En una jornada de parálisis casi total en sectores estratégicos de la Argentina, el expresidente Alberto Fernández reivindicó su administración (2019-2023) al destacar un dato singular de su mandato: fue el único jefe de Estado desde el regreso de la democracia que no enfrentó huelgas generales por parte de la Confederación General del Trabajo (CGT). En medio del paro convocado contra la reforma laboral del presidente Javier Milei, Fernández utilizó sus redes sociales para señalar que hubo un gobierno que siempre pensó en los que trabajan y que, precisamente por esa razón, jamás fue destinatario de un paro general de la central obrera.
A través de una placa comparativa, el exmandatario detalló la cantidad de medidas de fuerza nacionales que debió afrontar cada administración desde 1983, situándose en una posición de excepción estadística. El ranking histórico es encabezado por Raúl Alfonsín, quien enfrentó un total de 13 paros generales, seguido por Carlos Menem y Fernando de la Rúa con 8 medidas de fuerza cada uno.
En una escala menor aparecen las gestiones de Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri, ambas con 5 paros, mientras que el actual presidente Javier Milei ya suma 4 medidas —incluida la convocada este jueves— en poco más de dos meses de gestión. La lista se completa con las 2 huelgas sufridas por Eduardo Duhalde y la única registrada durante el mandato de Néstor Kirchner, dejando a Alberto Fernández como el único mandatario sin paros generales de la CGT en cuatro años de mandato.
Para explicar esta histórica ausencia de huelgas, el exmandatario enumeró lo que consideró los logros fundamentales de su política laboral. Entre ellos, destacó el funcionamiento pleno de las paritarias como herramienta de recomposición salarial, la promoción activa del empleo registrado y la eliminación del Impuesto a las Ganancias para los asalariados. Asimismo, Fernández subrayó que al concluir su periodo de gobierno dejó el índice de desempleo más bajo en democracia, factores que habrían cimentado su relación con el movimiento obrero organizado.
El contraste con la actualidad es absoluto. La huelga de 24 horas de la CGT ha tenido un fuerte impacto en el transporte público, los bancos y las dependencias estatales, en claro rechazo al proyecto de reforma laboral que debate la Cámara de Diputados. La central obrera fundamenta su protesta en las modificaciones previstas para las licencias por enfermedad, las indemnizaciones y el banco de horas, además de las limitaciones al derecho de huelga en servicios esenciales. Aunque el Gobierno nacional anticipó que retirará uno de los artículos más cuestionados del texto, la CGT ratificó la medida de fuerza, profundizando el enfrentamiento entre la administración de Milei y el sindicalismo, un escenario de ruptura que Fernández asegura haber evitado sistemáticamente durante su paso por la Casa Rosada.