El violento episodio ocurrido recientemente en la zona oeste de la Capital ha dejado una profunda huella de temor y reclamos de justicia en el seno de la familia afectada. La pareja del hombre baleado, quien permanece internado tras recibir un impacto de bala en el tórax, brindó una entrevista detallada a El Ancasti donde no solo reconstruyó la mecánica del ataque, sino que también expuso el clima de vulnerabilidad en el que se encuentra inmersa junto a su hija. Según el testimonio de la mujer, el hecho no fue un evento aleatorio, sino una agresión dirigida que comenzó con un engaño, ya que los atacantes lo habrían buscado bajo una falsa apariencia de amistad para asegurar su proximidad antes de disparar.
La raíz del conflicto, de acuerdo con el relato de la mujer, se encontraría en una diferencia anterior surgida entre su pareja y el padre de uno de los actuales sospechosos. Esta rencilla previa habría escalado hasta el uso de la violencia armada el día del ataque, ocurrido minutos después de las 16:00 horas. En ese momento, dos hombres llegaron al lugar a bordo de una motocicleta y confrontaron a la víctima con una frase incriminatoria: "¿Qué te hacés el pícaro con mi papá?". Inmediatamente después de la increpación, extrajeron un arma de fuego y abrieron fuego contra el ciudadano de apellido Cativa, impactando proyectiles tanto en su pecho como en su hombro derecho.
Tras ejecutar los disparos, los agresores emprendieron una huida violenta de la escena, realizando nuevas detonaciones al aire para amedrentar a los presentes mientras escapaban en su vehículo. Ante la gravedad del cuadro, la víctima fue trasladada de urgencia al Hospital San Juan Bautista, donde quedó alojada bajo observación médica. En medio de la angustia, la pareja de Cativa destacó la celeridad de la respuesta institucional, afirmando que tanto el personal policial como la ambulancia arribaron con rapidez al sitio del suceso, lo que permitió una asistencia sanitaria inmediata.
La intervención de las autoridades policiales derivó en el arresto de dos sospechosos de apellidos Silva, de 18 años, y González, de 48 años, quienes quedaron a disposición de la justicia en relación con la autoría del hecho. Sin embargo, las detenciones no han logrado aplacar el temor de la familia. La mujer manifestó su preocupación constante por la seguridad de su hogar, señalando que el hecho de estar al cuidado de una niña pequeña agrava su sentimiento de desprotección. "Tengo miedo", confesó en sus declaraciones, haciendo un pedido público de mayores medidas de seguridad y resguardo para evitar posibles represalias futuras.
El caso continúa bajo investigación judicial mientras la familia aguarda por el esclarecimiento definitivo de las responsabilidades y la recuperación física de Cativa. El pedido de justicia se entrelaza ahora con una demanda social de protección efectiva en un sector de la ciudad que se vio sacudido por la ferocidad de un ataque a plena luz del día, motivado por un ajuste de cuentas de índole personal.