VIDEO: asesinaron de la peor manera al hijo de 12 años de un argentino en Chile
El niño regresaba junto a su padre desde la Argentina después de festejar el Día del Padre cuando una equivocación en la autopista los dejó a merced de una banda armada. El caso sacudió al país trasandino, abrió una crisis institucional y reavivó el debate por la inseguridad tras la admisión oficial de que "el Estado falló".

Un brutal crimen conmociona a Chile y expone con crudeza el impacto de la violencia delictiva sobre la vida cotidiana. La víctima fue un niño de 12 años, hijo de un ciudadano argentino radicado desde hace años en el país trasandino, que murió de una manera atroz luego de que una banda de delincuentes robara el auto de su familia en medio de una violenta "encerrona" en la comuna de San Bernardo, al sur de Santiago. El menor fue arrastrado varios kilómetros tras quedar enganchado al cinturón de seguridad del vehículo en el que se desplazaba junto a su padre y una tía.

El caso no solo provocó conmoción por la edad de la víctima y la ferocidad del episodio, sino también por el contexto en el que ocurrió. El niño y su padre venían de pasar el Día del Padre en la Argentina, donde se habían reunido con los otros hijos del hombre. Tras regresar en avión a Chile, emprendieron el trayecto final hacia su hogar, ubicado en Puente Alto, localidad en la que el padre reside desde hace muchos años. Sin embargo, un error en la ruta alteró el recorrido previsto y los condujo hacia una zona secundaria, donde fueron interceptados por una banda delictiva.

El error en la autopista y la emboscada en Catemito

De acuerdo con los nuevos antecedentes judiciales, el hecho se produjo en la intersección de la colectora de la Ruta 5 Sur con General Urrutia. En ese punto, y luego de haberse equivocado en una salida de la autopista, la familia terminó en el sector de Catemito, un área secundaria en la que fueron emboscados.

Allí, según se informó, fueron interceptados por una banda compuesta por al menos siete delincuentes armados con elementos cortopunzantes. Los asaltantes venían de iniciar un "tour delictual" en una estación de servicio cercana, lo que incorporó un dato clave al expediente: el ataque no fue un hecho aislado, sino parte de una secuencia criminal más amplia que ya estaba en marcha antes del encuentro con la familia.

La mecánica del asalto fue violenta desde el inicio. Los delincuentes abordaron el automóvil en el que viajaban el padre, el menor y una tía del niño, y los obligaron a descender del vehículo bajo severas amenazas. La escena, según se desprende de la reconstrucción judicial, se desarrolló en medio de una situación de extrema tensión, con la familia sometida por un grupo numeroso de atacantes armados.

El momento del horror: el niño quedó dentro del auto

En medio del asalto ocurrió el desenlace más dramático del episodio. Según detalló el fiscal de la zona Occidente, Juan Carlos Hidalgo, los autores del crimen serían menores de edad. En el caos de la encerrona y mientras intentaban escapar con el automóvil robado, los delincuentes se dieron a la fuga con el niño todavía dentro del vehículo.

Fue en ese contexto cuando se desencadenó la secuencia fatal. De acuerdo con la hipótesis expuesta por el fiscal, el menor habría intentado liberarse o bajar del auto en movimiento. En esa maniobra quedó trágicamente enganchado al cinturón de seguridad y comenzó a ser arrastrado por el vehículo durante varios kilómetros.

La descripción oficial del hecho refleja la brutalidad de lo ocurrido. "El menor queda enganchado en el cinturón, aparentemente, y dicen los vecinos que fue arrastrado", explicó el fiscal Hidalgo al referirse al recorrido del horror. Ese trayecto se extendió hasta la esquina de Portales y Leonardo Da Vinci, punto hasta el que, según los antecedentes incorporados a la investigación, el niño fue arrastrado por el automóvil.

La violencia y la edad de los sospechosos

Uno de los elementos más impactantes del caso es la presunta edad de los responsables. Según indicó el fiscal Hidalgo, los autores del crimen serían menores de edad, un dato que agrega un nivel adicional de gravedad a una causa ya marcada por la violencia extrema.

La investigación intenta reconstruir con precisión la secuencia completa: desde el error en la autopista y la llegada al sector de Catemito, hasta el asalto, la fuga y el recorrido posterior del automóvil. También se busca establecer con exactitud la participación de cada uno de los integrantes de la banda, que según la información disponible estaba integrada por al menos siete personas.

En paralelo, el caso dejó expuesta una modalidad delictiva de altísimo impacto. La "encerrona" no solo derivó en el robo del auto familiar, sino que terminó con la muerte de un niño en circunstancias de una crueldad devastadora. La mención al "tour delictual" previo en una estación de servicio también permite dimensionar que el grupo ya venía cometiendo delitos antes de interceptar a la familia.

El impacto político y la admisión de una falla del Estado

La ferocidad del crimen escaló con rapidez a la agenda política chilena. El asesinato del hijo de un argentino radicado en Chile no quedó circunscripto al ámbito policial o judicial, sino que abrió una profunda crisis institucional a partir de la reacción de las principales autoridades del país.

El presidente José Kast se mostró conmovido por el hecho, mientras que el ministro de Seguridad, Martín Arrau, ensayó una de las definiciones más contundentes tras el crimen. Al referirse al contexto de inseguridad que atraviesa la región, admitió de manera taxativa que "el Estado falló". La frase sintetizó el nivel de gravedad con el que el Gobierno chileno leyó el caso y dejó al descubierto el alcance político de un crimen que impactó de lleno en la discusión pública.

La admisión oficial no fue menor. La muerte del niño ocurrió en un escenario atravesado por una ola de inseguridad que, según quedó planteado tras el episodio, ya no puede ser abordada solo como una sucesión de delitos aislados. La dimensión del caso, la edad de la víctima, la modalidad del ataque, la presunta participación de menores y la brutalidad del desenlace lo convirtieron en un hecho bisagra dentro del debate sobre seguridad en Chile.

El operativo para dar con la banda

Las diligencias investigativas quedaron a cargo del personal especializado del OS9 de Carabineros, con el apoyo de distintas unidades de la policía uniformada chilena. Los trabajos se concentraron en cercar la zona y avanzar en la localización del vehículo robado, además de identificar y capturar a los integrantes de la banda que protagonizó la encerrona.

La tarea de los investigadores se apoya en los nuevos antecedentes judiciales y en la reconstrucción del recorrido que hizo el automóvil desde el momento en que los delincuentes escaparon con el menor todavía en su interior. El objetivo es establecer con precisión cómo se produjo la secuencia que terminó en la muerte del niño y, al mismo tiempo, dar con los responsables de un crimen que conmocionó a Chile por su nivel de violencia.