El Gobierno busca recuperar la iniciativa y apuesta a profundizar la baja de la inflación
El oficialismo enfrenta una semana atravesada por dificultades en el Congreso, tensiones con sectores vinculados a las reformas de Federico Sturzenegger y un nuevo conflicto diplomático con Brasil. Mientras tanto, Javier Milei concentra sus esfuerzos en sostener la estabilidad cambiaria y consolidar la desaceleración de los precios con la mirada puesta en 2027.

El Gobierno de Javier Milei intenta dejar atrás una semana marcada por varios frentes de conflicto y volver a concentrar su agenda en uno de sus principales objetivos: sostener la desaceleración de la inflación y evitar que una eventual presión cambiaria vuelva a trasladarse a los precios.

Los últimos días estuvieron atravesados por dificultades para avanzar con algunas de las reformas impulsadas por el oficialismo, nuevas tensiones con Brasil y movimientos dentro de La Libertad Avanza de cara a las elecciones de 2027. En paralelo, el Ejecutivo busca sostener el respaldo de los mercados y mostrar que el programa económico mantiene su rumbo.

Uno de los principales traspiés se produjo en el Senado, donde el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada sufrió modificaciones sustanciales. La iniciativa había sido impulsada con la intención de avanzar sobre distintos aspectos vinculados con la propiedad, los desalojos y las expropiaciones, pero perdió dos capítulos centrales durante su tratamiento: el régimen de tierras y las modificaciones vinculadas al Manejo del Fuego.

Sturzenegger y dos reformas que quedaron en el camino

El proyecto había generado resistencia entre gobernadores y senadores de distintas provincias, especialmente por la posibilidad de eliminar restricciones para que extranjeros pudieran adquirir tierras en la Argentina.

La iniciativa impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, buscaba facilitar inversiones, pero encontró obstáculos vinculados con intereses provinciales, cuestiones territoriales y el rechazo político que generó la posibilidad de flexibilizar la adquisición de tierras por parte de extranjeros.

La dificultad para avanzar con esos cambios se sumó a otro conflicto que obligó al Gobierno a revisar una reforma impulsada por el mismo ministro: el nuevo régimen para la actividad de prácticos y pilotos navales.

La intención oficial era reducir los costos del comercio exterior mediante modificaciones en el sistema de practicaje. Sin embargo, la reacción del sector obligó al Ejecutivo a abrir una instancia de negociación.

El conflicto puso en evidencia varios problemas que el Gobierno no había contemplado inicialmente. Entre ellos, la posibilidad de que los prácticos interrumpieran sus actividades y generaran importantes pérdidas para el comercio exterior, la imposibilidad de que Prefectura Naval reemplazara inmediatamente a esos trabajadores y las advertencias de Uruguay sobre los riesgos para la navegación en el Río de la Plata.

A eso se sumó otro efecto potencialmente contraproducente: una mayor percepción de riesgo podría elevar los costos de los fletes y los seguros marítimos, justamente lo contrario del objetivo buscado con la reforma.

Para el oficialismo, fueron dos episodios que obligaron a negociar desde una posición menos favorable y que expusieron las dificultades de avanzar con reformas de manera acelerada.

La incógnita sobre la fórmula de 2027

En paralelo, Javier Milei comenzó a instalar públicamente la discusión sobre quién podría acompañarlo como candidato a vicepresidente en las elecciones de 2027.

El Presidente inicialmente afirmó que tenía en mente un candidato propio y que mantendría el nombre en reserva. Sin embargo, posteriormente dejó abierta la posibilidad de que la fórmula pudiera incluir a una figura extrapartidaria en caso de alcanzar acuerdos políticos con otros sectores.

La situación también está atravesada por la relación cada vez más tensa entre Milei y Victoria Villarruel, quien volvió a cuestionar algunas decisiones del Gobierno.

El escenario electoral todavía está lejos de definirse, pero el oficialismo ya comenzó a evaluar distintas alternativas. La necesidad de ampliar su base política dependerá, en buena medida, de la evolución de la economía y de la capacidad del Gobierno para transformar la estabilización macroeconómica en una mejora concreta de los ingresos.

La tensión con Brasil suma otro frente

Otro de los conflictos de la semana estuvo relacionado con Brasil. Milei volvió a utilizar fuertes calificativos contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en el marco de una escalada diplomática que llevó a Brasilia a retirar a su embajador en la Argentina y exigir medidas similares por parte del Gobierno argentino.

El enfrentamiento se produjo mientras ambos países atraviesan un contexto electoral. Brasil tendrá elecciones presidenciales en octubre y la Argentina volverá a las urnas en 2027.

La Casa Rosada intenta presentar el conflicto como una disputa de carácter ideológico que no debería afectar las relaciones institucionales y comerciales. Sin embargo, el deterioro del vínculo genera preocupación por el impacto que podría tener sobre el intercambio bilateral.

Brasil es el principal socio comercial de la Argentina en la región y cuenta con una economía cuyo tamaño supera ampliamente al argentino. En 2025, las exportaciones argentinas hacia ese mercado alcanzaron los 12.800 millones de dólares y durante este año mantienen una tendencia ascendente.

Por eso, más allá de las diferencias políticas entre ambos presidentes, el Gobierno deberá evitar que la disputa termine afectando los vínculos económicos.

La visita del Papa León XIV

En medio de ese escenario, el Gobierno recibió una noticia de alto impacto institucional: el Vaticano confirmó que el papa León XIV visitará la Argentina en noviembre.

La llegada de Robert Prevost representa un acontecimiento de relevancia para el Gobierno de Milei y para la Iglesia argentina. El Ejecutivo trabajó durante meses para concretar la visita, con participación de distintos funcionarios y del Episcopado.

La relación entre Milei y el actual pontífice también tendrá sus particularidades. Mientras el Gobierno sostiene una fuerte defensa de la reducción del gasto público y cuestiona el concepto de justicia social, la doctrina social de la Iglesia constituye uno de los ejes históricos de los pronunciamientos papales.

Aun así, la Casa Rosada considera que la visita puede representar una oportunidad política e institucional de gran alcance, especialmente por la movilización que generará y por la posibilidad de que el Presidente consolide un vínculo directo con el Vaticano.

El dólar y la inflación, en el centro de la estrategia

Más allá de los conflictos políticos, el Gobierno mantiene como prioridad la evolución del dólar y la inflación.

El Banco Central, en coordinación con el Tesoro, volvió a intervenir en el mercado cambiario para evitar que el dólar mayorista supere los 1.500 pesos. El Gobierno sostiene que se trata de una intervención compatible con el esquema de flotación cambiaria vigente.

La principal fortaleza del programa económico continúa siendo la desaceleración de la inflación. Las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central anticipan que el índice de julio podría ubicarse cerca del 1,9% registrado en junio o mostrar una leve aceleración hasta el 2%.

La evolución del dólar durante las últimas semanas y el mayor movimiento asociado a las vacaciones de invierno son seguidos de cerca por el equipo económico debido a su potencial impacto sobre los precios.

El dato de la Ciudad de Buenos Aires encendió una señal de alerta: la inflación porteña alcanzó el 2,9% en julio, por encima del 1,8% de junio. El incremento estuvo impulsado principalmente por rubros vinculados con el receso invernal y el transporte, mientras que los alimentos aumentaron por debajo del promedio general.

El objetivo del Gobierno es evitar que esa aceleración se replique a nivel nacional y termine afectando uno de los principales activos económicos de la gestión.

Caputo busca alejar el fantasma de una devaluación

En ese contexto debe interpretarse también la fuerte respuesta de Luis Caputo a quienes reclaman una devaluación para mejorar la competitividad de la industria.

El ministro de Economía calificó de "tarados" a quienes consideran que una depreciación del peso es la solución para el sector industrial. Su argumento es que la competitividad debe alcanzarse mediante una reducción de costos y mejoras estructurales, no a través de una nueva devaluación.

La Unión Industrial Argentina cuestionó el tono utilizado por Caputo y su titular, Martín Rapallini, sostuvo que ese tipo de expresiones no contribuye al diálogo. La entidad también difundió datos sobre el cierre de empresas y la caída del empleo industrial.

Detrás de la discusión aparece una preocupación central para el Gobierno: evitar que la posibilidad de una devaluación vuelva a instalarse como expectativa entre empresas, consumidores y mercados.

Con la mirada puesta en 2027, el oficialismo necesita sostener la estabilidad cambiaria y profundizar la baja de la inflación. La apuesta es que una mejora de los indicadores macroeconómicos permita que la recuperación llegue a los ingresos y fortalezca sus posibilidades electorales.

El desafío será transformar la estabilidad en crecimiento y, al mismo tiempo, evitar que los conflictos políticos, las dificultades para avanzar con las reformas y las tensiones externas terminen desplazando del centro de la agenda el principal objetivo económico de la gestión.

 

Este contenido fue elaborado con la asistencia de inteligencia artificial en su redacción y edición.