Acuña y Carrizo reclaman una estrategia para no quedar al margen de los negocios del RIGI
La primera Ronda de Negocios del RIGI, realizada en Rosario, reavivó el debate sobre la participación de las empresas y los trabajadores catamarqueños en la cadena de valor minera. El diputado Mamerto Acuña y la exdiputada Silvana Carrizo pidieron que el Gobierno provincial y la Legislatura impulsen herramientas para convertir las inversiones en empleo, desarrollo industrial y oportunidades locales.

La realización de la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en la ciudad de Rosario volvió a poner sobre la mesa una discusión que atraviesa a Catamarca desde hace años: quiénes se benefician de las inversiones mineras y qué lugar ocupan las empresas y los trabajadores catamarqueños dentro de esa cadena de valor.

El encuentro reunió a representantes de 43 grandes proyectos estratégicos de minería, energía e infraestructura, junto con alrededor de 1.800 pymes y proveedores de distintos puntos del país. La convocatoria puso en evidencia la posibilidad de generar vínculos comerciales entre los grandes emprendimientos y las empresas capaces de brindar bienes y servicios, pero también despertó cuestionamientos sobre la participación de las provincias donde se desarrollan las inversiones.

En ese contexto, el diputado provincial Mamerto Acuña expresó su indignación ante lo que considera una oportunidad que Catamarca no está logrando aprovechar, pese a ser una de las principales provincias receptoras de inversiones mineras.

"No podemos quedarnos solo a ver cómo comercializan los bienes, y quedan fuera los catamarqueños. Necesitamos generar trabajo e incentivar el desarrollo industrial de la provincia. Con todo esto, se comercializan los bienes, se generan oportunidades y, como siempre, Catamarca la ve pasar", manifestó el legislador.

Para Acuña, el debate no se limita al volumen de capital que ingresa a la provincia ni a la actividad extractiva. La preocupación está puesta en que los negocios vinculados con los proyectos mineros puedan traducirse en oportunidades para el entramado productivo local, en lugar de quedar concentrados en empresas de otras jurisdicciones.

La experiencia de Santa Fe 

Acuña advirtió que la problemática no es nueva y que viene señalándola desde hace tiempo. Sin embargo, sostuvo que vuelve a cobrar relevancia cuando otras provincias avanzan en estrategias concretas para incorporarse a los negocios derivados de la minería.

La experiencia de Rosario expone, según el planteo, una diferencia de enfoque. Mientras Santa Fe convoca a sus pymes, facilita encuentros comerciales y busca posicionar a su entramado productivo como proveedor de los grandes proyectos, Catamarca todavía necesita consolidar mecanismos que permitan que una mayor proporción de esas contrataciones se realice dentro de su propio territorio.

La cuestión, en ese sentido, involucra tanto al Gobierno provincial como a la Legislatura. El desafío consiste en desarrollar instrumentos que favorezcan la incorporación de empresas catamarqueñas a las cadenas de suministro y que permitan a los trabajadores locales acceder a los puestos que se generan alrededor de la actividad minera.

La discusión que volvió a instalarse tras la ronda de negocios apunta a que la promoción de inversiones sea acompañada por una política productiva capaz de preparar a las empresas y a los trabajadores de Catamarca para participar de los proyectos estratégicos.

Carrizo recordó el debate por la adhesión provincial al RIGI

En la misma línea, la exdiputada provincial y referente de GENERAR, Silvana Carrizo, volvió a plantear que el crecimiento de las inversiones mineras debe tener un correlato concreto en la vida de los catamarqueños.

A través de una publicación en sus redes sociales, recordó el debate legislativo de septiembre de 2024, cuando se trató la adhesión provincial al RIGI. Carrizo acompañó la iniciativa con su voto, convencida de que Catamarca debía formar parte de las nuevas oportunidades de inversión.

Al recuperar una de sus intervenciones durante aquel debate, la exlegisladora señaló que el desafío era lograr que los beneficios alcanzaran al conjunto de la población. "Tenemos, como Provincia, un gran potencial a desarrollar. Los impulsos de la inclusión y de la inversión deben promoverse, generar mayor crecimiento y elevar el nivel y calidad de vida, pero de todos los habitantes de la Provincia, no de un grupo reducido", había expresado.

Su planteo vuelve a poner el foco en la distribución de los beneficios asociados a la actividad minera. La llegada de capitales, de acuerdo con esa perspectiva, constituye una oportunidad que debe estar acompañada por políticas destinadas a ampliar el alcance del desarrollo y evitar que sus resultados queden circunscriptos a un grupo reducido.

Seis proyectos aprobados y más de 4.700 millones de dólares en inversiones

Carrizo también hizo referencia a las recientes declaraciones del presidente Javier Milei durante su visita a Catamarca, cuando reconoció que todavía existe el desafío de lograr que las inversiones lleguen efectivamente a la gente.

Para la exlegisladora, ese es precisamente el punto central que vienen señalando desde hace dos años: la llegada de capitales no resulta suficiente si no se traduce en oportunidades concretas para la provincia. Según indicó, Catamarca cuenta actualmente con seis proyectos mineros aprobados, que representan inversiones superiores a los 4.700 millones de dólares. La cifra, sostuvo, equivale a un monto cercano a tres veces el presupuesto anual provincial.

Frente a ese escenario, la dirigente consideró que el desafío consiste en garantizar que la riqueza generada por la actividad tenga un impacto dentro del territorio. "La inversión llegó, ahora tenemos que lograr que se quede en Catamarca", expresó.

Carrizo enumeró una serie de prioridades para que los recursos y las inversiones se conviertan en desarrollo local:

Incorporar empresas catamarqueñas como proveedoras de la actividad minera.

Capacitar a los jóvenes para que puedan acceder a puestos de trabajo en el sector.

Transformar las regalías en infraestructura y servicios para las comunidades.

Controlar el cumplimiento de los compromisos asumidos por las empresas.

La propuesta apunta a que las inversiones no se limiten a impulsar la actividad económica, sino que también contribuyan a fortalecer las capacidades productivas, laborales e industriales de Catamarca.

La responsabilidad provincial 

La dirigente también retomó las palabras del Presidente sobre las herramientas que tienen las provincias para decidir cómo desarrollar sus recursos naturales. A partir de esa referencia, sostuvo que la responsabilidad debe expresarse en políticas concretas.

El compromiso, remarcó, debería ser que cada catamarqueño pueda sentir que la riqueza minera también le pertenece, a través de oportunidades laborales y de desarrollo para todos.

El contraste con lo ocurrido en Rosario vuelve a poner en discusión el papel del Estado provincial y de la Legislatura. La necesidad planteada por Acuña y Carrizo es avanzar en una política productiva que no se limite a promover inversiones, sino que también prepare a las empresas y a los trabajadores catamarqueños para incorporarse a ellas.

La discusión de fondo no pasa solamente por cuánto capital ingresa a Catamarca o cuánto mineral se produce. También involucra cuánto trabajo se genera, cuántas empresas locales logran integrarse a la cadena de valor y qué capacidades industriales quedan instaladas en la provincia.

Los planteos de ambos dirigentes convergen en la necesidad de que el Gobierno provincial y la Legislatura comiencen a trabajar en herramientas concretas para que Catamarca no sea solamente el territorio donde se extraen los recursos, mientras otras jurisdicciones capitalizan los negocios, los servicios y las oportunidades económicas que se desprenden de ellos.

La ronda de negocios realizada en Rosario volvió a exponer esa preocupación y a colocar en el centro del debate la participación de los proveedores locales. Para Acuña y Carrizo, el desafío es que las inversiones mineras puedan convertirse en empleo, desarrollo industrial y oportunidades para los catamarqueños, con una estrategia provincial que permita que una mayor parte de los beneficios permanezca en el territorio.