En el marco de la primera sesión especial del año y en una jornada cargada de simbolismo para la comunidad, el Concejo Deliberante de Fray Mamerto Esquiú llevó adelante este jueves la entrega de las distinciones "Mención de Honor Beato Mamerto Esquiú", un reconocimiento instituido mediante la ordenanza municipal N°807/06 y destinado a destacar a vecinos e instituciones que, a través de su trayectoria, compromiso y aporte social, dejaron una marca significativa en la historia y el crecimiento del departamento.
La sesión estuvo presidida por el titular del cuerpo legislativo, Francisco Acosta, y contó con la participación de los concejales Valeria Sobrado, Patricia Arreguez, Tulio Canil, Néstor Nóblega y Adrián Acevedo, quienes fueron los encargados de proponer a los distintos homenajeados reconocidos durante la ceremonia.
Una sesión especial
La entrega de las distinciones se desarrolló en un contexto particularmente especial, ya que coincidió con la conmemoración del Bicentenario del Natalicio del Beato Mamerto Esquiú, figura emblemática de Catamarca y símbolo de valores profundamente arraigados en la identidad local, como la humildad, el servicio, la solidaridad y el compromiso con la comunidad.
En ese marco, la sesión especial tuvo lugar en el salón parroquial, en lo que constituyó un homenaje institucional de los concejales y del propio Concejo Deliberante hacia la figura del Beato. La elección del lugar buscó reafirmar el profundo vínculo histórico, cultural y espiritual que une al departamento con Fray Mamerto Esquiú, cuya figura continúa siendo una referencia central para la comunidad.
La ceremonia se vivió en un clima de profunda emoción y reconocimiento colectivo. Participaron la intendenta Alejandra Benavidez, concejales, autoridades municipales, invitados especiales, familiares y vecinos que acompañaron este acontecimiento institucional.
Historias de vida y compromiso con la comunidad
Durante el acto, los concejales destacaron el esfuerzo, la dedicación y el aporte realizado por cada una de las personas distinguidas en distintos ámbitos de la vida social, política, cultural, educativa, deportiva y comunitaria del departamento.
En esta oportunidad, recibieron la distinción:
- La Licenciada en Educación Especial Noemí del Carmen Farías, directora de la Escuela Especial N°8.
- Ramón Eduardo "Yayo" Castillo.
- Leoncio Raúl Peralta.
- Susana del Valle Romero de Melnik.
- El Dr. Carlos Juárez.
- La Escuela N°398 de Collagasta.
Cada reconocimiento estuvo acompañado por referencias a las trayectorias personales y al legado dejado en la comunidad de Fray Mamerto Esquiú.
Los reconocimientos
Entre las historias evocadas durante la sesión, se recordó especialmente a Leoncio Raúl Peralta, reconocido como el primer intendente del departamento y propietario de la primera farmacia de Fray Mamerto Esquiú. Durante el homenaje se resaltó su carácter de vecino pionero y su fuerte compromiso con el crecimiento de la comunidad.
Otro de los momentos más emotivos de la jornada estuvo vinculado al reconocimiento a Susana del Valle Romero de Melnik, querida docente recientemente fallecida, quien fue recordada con profundo afecto por generaciones de alumnos y familias del departamento que destacaron su vocación educativa y su cercanía con la comunidad.
Asimismo, se rindió homenaje a Ramón Eduardo "Yayo" Castillo, reconocido por su entrañable labor como panadero. Durante años recorrió las distintas localidades del departamento en su tradicional jardinera, acercando diariamente el pan a los vecinos y construyendo, a través de ese trabajo cotidiano, un vínculo de cercanía y afecto con cada familia.
La devoción al Beato y el milagro de Ema
Uno de los reconocimientos que despertó especial atención fue el otorgado al Dr. Carlos Juárez, distinguido por su muestra de fe y devoción al Beato Fray Mamerto Esquiú.
Durante la ceremonia se recordó que fue el médico que entregó la estampita del Beato a los padres de Ema, la niña tucumana que recibió el milagro atribuido a Fray Mamerto Esquiú y que permitió avanzar en el proceso de beatificación.
Ese hecho fue destacado como un acontecimiento profundamente significativo para la historia religiosa y espiritual vinculada a la figura del Beato, y como parte del legado que une a la comunidad con su memoria.