. Lo que en junio de 2024 movilizó a una provincia entera y generó multitudinarias marchas para exigir su aparición con vida, hoy aparece marcado por la desconfianza, el desgaste social y una participación cada vez más reducida de la comunidad.

El sábado, al cumplirse dos años de aquel episodio que conmocionó al país, apenas unos pocos vecinos llegaron hasta la vivienda de José y María Peña para acompañarlos. Algunos encendieron una vela y otros dejaron una flor en el altar que la familia levantó para recordar a Loan y mantener viva la esperanza de volver a abrazarlo algún día.

La escena contrastó con aquellas jornadas de junio de 2024, cuando las calles se llenaban de manifestantes y el reclamo por la aparición del niño resonaba en toda la provincia. En aquel entonces, la consigna "vivo se lo llevaron, vivo lo queremos" se convirtió en el símbolo de una movilización colectiva que atravesó localidades, ciudades y distintos sectores de la sociedad correntina.

El silencio después de las marchas

Con el paso del tiempo, la masividad de aquellas expresiones fue desapareciendo. En el pueblo de 9 de Julio ya no quedan rastros de las multitudinarias convocatorias que caracterizaron los primeros meses posteriores a la desaparición.

Actualmente, la familia enfrenta una realidad mucho más solitaria. Mientras en el pueblo la participación popular disminuyó considerablemente, un pequeño grupo de mujeres autodenominadas "madres corajudas" se reunió en la Costanera de la ciudad de Corrientes para participar de una misa y exigir castigo para los responsables del hecho.

A casi 200 kilómetros de 9 de Julio, las lágrimas volvieron a aparecer en un acto cargado de simbolismo. Sin embargo, la dimensión de la convocatoria estuvo lejos de aquellas manifestaciones que marcaron los primeros momentos del caso.

Para muchos habitantes de la localidad, la causa dejó de ocupar el lugar central que alguna vez tuvo dentro de la comunidad.

Los cuestionamientos que surgieron en el pueblo

Entre los vecinos de 9 de Julio existe una percepción que se fue consolidando con el tiempo y que, según reconocen muchos habitantes, influyó en el alejamiento de parte de la comunidad respecto de la familia Peña.

Los mayores cuestionamientos están vinculados al uso de una parte del dinero que fue donado durante las semanas posteriores a la desaparición de Loan. En los primeros momentos del caso, los canales de televisión de Buenos Aires impulsaron campañas solidarias que derivaron en millonarias donaciones destinadas a colaborar con la búsqueda del niño.

Con el paso de los meses comenzaron a aparecer comentarios y observaciones sobre el destino que habría tenido parte de esos fondos. Una vecina de la localidad resumió ese sentimiento con una frase que refleja el clima que actualmente se vive en el pueblo.

"Compraron un auto, una moto nueva y abrieron tres negocios en el pueblo. Hoy día uno tiene la sensación que ya no lo buscan a Loan, que ya es parte del pasado", sostuvo.

Los emprendimientos de los hermanos de Loan

Las observaciones de algunos vecinos apuntan principalmente hacia los hermanos del niño. Según los testimonios recogidos en la localidad:

• José Peña hijo se encuentra al frente de una verdulería ubicada en el barrio Belgrano.

• Mariano se dedica a la comercialización mayorista de camisetas y los fines de semana trabaja como árbitro en partidos de fútbol de la zona.

• César administra un polirrubro ubicado sobre una calle lateral de la plaza donde tiempo atrás se realizaron reclamos por la aparición de Loan.

Estos emprendimientos suelen ser mencionados por quienes cuestionan el destino de parte de las donaciones recibidas durante los primeros días del caso.

Una familia que no exhibe cambios drásticos

Sin embargo, junto con las críticas también aparece una observación que muchos vecinos reconocen al referirse a la situación actual de los Peña.

A pesar de los cuestionamientos sobre el uso de los fondos, la realidad es que la familia no muestra un cambio marcado en sus condiciones de vida. Esa situación convive con las sospechas y comentarios que circulan en el pueblo, generando un escenario de desconfianza que terminó erosionando el acompañamiento social que alguna vez rodeó a la búsqueda de Loan.

Mientras tanto, el altar levantado en la vivienda familiar continúa siendo uno de los pocos espacios visibles donde se mantiene viva la esperanza de encontrar al niño.

La causa que dejó de ser la causa del pueblo

A dos años de la desaparición de Loan Danilo Peña, muchos habitantes de 9 de Julio reconocen que la causa ya no ocupa el lugar central que tuvo en los primeros meses. Las movilizaciones masivas quedaron atrás, las voces que exigían respuestas se fueron apagando y el acompañamiento popular se redujo a grupos cada vez más pequeños.

En ese contexto, la familia Peña continúa esperando novedades sobre el destino del niño mientras enfrenta cuestionamientos internos dentro de la comunidad. Entre las críticas por el manejo de las donaciones, la apertura de emprendimientos comerciales y la disminución del apoyo social, el caso atraviesa una nueva etapa marcada por el desgaste y la distancia entre la familia y gran parte del pueblo que alguna vez hizo propia la búsqueda de Loan.

La imagen de unas pocas velas encendidas frente al altar familiar resume el presente de una causa que movilizó a toda una provincia, pero que hoy encuentra a sus protagonistas cada vez más solos en la espera de respuestas.