La tranquilidad del sector norte de la Capital se ha visto severamente vulnerada en las últimas horas por una preocupante y sistemática sucesión de hechos delictivos. Lo que comenzó como una serie de incidentes aislados se transformó rápidamente en una jornada cargada de intervenciones policiales que, según los propios residentes, parece no tener freno ante la audacia de los malvivientes. De acuerdo con los informes oficiales suministrados por la Unidad de Investigaciones Judiciales N° 8, el periodo comprendido entre la mañana del lunes y la madrugada de este miércoles fue el escenario de múltiples denuncias radicadas en distintos barrios de este sector, reflejando un clima de desprotección que ha encendido todas las alarmas en la comunidad local.
Los vecinos no han dudado en calificar esta preocupante situación como un verdadero "carnaval" delictivo, haciendo alusión a la frecuencia y variedad con la que se suceden los ataques a la propiedad privada. La ola de inseguridad ha afectado tanto a residencias particulares como a establecimientos comerciales, dejando un saldo de malestar social y un reclamo urgente de mayor prevención por parte de las fuerzas de seguridad. La reiteración de episodios en tan pocas horas ha forzado una serie de aprehensiones por parte de la policía, aunque la sensación de vulnerabilidad persiste ante la facilidad con la que los delincuentes logran vulnerar los cierres perimetrales de los domicilios.
Incursiones en viviendas bajo diversas modalidades
La modalidad de ingreso a domicilios particulares ha sido la más reportada en las últimas 48 horas, afectando a vecinos de distintos puntos geográficos del norte. Uno de los episodios más destacados tuvo lugar en la localidad de La Tercena, donde un hombre de 40 años fue alertado telefónicamente por un vecino sobre la presencia de un extraño en su hogar; gracias a la rápida intervención policial y las actuaciones de la justicia, se logró la aprehensión de un sospechoso. Sin embargo, la efectividad policial no alcanzó a todos los casos, como ocurrió con una mujer de 45 años que denunció el ingreso de desconocidos a la vivienda de una amiga, de donde sustrajeron dos bicicletas, una puerta placa y diversas herramientas sin dejar rastros ni testigos que pudieran aportar datos a la causa.
En otro punto del sector, personal de la Comisaría Octava actuó de oficio para aprehender a un hombre de 38 años acusado de cometer un ilícito en perjuicio de una vecina del barrio Altos de Choya. La audacia de los delincuentes quedó de manifiesto también en el barrio La Esperanza, donde una joven de 20 años relató haber escuchado ruidos en su techo para luego observar a un sujeto huyendo con una escalera que pertenecía a su propiedad. Asimismo, un docente de 53 años domiciliado en el barrio Parque de la Gruta sufrió la pérdida de su bicicleta rodado 29, la cual estaba resguardada en un quincho trasero que no presentaba signos de violencia, lo que incrementa la preocupación por la modalidad de robos silenciosos realizados bajo la penumbra de la noche.
Ataques al sector comercial y el robo de carne
La delincuencia no se ha limitado a los hogares, sino que ha mostrado una faceta peculiar y violenta en los comercios de la zona. Uno de los hechos que más trascendencia tuvo ocurrió en un mercado local, donde el personal policial demoró a un hombre que intentaba sustraer mercadería de una forma insólita. El sujeto fue detectado intentando retirarse del establecimiento con productos ocultos entre sus prendas y, tras la requisa de rigor, se constató que llevaba escondido entre sus piernas un pecetto y aproximadamente medio kilo de carne picada. Este episodio, aunque particular por la naturaleza de lo sustraído, se suma a la lista de intervenciones que demuestran la presión delictiva sobre los comerciantes del área.
Por otro lado, la violencia se hizo presente de manera más cruda en un local de la calle Junín al 1000. En este caso, los delincuentes no apelaron al descuido, sino a la fuerza bruta: violentaron la puerta principal, rompieron la vidriera e ingresaron al interior del comercio para apoderarse de dinero en efectivo y diversos elementos de valor. El hecho fue advertido posteriormente por los responsables del negocio, quienes se encontraron con los daños materiales y el faltante de caja al iniciar su jornada laboral. Todos estos casos han quedado bajo la órbita de investigación de la Unidad Judicial interviniente, mientras los vecinos del sector norte capitalino insisten en que la situación es insostenible y requieren patrullajes más frecuentes para frenar esta escalada delictiva.