El Gobierno dice tener los votos para aprobar la reforma laboral esta semana
Con el objetivo de sancionar la ley antes de la apertura de sesiones ordinarias, el oficialismo busca convertir en ley la modernización laboral en una maratón legislativa tras el Carnaval.

El escenario político argentino se traslada esta semana a los pasillos del Congreso de la Nación, donde se librará una de las batallas legislativas más significativas del inicio de gestión de Javier Milei. Tras el paréntesis del doble feriado por Carnaval, la actividad parlamentaria se reanuda con una intensidad inusual para una semana de apenas tres días hábiles. El oficialismo ha decidido redoblar la apuesta: asegura contar con los votos necesarios en la Cámara de Diputados para sancionar la reforma laboral de manera definitiva antes del 1° de marzo, fecha en la que el Presidente debe inaugurar el período de sesiones ordinarias.

La orden directa de la Casa Rosada es clara: no hay tiempo que perder. Tras la media sanción obtenida en el Senado durante la madrugada del pasado miércoles 12, los engranajes reglamentarios se movieron con celeridad. La vicepresidenta Victoria Villarruel giró el texto el viernes inmediato, permitiendo que Martín Menem, titular de la Cámara baja, activara el plan para un tratamiento "relámpago".

Para habilitar este movimiento, el Gobierno nacional ya oficializó la prórroga de las sesiones extraordinarias hasta el sábado 28 de febrero. Con este paraguas legal, el cronograma establecido para esta semana corta es el siguiente:

Miércoles 18 de febrero (14:00): Convocatoria a un plenario conjunto de la Comisión de Legislación del Trabajo, presidida por Lisandro Almirón, y la Comisión de Presupuesto y Hacienda.

Dictamen de mayoría: El oficialismo espera obtener el despacho favorable ese mismo miércoles.

Sesión en el recinto: El objetivo es sesionar el jueves 19, en lo que se prevé será una jornada maratónica de más de 20 horas de debate ininterrumpido.

La estrategia de la oposición

Mientras La Libertad Avanza pisa el acelerador, los bloques de la oposición más dura han diseñado una estrategia basada en la dilatación. El objetivo político es claro: evitar que Milei pueda capitalizar la sanción de la ley como un triunfo consumado en su discurso ante la Asamblea Legislativa.

Legisladores opositores han reconocido que su táctica principal será "embarrar la cancha" y forzar modificaciones en los puntos más sensibles del proyecto. Si logran introducir cambios, la iniciativa debería retornar al Senado en segunda revisión, agotando así el margen de tiempo antes del 28 de febrero. Los puntos de mayor fricción que la oposición busca modificar son:

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL).

La reducción del sueldo por licencias médicas.

La derogación de estatutos profesionales.

Por otro lado, incluso entre los aliados existen matices. El PRO, principal sostén del oficialismo en el Congreso bajo el liderazgo de bloque de Patricia Bullrich, mantiene su optimismo respecto a la sanción, aunque insiste en una modificación técnica: incorporar a las billeteras virtuales como método válido para el pago de salarios.

Actividad en el Senado

Mientras la atención mediática se concentra en la reforma laboral en Diputados, el Senado mantendrá su propia agenda de trabajo en comisiones, abordando temas de relevancia internacional y penal.

La actividad en la Cámara alta para estos tres días incluye:

Acuerdos Internacionales: El miércoles 18 a las 17:00, la Comisión de Relaciones Exteriores y Culto debatirá el acuerdo Mercosur-Unión Europea.

Designaciones: El jueves 19 a las 11:00, la Comisión de Acuerdos tratará el pliego de Fernando Iglesias para su designación como embajador.

Régimen Penal Juvenil: El mismo jueves a las 14:30, un plenario de las comisiones de Justicia y Asuntos Penales junto a Presupuesto y Hacienda analizará la revisión del Régimen Penal Juvenil.

La tensión es máxima. El Gobierno confía en su capacidad de negociación para entregarle al Presidente una ley de "modernización" laboral terminada antes del cierre del mes, mientras la oposición apuesta a que el reloj sea su mejor aliado para opacar la narrativa oficialista.