La investigación judicial por la muerte de Baltasar Carrizo, el joven de 23 años que falleció en el departamento Paclín, tuvo un avance clave luego de que la autopsia confirmara que el deceso se produjo por muerte súbita como consecuencia de una patología cardíaca preexistente. El informe médico descartó de manera categórica la existencia de lesiones compatibles con un hecho de violencia, despejando así cualquier sospecha sobre la intervención de terceros.
Con los resultados del examen forense ya incorporados al expediente, el fiscal de la causa, Dr. Jonathan Felsztyna, dispuso la entrega del cuerpo a los familiares para que se realicen las exequias correspondientes. La medida permitió cerrar la etapa pericial más relevante de la investigación y avanzar hacia el archivo del caso, al no detectarse indicios de responsabilidad penal.
Según el informe de la autopsia, practicada en el marco de los protocolos judiciales vigentes, la causa de muerte fue una falla cardíaca repentina, vinculada a una afección previa que no habría presentado síntomas evidentes. Los especialistas señalaron que este tipo de cuadros puede manifestarse de manera inesperada, incluso en personas jóvenes, y suele requerir estudios específicos para su detección temprana.
El fallecimiento del joven había generado conmoción en la comunidad local y motivó la intervención inmediata de la Justicia, que ordenó una serie de medidas para esclarecer las circunstancias del hecho. Entre ellas, se dispuso la realización de pericias médicas, la toma de testimonios y el relevamiento del lugar donde se produjo el deceso.
El caso
De acuerdo con los primeros testimonios recolectados durante la investigación, Carrizo se encontraba en la vivienda de su novia, ubicada en el sector norte de la localidad de La Merced, cuando ocurrió el episodio. Testigos presenciales, entre ellos la propia joven, relataron que el muchacho caminaba dentro del domicilio con normalidad hasta que, de manera repentina, se detuvo en un sector de la casa y cayó de espaldas al suelo, sin mediar discusión ni situación previa que llamara la atención.
Ante la gravedad de la situación, las personas que se encontraban en el lugar intentaron asistirlo de inmediato y realizaron maniobras de reanimación cardiopulmonar, con el objetivo de estabilizarlo mientras se solicitaba ayuda médica. Sin embargo, al no obtener respuesta y advertir la urgencia del cuadro, decidieron trasladarlo de urgencia al hospital más cercano.
Pese a los esfuerzos realizados durante el traslado y a la intervención del personal de salud, los médicos constataron que el joven ya había fallecido. La noticia dio inicio a la intervención judicial, tal como lo establecen los protocolos en casos de muerte repentina.
En el lugar del hecho se hizo presente una médica forense, quien llevó adelante las primeras pericias y efectuó un examen externo del cuerpo. No obstante, la profesional determinó que no era posible establecer de manera fehaciente la causa de la muerte únicamente con esa evaluación preliminar. Por tal motivo, recomendó la realización de una autopsia, medida que fue avalada por la Fiscalía interviniente.
Con el resultado definitivo del estudio forense, la Justicia dio por esclarecidas las circunstancias del fallecimiento y descartó cualquier hipótesis de origen violento, aportando tranquilidad a los familiares y al entorno cercano del joven.