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Conflicto de estrategias frente al Congreso

Reforma laboral: gremios K y la izquierda marchan y desafían a la CGT

Un amplio arco de agrupaciones sociales y sindicatos combativos marchará al Congreso el próximo jueves para rechazar el proyecto oficialista de forma directa. La decisión profundiza las diferencias con la cúpula de la CGT, que optó por una huelga de 24 horas sin movilización callejera.

16 Febrero de 2026 17.42

El escenario político y social de la Argentina se encamina hacia una jornada de máxima tensión el próximo jueves, día en el que el Gobierno nacional podría alcanzar la sanción definitiva para su proyecto de reforma laboral. Sin embargo, lo que asoma como un frente de resistencia unificado ha comenzado a mostrar grietas profundas en cuanto a la metodología y la intensidad de la protesta. En simultáneo al paro general anunciado por la Confederación General del Trabajo (CGT), una coalición de organizaciones de izquierda, movimientos piqueteros y gremios alineados con el kirchnerismo ha decidido redoblar la apuesta, confirmando que ganarán las calles a pesar de la postura oficial de la central obrera, lo que evidencia una fragmentación de criterios ante el avance legislativo.

La principal diferencia que hoy divide a las organizaciones radica en la dinámica de la protesta y la percepción de efectividad de las medidas de fuerza. Mientras que la CGT ha convocado a una huelga general de 24 horas centrada en un alto impacto en el transporte público, pero bajo la premisa de no realizar una movilización hacia el Congreso, otros sectores consideran que la ausencia de presencia física frente a la Legislatura debilita el reclamo en un momento crítico. Este amplio arco de agrupaciones decidió dar un paso más y marchar directamente contra el proyecto oficialista, marcando una distancia irreversible con el estilo que califican de moderado por parte de la conducción de la central.

En este contexto, se ha confirmado la participación activa de agrupaciones como el Polo Obrero, diversos movimientos sociales y delegaciones vinculadas al sindicalismo combativo que rechazan la pasividad. Asimismo, organizaciones agrupadas en el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT)Libres del SurBarrios de Pie y otras entidades de base han adelantado su presencia en la Plaza del Congreso. Por su parte, gremios de peso específico como la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y los sindicatos del sector aceitero anunciaron paros sectoriales con marcha incluida, adelantándose de forma autónoma a la decisión final de la CGT.

Críticas internas y el debate por la combatividad

Las diferencias entre las organizaciones no son meramente logísticas, sino profundamente ideológicas y políticas. Diversos sectores acusan a la central obrera de impulsar un paro que califican peyorativamente como light, alegando que carece de la combatividad necesaria para enfrentar las políticas del Ejecutivo nacional de manera efectiva. Esta desconfianza se traduce en críticas abiertas de dirigentes que buscan una confrontación más directa con el proyecto de ley antes de su votación final en la Cámara de Diputados.

Uno de los voceros más punzantes de este descontento ha sido Rodolfo Aguiar, titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), quien cuestionó duramente a la CGT por no llevar adelante una movilización activa. Aguiar subrayó que el momento exige la creación de un clima de mayor hostilidad hacia los legisladores que deberán emitir su voto, una visión que contrasta drásticamente con la búsqueda de un cese de actividades tradicional y ordenado que propone la cúpula de la central. Esta pugna interna refleja la tensión entre un sindicalismo institucionalizado y uno que apuesta a la presión directa mediante la ocupación del espacio público.

El clima de rechazo generalizado hacia la propuesta oficialista se enmarca en un contexto de antecedentes inmediatos de violencia. Las agrupaciones convocantes confirmaron que su intención es reeditar la protesta del miércoles pasado frente al Congreso, jornada en la que el proyecto obtuvo su media sanción en el Senado y que concluyó con graves incidentes, incluyendo detenidos y múltiples heridos tras enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. La persistencia de estos sectores en volver al mismo escenario sugiere que la jornada del jueves podría estar marcada por una dinámica similar de confrontación.

Ante este panorama, el Gobierno nacional ha endurecido su discurso y su accionar legal para desincentivar la movilización. El Ejecutivo confirmó que difundirá denuncias contra los manifestantes involucrados en los incidentes de la marcha anterior e incluso anunció acciones legales que incluyen cargos por terrorismo contra algunos de los participantes identificados. Este endurecimiento de la postura oficial, sumado a la decisión de los sectores combativos de no retroceder, coloca al jueves como una fecha clave donde la Plaza del Congreso será nuevamente el epicentro de una diversidad política y sindical que, aunque comparte el rechazo a la reforma laboral, no logra encontrar un rumbo estratégico común.