Congreso: la Brigada de Explosivos descartó una amenaza de bomba
Tras un llamado de advertencia, las fuerzas de seguridad realizaron un despliegue integral en el palacio legislativo, confirmando que no existía peligro alguno para los presentes.

Una jornada de tensión se vivió este jueves en las inmediaciones del Congreso de la Nación luego de que se recibiera una amenaza de posible artefacto explosivo en el interior del emblemático edificio. El alerta, que tuvo lugar pasado el mediodía, activó de manera inmediata un operativo especial de seguridad coordinado por la Policía Federal Argentina (PFA). Tras un exhaustivo trabajo de inspección por parte de la Brigada de Explosivos, se confirmó que el peligro era inexistente y que se trató de una falsa alarma.

Durante el despliegue, las fuerzas de seguridad establecieron un perímetro controlado y restringieron los accesos al palacio legislativo para facilitar las tareas de verificación. En el operativo participaron diversas unidades especializadas, entre las que se destacaron la Brigada de Explosivos, que realizó la inspección técnica integral de la estructura; la División Delitos Constitucionales, que se movilizó para asegurar el entorno y coordinar el despliegue; y la sección CANES, que colaboró con el rastreo y la detección de posibles sustancias sospechosas en áreas críticas. Las tareas de revisión abarcaron la totalidad de los sectores del recinto, incluyendo oficinas, áreas comunes y los distintos accesos, garantizando así la seguridad del edificio antes de retomar la normalidad operativa.

Un contexto de alerta previa: la amenaza a la AMIA

El episodio en el Congreso no ocurrió de manera aislada, sino en un marco de creciente alerta tras una grave amenaza recibida pocas horas antes por la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Durante la madrugada del miércoles, las autoridades de la institución reportaron la recepción de un correo electrónico intimidatorio en su cuenta oficial. El mensaje, titulado "YIHAD ISLAMICA", aseguraba que se habían plantado explosivos tanto en la sede de la mutual judía como en la Embajada de Israel, haciendo referencia directa a los atentados perpetrados en los años 1994 y 1992, respectivamente.

El contenido del correo electrónico fue calificado de extrema gravedad, ya que incluía citas del Corán, un hadiz y amenazas explícitas en las que los remitentes aseguraban que no se quedarían de brazos cruzados y manifestaban su intención de atentar contra los sionistas. Ante esta situación, el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la PFA llevó a cabo una inspección profunda, tanto interna como externa, en los edificios mencionados, obteniendo un resultado negativo en cuanto a la presencia de explosivos. Actualmente, la investigación judicial se encuentra en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°9, a cargo del juez Sebastián Ramos, con la asistencia de la Secretaría N°18 de Pablo Andrés Febre. Los investigadores trabajan en el levantamiento de metadatos para lograr identificar la IP del remitente.

¿Quién es la Yihad Islámica Palestina?

La mención al grupo Yihad Islámica Palestina en el correo electrónico enviado a la AMIA llevó a los especialistas a recordar el perfil de esta organización. Se trata de un grupo yihadista e islamista sunita que, según diversos informes internacionales, cuenta con respaldo de Irán. La organización, considerada terrorista por países como Estados Unidos e Israel, tiene como meta fundamental la destrucción del Estado de Israel para reemplazarlo por un Estado islámico en los territorios palestinos. Históricamente, han protagonizado ataques suicidas, atentados con explosivos y secuestros en diferentes puntos de la región.

No obstante, las fuentes consultadas por este medio mostraron cautela al evaluar el origen de estas amenazas. Según su análisis, no se estima que el correo enviado a la AMIA sea una amenaza directa proveniente de la estructura terrorista mencionada. Por el contrario, los expertos sugieren que podría tratarse de una operación con fines internos, destinada a presionar o enviar un mensaje político al Gobierno argentino, posiblemente motivado por la postura diplomática del país y su apoyo a naciones aliadas en el conflicto contra Irán. La investigación continúa en curso para esclarecer si existe una conexión real detrás de estas intimidaciones o si responden a una táctica de desestabilización.