La localidad de Batán se convirtió en el escenario de una tragedia que estremece a la opinión pública por su nivel de violencia y la velocidad con la que se desencadenó el desenlace fatal. En un lapso menor a los 90 segundos, lo que comenzó como una aparente discusión de madrugada derivó en el asesinato de Lucas Larroque, un joven de 30 años que perdió la vida tras recibir una serie de ataques brutales en las inmediaciones de un local bailable.
El hecho, marcado por la ferocidad del agresor y la indefensión de la víctima, tuvo lugar en la intersección de la zona de Colectora y calle 132.
La reconstrucción de los hechos señala que el conflicto se inició en la entrada de la disco a la que Larroque había asistido. Según los reportes oficiales, el joven intervino en una disputa con el objetivo de proteger a la hija de su pareja y a una amiga de ella, quienes en ese momento estaban siendo blanco de agresiones verbales por parte de otros asistentes. Larroque intentó calmar los ánimos y mediar en la situación para resguardar a sus familiares; sin embargo, su intento por pacificar el entorno terminó convirtiéndose en el disparador de una agresión física desmedida que le costaría la vida.
Lo que siguió fue captado por varios testigos que, a través de sus teléfonos celulares, lograron grabar los momentos finales de la fatal agresión. Estas imágenes muestran la vulnerabilidad absoluta de Larroque, quien quedó inerme y tirado junto al cordón de una vereda tras el primer impacto. La secuencia de video es una pieza clave para la justicia, ya que evidencia que el ataque se produjo de manera unilateral y sistemática contra una persona que ya no podía ofrecer ningún tipo de resistencia.
El ataque fue ejecutado por un joven de 18 años, quien sorprendió a la víctima con un certero golpe de puño que lo dejó indefenso en el suelo. Lejos de detenerse al ver a la víctima caída, el agresor procedió a propinarle una primera patada. No obstante, el nivel de saña se intensificó segundos después cuando el atacante se alejó unos metros para tomar impulso y regresó con velocidad para asestar un segundo impacto brutal directamente en la cabeza de Larroque, quien en ese instante ya se encontraba totalmente inconsciente.
Las consecuencias médicas de este despliegue de violencia fueron devastadoras para el joven de 30 años. Inmediatamente después de los impactos, Larroque sufrió convulsiones en la acera y debió ser trasladado de urgencia con un cuadro de extrema gravedad. El parte médico oficial emitido en el Hospital Interzonal de Mar del Plata indicó que la víctima presentaba un traumatismo de cráneo severo con pérdida de masa encefálica. Pese a los esfuerzos de los profesionales de la salud, Lucas Larroque falleció poco después debido a la magnitud de las lesiones recibidas en la zona craneal.
La respuesta de las fuerzas de seguridad se produjo de manera inmediata tras el ataque. Efectivos de la Comisaría 8va local desplegaron un operativo en las inmediaciones del boliche que permitió la aprehensión del atacante de 18 años en el mismo lugar de los hechos. El joven agresor no fue el único aprehendido durante el procedimiento; la policía también detuvo a una mujer de 24 años, quien fue acusada de intentar obstaculizar el procedimiento del personal policial durante la captura del sospechoso principal.
Mientras la justicia avanza en la investigación criminal, el cuerpo de la víctima fue derivado a la Morgue Judicial para la realización de la autopsia de rigor. La comunidad de Batán permanece consternada por un crimen que se resolvió en poco más de un minuto, pero que deja un vacío irreparable para una familia que hoy despide a un hombre que solo intentó brindar protección ante una agresión verbal.