Gendarmería frustra un atentado contra un gasoducto clave en Ezeiza
El secuestro de granadas y bombas molotov en una zona crítica de la red de gas de alta presión pone en jaque la seguridad institucional mientras se investiga una conexión con otros hallazgos de munición de guerra.

En un episodio de extrema gravedad institucional que ha puesto en alerta a las fuerzas de seguridad nacional, la Gendarmería Nacional Argentina logró desbaratar un plan de sabotaje de grandes proporciones en la zona de los Bosques de Ezeiza

El hallazgo de material explosivo de alto poder, estratégicamente ubicado para detonar una red de gas de alta presión, representa una de las amenazas más directas contra la infraestructura crítica del país en los últimos tiempos. La intervención oportuna de los agentes federales evitó lo que podría haber sido una catástrofe de dimensiones incalculables para la región bonaerense.

Los hechos se desencadenaron durante el mediodía del pasado viernes, en un sector boscoso que linda con instalaciones energéticas vitales. El operativo comenzó de manera fortuita cuando un gendarme de patrulla divisó a dos sujetos en actitud sospechosa circulando en una motocicleta Honda Tornado negra. Al intentar proceder con la identificación de los individuos, los sospechosos respondieron de manera violenta, extrayendo armas de calibre 9 milímetros y abriendo fuego contra el agente. 

El enfrentamiento derivó en un breve pero intenso tiroteo que obligó al personal de seguridad a buscar cobertura mientras repelía la agresión. Aprovechando la geografía del terreno y la velocidad del vehículo, los atacantes lograron emprender la huida hacia el sur del Conurbano bonaerense, y hasta el momento no hay detenidos por el hecho.

El hallazgo: explosivos y plan de detonación

Tras la fuga de los atacantes, las fuerzas de seguridad procedieron a realizar un rastrillaje exhaustivo por la zona donde habían circulado los sospechosos. Los resultados de la requisa fueron alarmantes y confirmaron la magnitud del peligro latente. En el lugar se encontraron dos granadas de mano listas para ser activadas, junto a varias bombas molotov que funcionaban como dispositivos incendiarios destinados a generar focos de fuego. Además, se localizaron proyectiles percutidos a escasos metros de los explosivos principales, lo que refuerza una hipótesis criminal sumamente específica.

Las pericias iniciales indican un nivel de planificación alarmante, ya que los explosivos habían sido colocados sobre los caños principales, los cuales están debidamente señalizados con carteles de «PELIGRO: GAS DE ALTA PRESIÓN». La evidencia recolectada en el sitio sugiere que los atacantes pretendían provocar una explosión masiva disparando directamente contra el combustible o las bombas molotov para iniciar una reacción en cadena. Este detalle técnico revela que el objetivo no era simplemente el vandalismo, sino un ataque planificado con precisión para colapsar el sistema de abastecimiento de gas.

 

Dada la magnitud del ataque y el objetivo seleccionado, la investigación ha recaído en el fuero federal. La Dra. Vanesa Rocuso, titular del Juzgado Federal 2, ha quedado a cargo del expediente bajo la carátula de hecho de alta gravedad institucional por la amenaza que representaría para la seguridad nacional. La magistrada coordina actualmente un despliegue sin precedentes que incluye la participación de la División Explosivos de la Policía Federal Argentina (PFA), Bomberos y Policía Científica. Actualmente, se realiza una revisión minuciosa de las cámaras de seguridad para localizar a los responsables que escaparon en la motocicleta negra.

Antecedentes inquietantes: el proyectil de Palermo

Este suceso en Ezeiza no es un hecho aislado en el mapa de hallazgos de material bélico recientes. Semanas atrás, específicamente el 14 de enero, la ciudad de Buenos Aires vivió un episodio similar en el barrio de Palermo. Alrededor de las 17:20 horas, el encargado de un edificio en la intersección de Juan Francisco Seguí y Lafinur localizó un paquete sospechoso junto a un contenedor de basura. Al intervenir el Escuadrón Antibombas y la Policía de la Ciudad, se constató que se trataba de un proyectil de artillería de 75 mm que portaba su espoleta, aunque carecía de carga explosiva activa.

Dicho expediente quedó bajo la órbita del Juzgado Federal N° 10, dirigido por el Dr. Capuccetti y el secretario Dr. Leandro Noguera, quienes buscan establecer cómo una pieza de artillería militar terminó descartada en la vía pública cerca de un colegio residencial. Aunque el proyectil fue trasladado a un sitio seguro para su detonación controlada, la frecuencia de estos hallazgos genera una preocupación creciente entre los vecinos y las autoridades sobre el origen de estos pertrechos militares.

 

Ambos hechos, aunque de distinta letalidad inmediata, subrayan la presencia de material bélico y explosivo en manos de grupos con objetivos de sabotaje. Las autoridades han sido enfáticas en la necesidad de que la comunicación de cualquier hallazgo sea inmediata, instando a la población a abstenerse totalmente de manipular objetos sospechosos. Mientras en Ezeiza se mantiene un operativo de resguardo sobre el gasoducto, la justicia federal intenta conectar los puntos de esta trama que ha puesto a la infraestructura estratégica del país en el centro de una amenaza terrorista.