En una resolución de alto impacto institucional para el sistema judicial de la región patagónica, la justicia federal ha dado un giro determinante en una de las causas más emblemáticas de colusión entre el crimen organizado y las fuerzas de seguridad. La Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal decidió hacer lugar al recurso presentado por el Ministerio Público Fiscal, revirtiendo de manera categórica la absolución que beneficiaba a Yamil Andrés Asef. El joven es hijo de Omar Andrés "el Turco" Asef, quien fuera identificado por la justicia como el líder indiscutido de una peligrosa organización narcocriminal que operaba en la capital de la provincia de Neuquén.
Con este nuevo fallo, el tribunal revoca la sentencia de libertad dictada originalmente en febrero de 2023 y responsabiliza formalmente a Yamil Asef por su participación activa en la estructura delictiva. La organización, que ha ganado notoriedad pública bajo el alias de los "narcopolicías", se dedicaba al tráfico y la comercialización de cocaína en distintos puntos estratégicos de la zona sur neuquina. La resolución judicial confirma que el imputado formaba parte de un engranaje complejo que operó con una red de protección interna, permitiéndole durante meses evadir los controles habituales.
El origen de la investigación y la estructura criminal
La pesquisa que permitió desarticular a este grupo fue el resultado de un trabajo coordinado y minucioso entre la Fiscalía Federal N°2 de Neuquén y la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR). El expediente judicial se inició a mediados de 2019, tras la acumulación de diversas causas que evidenciaban la existencia de una organización sistemática dedicada a la venta de estupefacientes. Los investigadores lograron determinar con precisión que el período de mayor actividad de la banda se extendió desde junio de 2019 hasta diciembre de 2020, lapso en el cual consolidaron su poder territorial en la capital provincial.
De acuerdo con lo determinado en la exhaustiva investigación, la banda presentaba una jerarquía clara y un esquema de funcionamiento profesionalizado que encabezaba Omar Asef. La particularidad de este grupo radicaba en su composición mixta, ya que contaba con la participación de cuatro funcionarios policiales que respondían directamente a las órdenes del líder. Estos efectivos percibían un pago semanal proveniente de las ganancias obtenidas por la venta de drogas, lo que garantizaba no solo la impunidad de las operaciones comerciales en la zona sur, sino también el flujo de información sensible para evitar operativos sorpresa.
Intervenciones y el operativo del desmantelamiento
Para llegar a la condena de los integrantes de esta estructura, las fuerzas federales debieron ejecutar una compleja tarea de inteligencia criminal. Durante meses, se llevaron adelante diversas tareas de campo que incluyeron el uso de herramientas tecnológicas y de vigilancia. Se realizaron múltiples intervenciones telefónicas que permitieron captar las comunicaciones internas y la logística de la organización, además de seguimientos discretos y un profundo análisis de bases de datos para cruzar los vínculos entre los civiles involucrados y los agentes de la fuerza pública.
Este proceso de recolección de evidencia culminó el 3 de diciembre de 2020 con un despliegue de seguridad masivo. En aquella jornada, la justicia ordenó la ejecución de 17 allanamientos simultáneos en diferentes puntos de Neuquén, operativos que terminaron con el desmantelamiento total de la banda. La acción policial resultó en la detención de nueve personas, marcando el fin de la organización de los "narcopolicías" y el inicio del proceso judicial que hoy, con la condena de Yamil Asef, suma un nuevo eslabón de responsabilidad penal.
Un fallo que reafirma la persecución al narcotráfico
La condena actual contra el hijo del líder representa un triunfo para la estrategia de la fiscalía, que había apelado la absolución previa bajo el argumento de que el imputado era un componente esencial de la logística que comandaba su padre. La resolución de la Cámara de Casación reafirma que la estructura criminal no habría podido prosperar sin la participación de cada uno de sus miembros, especialmente aquellos encargados de ejecutar las directivas de la cúpula y mantener la red de comercialización de cocaína activa.
Este fallo no solo cierra el cerco judicial sobre el entorno familiar de los Asef, sino que también envía un fuerte mensaje institucional sobre la gravedad de las organizaciones que cooptan a funcionarios públicos. El caso de los "narcopolicías" queda registrado como uno de los hitos de la PROCUNAR en la provincia, demostrando que la coordinación entre fiscalías federales es clave para desentrañar los vínculos delictivos que atraviesan a las instituciones de seguridad.