Desde Washington, el escenario internacional ha sido testigo de un movimiento estratégico de alto impacto por parte de la administración nacional. El presidente Javier Milei participó activamente en la sesión inaugural de la Junta de la Paz, un innovador foro multilateral impulsado por Donald Trump, donde realizó un ofrecimiento concreto: el despliegue de los Cascos Blancos argentinos para las complejas tareas de reconstrucción en la Franja de Gaza. Esta propuesta se dio en un contexto de fuerte respaldo político al liderazgo del presidente de los Estados Unidos, donde Milei subrayó que la Argentina se suma a este consejo con la convicción de que la paz exige no solo decisión política, sino una arquitectura institucional capaz de sostener soluciones reales en el tiempo. Bajo la premisa de que su gestión cree en una diplomacia que asume riesgos para alcanzar la paz, el líder de La Libertad Avanza ratificó su perspectiva sobre el orden mundial ante el board internacional.
El respaldo a la estrategia de Donald Trump y los fondos en juego
Durante su discurso, el mandatario argentino destacó la gestión de Trump en la mediación del acuerdo de paz en Gaza, un pacto que posteriormente fue ratificado por la resolución 2803 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Milei vinculó la eficacia de estos acuerdos con un estilo de liderazgo determinado, asegurando que la única paz que vale la pena construir es aquella que descansa sobre los derechos no negociables del hombre. La participación argentina, que contó con la presencia del canciller Pablo Quirno, busca capitalizar la trayectoria nacional en operaciones de asistencia humanitaria, definiendo a los Cascos Blancos como un capital probado puesto al servicio de una fuerza de estabilización.
Al comienzo de la sesión, antes de conocerse el ofrecimiento argentino, Trump anunció que un grupo de naciones de Medio Oriente y Europa Oriental decidió aportar 7.000 millones de dólares para el paquete de ayuda. Entre los contribuyentes figuran Kazajistán, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Marruecos, Bahrein, Qatar, Arabia Saudita, Uzbekistán y Kuwait. Esta inyección financiera sustenta la visión de Trump sobre la Junta de la Paz, a la que concibe como un dispositivo geopolítico extraordinario para resolver conflictos de escala global, pretendiendo que sus facultades se extiendan más allá de Gaza.
Una arquitectura institucional de alta tensión
La pretensión política de la Casa Blanca sobre este foro ha determinado que potencias como Rusia, China y los principales países de Europa se mantuvieran al margen. Del mismo modo, naciones como Japón, Canadá, México y Brasil no han demostrado interés en un espacio manejado centralmente por los Estados Unidos. En este esquema, Europa no tiene una presencia formal, aunque Italia participará como invitada y observadora especial debido a la relación ideológica entre Giorgia Meloni y Trump, una decisión que generó malestar en la Unión Europea. A esta compleja red se suma la participación de Israel, Qatar y Turquía, actores clave para la reconstrucción, a pesar de que Israel considera a los otros dos como enemigos regionales.
Antes de la presentación de Milei, Trump renovó su apoyo político al mandatario argentino, buscándolo con una sonrisa entre la audiencia y recordando que lo respaldó personalmente. El líder republicano resaltó que, a pesar de estar atrás en las encuestas para las legislativas de 2025, Milei terminó ganando por goleada, y lo incluyó en su lista de aliados internacionales junto a figuras como Viktor Orbán. Tras finalizar su participación a las 12:30 hora local, el presidente regresó a su hotel para iniciar el retorno a Buenos Aires, donde aterrizará este viernes cerca de las 8:00 AM.