El acto antivacunas realizado en el Anexo A de la Cámara de Diputados encendió una nueva alarma dentro de la comunidad científica y las autoridades sanitarias. Durante más de seis horas, un auditorio colmado escuchó exposiciones basadas en teorías sin sustento, denuncias infundadas y presentaciones guiadas por la desinformación. La actividad, impulsada por la diputada Marilú Quiroz (Pro), provocó el inmediato repudio de infectólogos, pediatras, sociedades médicas y funcionarios, quienes advirtieron que brindar ese espacio institucional a discursos alejados de la evidencia profundiza la desconfianza en las vacunas en un contexto ya crítico.
La reacción de la comunidad médica fue contundente. Expertos de diversas especialidades coincidieron en que legitimar mensajes antivacunas desde el Congreso agrava la caída histórica en las tasas de inmunización. La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) alertó que ninguna de las vacunas del Calendario Nacional alcanza hoy el 95% recomendado para garantizar la inmunidad colectiva. Por el contrario, algunos refuerzos clave, como la triple viral y la vacuna contra la polio aplicadas a los cinco años, se encuentran por debajo del 50%, un nivel que expone a la población a brotes de enfermedades antes controladas.
La SAP señaló que el país enfrenta actualmente un aumento de casos de coqueluche y que existen riesgos reales de reintroducción del sarampión y la rubéola, enfermedades erradicadas hace décadas en la región. En ese contexto, los especialistas calificaron lo ocurrido en el Congreso como "vergonzoso", "un circo", "un peligro social" y un ejemplo de "profundo desconocimiento científico".
Los expertos advierten
Eduardo López, jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, fue especialmente crítico. Afirmó que permitir una jornada de este tipo "es un acto basado en ignorancia y sin sustento científico" y sostuvo que constituye "un riesgo para la salud pública". Para López, lo ocurrido en el Congreso "es una vergüenza" para un país que lucha contra el resurgimiento de patologías prevenibles.
Luciano Guido Vizcay, pediatra del Hospital Alemán y miembro de la SAP, recordó el mayor hito histórico de las inmunizaciones: la erradicación de la viruela en 1980. Explicó que las vacunas funcionan al generar anticuerpos que actúan como barrera protectora y añadió que cuando una comunidad supera el 80% de cobertura se protege incluso a quienes no pueden vacunarse. Según datos de la OMS, destacó, más de 154 millones de vidas fueron salvadas en los últimos cincuenta años gracias a las campañas de vacunación.
El especialista advirtió que la reaparición de enfermedades como la tuberculosis en Europa y el sarampión y la coqueluche en Argentina es un claro indicador de lo que ocurre cuando descienden las coberturas. Antes de la pandemia, explicó, el país registraba niveles cercanos al 80%; hoy muchos caen por debajo del 50%.
Por su parte, Alejandra Gaiano, infectóloga pediatra y prosecretaria del Comité de Infectología Pediátrica de la SAP, subrayó que la vacunación no solo protege individualmente, sino que garantiza inmunidad colectiva. "Vivimos en un país libre, pero tenemos responsabilidad como sociedad en cuidar a los más desprotegidos", señaló. Reafirmó que todas las vacunas del calendario son seguras y efectivas y recordó que antes de ser incorporadas atraviesan rigurosos procesos de evaluación.
Coberturas en caída y riesgo epidemiológico
López recordó que para evitar brotes las coberturas deben superar el 90%, y que para enfermedades como el sarampión ese umbral asciende al 95%. "Cuando bajan estas coberturas, los individuos quedan susceptibles", advirtió. En el caso del sarampión, una persona no vacunada tiene un 95% de probabilidad de contagiarse al exponerse al virus.
Las cifras que presentó la SAP son preocupantes. La aplicación de la triple viral a los cinco años pasó del 90% promedio entre 2015 y 2019 al 46% en 2024. La vacuna contra la polio bajó del 88% al 47% y la triple bacteriana celular, del 88% al 46%. La caída también impacta en adolescentes: la vacuna contra el VPH solo alcanza el 55% en mujeres y el 51% en varones, mientras que la dTpa aplicada a los 11 años cayó del 82% al 54%. Este último dato es especialmente crítico en medio del brote de coqueluche, que ya provocó cinco muertes infantiles.
Respuesta política y postura oficial
Tras el escándalo, el Pro intentó desligarse de las posturas expresadas durante el encuentro antivacunas. "En Pro creemos en la ciencia, en la prevención y en las políticas públicas basadas en evidencia", indicó el partido en un comunicado, en el que destacó que durante su gestión se alcanzaron niveles récord de vacunación.
El ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, también se pronunció. Recordó que todas las vacunas del Calendario Nacional "están probadas hace años y previenen enfermedades graves" y señaló que la distribución está garantizada en todo el país. Subrayó además la importancia del Tablero de Monitoreo recientemente implementado para fortalecer el seguimiento de las coberturas.
Entre los especialistas, el mensaje final fue claro. Como concluyó el infectólogo Roberto Debbag: "Mala información es igual a potencial muerte". López, en la misma línea, alertó que difundir falsedades desde el Congreso no solo genera confusión, sino que siembra dudas donde antes no existían.