Pasadas las 13:30 horas, la calma habitual de la zona norte de la ciudad se vio abruptamente interrumpida por un siniestro vial de características inusuales y peligrosas. El escenario del incidente fue la intersección de la avenida Virgen del Valle y la calle Los Algarrobos, un punto neurálgico donde un fallo crítico en el sistema de remolque de un vehículo particular derivó en una colisión en cadena que afectó gravemente la circulación y requirió la intervención inmediata de los servicios de emergencia y las autoridades judiciales competentes.
El origen del siniestro: un carro a la deriva
El evento se desencadenó en el momento en que una camioneta marca Toyota, modelo SW4, de color gris, circulaba por la mencionada avenida. El vehículo era conducido por Rodríguez Mauricio, de 28 años de edad. Por razones que aún son materia de investigación técnica y peritaje, un carro de color gris (sin dominio visible) que era remolcado por dicha Toyota se desprendió por completo de su sistema de enganche.
Al quedar liberado de su vehículo tractor, el carro perdió toda capacidad de maniobra, convirtiéndose en un objeto contundente sin dirección ni frenos en medio de una arteria transitada. Según los informes preliminares recabados en el lugar, el conductor de la Toyota, Rodríguez Mauricio, resultó completamente ileso tras el desprendimiento, aunque la inercia del objeto descontrolado ya había marcado el curso de una colisión inevitable para los demás conductores que transitaban por la zona en ese preciso instante.
Impactos sucesivos y heridos
El primer impacto de gravedad ocurrió cuando el carro gris, ya fuera de control, colisionó de lleno contra una camioneta marca Chevrolet, modelo S10, también de color gris. Este segundo vehículo era conducido por Villagra Washington, de 63 años de edad, quien se encontraba acompañado por la ciudadana Estela Mandatoro, de 61 años. La sorpresa del impacto impidió cualquier maniobra evasiva eficaz por parte del conductor de la Chevrolet.
La violencia del choque y la masa del objeto impactante provocaron que la Chevrolet S10 perdiera la estabilidad de su trayectoria original. Como consecuencia directa de este primer contacto y la fuerza cinética involucrada, se produjo un posterior impacto contra un automóvil marca Ford, modelo Fiesta de color blanco, que se encontraba circulando dentro del radio de alcance del siniestro, sumando así un tercer vehículo a la cadena de daños.
A raíz de la fuerza de las colisiones múltiples, la acompañante de la camioneta Chevrolet fue quien se llevó la peor parte en términos de salud física:
Afectada: Estela Mandatoro (61 años).
Procedimiento: Fue asistida primariamente por personal médico en el sitio del accidente para estabilizar su condición.
Traslado: Derivada de urgencia al Sanatorio Junín.
Estado: Ingresada bajo el protocolo médico de "para observaciones", con el fin estricto de monitorear su evolución y descartar lesiones internas o traumatismos derivados del fuerte impacto recibido.
Detalles técnicos y actuaciones legales
La escena del accidente desplegó una complejidad logística que involucró a cuatro unidades en total (tres vehículos motorizados y un remolque suelto). La disposición final de los rodados sobre la cinta asfáltica de la avenida Virgen del Valle evidenció la magnitud del golpe inicial recibido por la S10 y la posterior proyección hacia el Ford Fiesta.
En resumen, los involucrados y vehículos identificados en el acta oficial son:
Vehículo 1 (Tractor): Toyota SW4, gris (Conductor: Mauricio Rodríguez, 28 años - Ileso).
Elemento causante: Carro color gris, sin dominio visible (desprendido).
Vehículo 2 (Primer impacto): Chevrolet S10, gris (Conductor: Washington Villagra, 63 años; Acompañante lesionada: Estela Mandatoro, 61 años).
Vehículo 3 (Segundo impacto): Ford Fiesta, color blanco.
Dada la naturaleza del accidente, que incluyó daños materiales significativos en tres vehículos y la existencia de una persona lesionada que requirió internación sanatorial, tomó intervención inmediata la Unidad Judicial N° 8. Las autoridades deberán ahora centrarse en el peritaje del carro desprendido para determinar las causas de la falla: si se trató de un error humano al asegurar el enganche, una falla mecánica del dispositivo o un desgaste del material que provocó el corte del vínculo entre la Toyota y su remolque.