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"Vigilaba y controlaba a los nenes": la denuncia contra el cura acusado por abuso

Madres y padres de niños que denunciaron al sacerdote Alejandro Nicola relataron las consecuencias que los hechos habrían provocado en sus hijos y cuestionaron la falta de avances judiciales. Hasta el momento existen ocho denuncias radicadas, aunque las familias sostienen que podrían surgir nuevos casos.

Alejandro Nicola
Alejandro Nicola

2 Agosto de 2026 09.53

Las denuncias por presunto abuso sexual que involucran al sacerdote cordobés Alejandro Nicola continúan sumando testimonios de familiares de niños que habrían sido víctimas de los hechos ocurridos en una escuela de Villa Carlos Paz. Mientras la investigación judicial sigue su curso, madres y padres manifestaron su preocupación por la ausencia de avances concretos y reclamaron una respuesta más rápida por parte de la Justicia.

Una de las denunciantes, identificada por la Agencia Noticias Argentinas como Mariana, nombre ficticio utilizado para preservar su identidad, aseguró que su hijo sufrió profundas consecuencias emocionales y psicológicas luego de los presuntos abusos.

Según relató, desde hacía más de un año el niño comenzó a presentar importantes cambios en su comportamiento. La mujer describió modificaciones en su personalidad y en su estado de ánimo, señalando que durante los cumpleaños mantenía conflictos con otros niños, mientras que en los partidos de fútbol reaccionaba con episodios de violencia. A ese cuadro se sumaban dificultades para dormir y reiteradas pesadillas.

La madre explicó que posteriormente aparecieron otros síntomas que incrementaron su preocupación. Indicó que el niño comenzó a tener problemas con el control de esfínteres, sufría llantos desconsolados durante largos períodos sin poder expresar una palabra y manifestaba un profundo miedo que le impedía contar lo que ocurría.

Según su testimonio, el menor nunca pudo revelar lo sucedido porque sentía temor debido a que, de acuerdo con su relato, el sacerdote abusaba de él y le decía distintas cosas al oído.

El relato del niño y la identificación del lugar

Ante las dificultades que atravesaba su hijo, Mariana decidió iniciar un tratamiento psicológico con el objetivo de ayudarlo a expresar aquello que lo afectaba. La mujer recordó que el mismo día en que se realizó una marcha frente a Tribunales, el niño no había participado ni había escuchado referencias sobre la movilización. Fue entonces cuando decidió preguntarle si alguna vez le había sucedido algo extraño con una persona mayor dentro de la escuela.

Según explicó, en ese momento el niño comenzó a contar lo ocurrido.

De acuerdo con el relato de la madre, Juan Ignacio, nombre ficticio utilizado para proteger su identidad, le explicó que dentro del establecimiento educativo existía una casa donde vivía el sacerdote y que éste "vigilaba" y "controlaba" a los niños porque conocía todos sus movimientos.

Tras esa conversación, Mariana informó inmediatamente la situación a la directora de la escuela primaria. Posteriormente buscó a su hijo dentro del aula para que le indicara el lugar mencionado. Junto con la directora y la vicedirectora recorrieron el establecimiento hasta identificar la vivienda señalada por el niño, donde, según constató, residía el párroco.

Luego de esa instancia, la mujer formalizó la denuncia ante la Justicia y continuó acompañando a su hijo mediante sesiones con una psicóloga. También acudió al Polo Integral de la Mujer y a la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) para continuar con las actuaciones correspondientes.

No obstante, manifestó sentir una profunda impotencia porque el sacerdote continúa en libertad. "Todos los padres y madres sentimos mucha impotencia y bronca porque este tipo sigue libre como si nada, sin consciencia. Evidentemente es un psicópata porque sinceramente no le importa nada. Está totalmente cubierto y se siente protegido", expresó.

Otro padre asegura que los niños identificaban al sacerdote

Otro de los testimonios corresponde a Ariel, nombre ficticio utilizado también por Noticias Argentinas para preservar su identidad. El hombre relató que su hija logró identificar al sacerdote cuando observó una fotografía y explicó que los niños manifestaban que eran vigilados mediante cámaras y drones.

Según indicó, en diciembre de 2025 varios menores comenzaron a reconocer al padre Alejandro como "el monstruo".

Ariel sostuvo que los niños afirmaban haber recibido amenazas para que no contaran lo sucedido. Algunos manifestaban temor porque creían que los vigilaban permanentemente, mientras que otros expresaban miedo de que los mataran a ellos o a sus padres si hablaban.

El padre explicó que inicialmente ni él ni su pareja comprendían qué estaba ocurriendo, por lo que decidieron recurrir a profesionales especializados. Según relató, esos especialistas confirmaron que "había pasado algo" y, a partir de entonces, su hija Sofía, nombre ficticio utilizado para preservar su identidad, comenzó a realizar dibujos que describían distintas situaciones.

Entre esas ilustraciones, señaló que la niña representaba escenas donde el sacerdote llevaba a los menores al baño y hacía referencia a un "topo", término que, según explicó Ariel, correspondía al miembro del cura y era utilizado en relatos vinculados con conductas de índole sexual.

El hombre indicó que su familia presentó la denuncia durante el mes de abril y sostuvo que, junto con esa presentación, apareció un cuarto niño mencionado por su hija dentro del expediente.

El acceso del sacerdote al establecimiento

Ariel también señaló que el sacerdote residía dentro del jardín de infantes de Villa Carlos Paz, establecimiento educativo que, según indicó, cuenta con 2.600 alumnos distribuidos entre los niveles inicial, primario y secundario.

De acuerdo con su testimonio, esa situación le permitía conocer los horarios de funcionamiento de toda la institución, razón por la cual los casos denunciados abarcarían tanto el turno mañana como el turno tarde, incluyendo niños de sala de 4 años, sala de 5 años y un alumno de primer grado.

El padre sostuvo además que desde diciembre los hechos comenzaron a adquirir mayor visibilidad debido a que los propios niños empezaron a nombrar a Alejandro Nicola. Sin embargo, cuestionó la evolución de la investigación judicial al señalar que hasta el mes pasado el sacerdote ni siquiera había sido acusado formalmente ni imputado en la causa.

Asimismo, Ariel dirigió cuestionamientos hacia la Iglesia al sostener que existe una protección permanente hacia el sacerdote y manifestó su indignación por la misa celebrada en la Catedral de Córdoba.

"Es una vergüenza. Está avalado por el cardenal Ángel Rossi, arzobispo de Córdoba. Sentimos indignación", afirmó.

Ocho denuncias radicadas y un pedido de celeridad

Según indicó Ariel, actualmente existen ocho denuncias presentadas ante la Justicia y existe la posibilidad de que se incorpore una novena. No obstante, consideró que el número de casos sería considerablemente mayor. Mientras la investigación continúa, las familias de los niños denunciantes mantienen su reclamo para que la causa avance con mayor rapidez y se esclarezcan los hechos denunciados.

Entre los principales puntos señalados por los denunciantes se encuentran:

  • Ocho denuncias radicadas ante la Justicia.
  • Posibilidad de una novena presentación.
  • Reclamos por la falta de avances en la investigación.
  • Cuestionamientos porque Alejandro Nicola continúa en libertad.
  • Señalamientos de que el sacerdote continúa oficiando misas en la provincia de Córdoba.

Los familiares insisten en la necesidad de que la investigación avance con celeridad y permita esclarecer las denuncias presentadas, mientras continúan esperando definiciones judiciales sobre una causa que, según sostienen, mantiene en estado de preocupación e incertidumbre a las familias involucradas.