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Argentina y la guerra en Medio Oriente: impulso legislativo para declarar la neutralidad

Un nuevo proyecto en el Congreso busca definir la postura del país frente al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. La iniciativa se da en medio de una creciente tensión diplomática y cuestionamientos al accionar del Poder Ejecutivo.

6 Abril de 2026 22.47

El diputado nacional de Unión por la Patria, Juan Marino, junto a otros 23 legisladores de su bloque, presentó este lunes un proyecto de resolución que declara la neutralidad de la República Argentina ante la guerra protagonizada por Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán.

La iniciativa no surge de manera aislada. Se suma al proyecto impulsado días atrás por el también diputado del mismo espacio, Eduardo Valdés, quien propuso que el gobierno encabezado por Javier Milei mantenga al país al margen de cualquier conflicto bélico internacional. En ese sentido, el planteo de Valdés incluye una advertencia explícita: que el Poder Ejecutivo "se abstenga de realizar movimientos de tropas o asumir compromisos militares sin autorización del Congreso".

Ambas propuestas configuran un frente legislativo que busca reafirmar el rol del Congreso en decisiones estratégicas vinculadas a la política exterior y de defensa, en un escenario internacional particularmente delicado.

Un contexto de creciente tensión diplomática

Estas iniciativas parlamentarias se producen en un momento de profundización de la crisis diplomática entre Argentina e Irán, desencadenada por el alineamiento del país con Estados Unidos e Israel en el conflicto de Medio Oriente.

En este marco, el Gobierno argentino tomó una serie de decisiones que escalaron el conflicto bilateral:

  • Declaró como organización terrorista a la Guardia Revolucionaria Iraní.
  • Designó como "persona no grata" al encargado de negocios de la embajada iraní en Buenos Aires.
  • Ordenó su salida del país en un plazo de 48 horas.

La reacción de la República de Irán fue inmediata y contundente. Desde Teherán, se condenó "la acción ilegal e injustificada del gobierno argentino" y se calificó la inclusión de la Guardia Revolucionaria en el listado de organizaciones terroristas como "una ofensa imperdonable al pueblo iraní".

Además, las autoridades iraníes elevaron el tono de las críticas al sostener que el presidente argentino y su canciller "se han colocado como cómplices de los crímenes cometidos y del lado equivocado de la historia".

El contenido del proyecto de Juan Marino

El proyecto presentado por Marino establece con claridad que Argentina no es parte beligerante en el conflicto y reafirma "la vocación histórica de paz del país conforme a la Constitución Nacional y la Carta de las Naciones Unidas".

Asimismo, la iniciativa incorpora una dimensión regional al señalar que:

  • América Latina y el Caribe constituyen una zona de paz, según la Proclama de la CELAC de 2014.
  • Se respalda también la Resolución 41/11 de la Asamblea General de la ONU.

Uno de los aspectos más relevantes del texto es la desautorización explícita de acciones del Poder Ejecutivo. El proyecto cuestiona todas aquellas declaraciones y actos que posicionaron a la Argentina como aliada de una de las partes en conflicto —Estados Unidos e Israel— por haber sido realizados sin aval del Congreso.

En este sentido, se invoca el artículo 75, inciso 25, de la Constitución Nacional, que reserva al Poder Legislativo las facultades en materia de guerra y paz.

Actos cuestionados y exigencias al Ejecutivo

El proyecto identifica de manera específica los actos que considera irregulares o inconstitucionales:

  • Comunicados de Cancillería y de la Oficina del Presidente del 28 de febrero.
  • Declaraciones del presidente Javier Milei en la Universidad Yeshiva el 9 de marzo.
  • Manifestaciones del canciller Pablo Quirno.
  • Declaraciones del secretario de Comunicación Javier Lanari sobre una posible asistencia militar a Estados Unidos.

Además de la desautorización política, la iniciativa establece medidas concretas:

  • Intima al Poder Ejecutivo a abstenerse de cualquier forma de colaboración militar, logística o de inteligencia en el conflicto.
  • Solicita que, en un plazo de diez días hábiles, se remita al Congreso:
    • Copia íntegra de los acuerdos firmados en la Conferencia Anticárteles de las Américas.
    • Documentación sobre la proclamación del Escudo de las Américas.

Proyección internacional y presión institucional

El proyecto también contempla una dimensión diplomática activa. Dispone que la resolución sea comunicada a:

  • Naciones Unidas (ONU)
  • Organización de los Estados Americanos (OEA)
  • Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)
  • Gobiernos de Estados Unidos, Israel e Irán

En paralelo, se invita al Senado de la Nación a pronunciarse en el mismo sentido, lo que abre la posibilidad de ampliar el debate institucional sobre la política exterior argentina.

Un debate abierto sobre el rol de Argentina en el mundo

La presentación de este proyecto no solo refleja una disputa coyuntural, sino que instala una discusión de fondo: qué papel debe asumir Argentina en conflictos internacionales y cuáles son los límites del Poder Ejecutivo en materia de política exterior y defensa.

En un escenario global atravesado por tensiones geopolíticas, el Congreso busca recuperar centralidad en decisiones estratégicas, mientras el país enfrenta las consecuencias de un posicionamiento internacional que ya ha generado repercusiones diplomáticas de alto impacto.

La resolución impulsada por Marino se inscribe, así, en un intento por redefinir el equilibrio entre poderes y por reinstalar el principio de neutralidad como eje de la política exterior argentina.