La media sanción del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada dejó un balance con matices dentro del Gobierno nacional. Mientras en la Casa Rosada celebraban haber conseguido la aprobación de una de las iniciativas consideradas relevantes por el oficialismo, también asumían el costo político de haber tenido que retirar distintos capítulos del texto original por falta de respaldo suficiente en el Senado.
Esa experiencia derivó en una conclusión que comenzó a consolidarse en Balcarce 50: de ahora en adelante será necesario concentrar los esfuerzos en los proyectos considerados "centrales" para la gestión y administrar con mayor cuidado la relación con los sectores aliados, especialmente pensando en el escenario político y electoral hacia 2027.
Desde el Gobierno señalaron que el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada "era deseable que se debatiera hasta las últimas consecuencias", al tiempo que manifestaron satisfacción por haber obtenido la media sanción. Sin embargo, admitieron que la experiencia dejó una enseñanza sobre la necesidad de evitar tensiones innecesarias con los bloques aliados.
La definición que comenzó a repetirse en las últimas horas fue clara: "No tensar la relación con los aliados", una premisa que pasará a condicionar la planificación parlamentaria de los próximos meses.
Cambios en el paquete de desregulación
En ese contexto, el Gobierno decidió revisar el cronograma de los proyectos impulsados por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger.
Aunque desde la Casa Rosada descartaron que las iniciativas del funcionario vayan a ser archivadas o suspendidas definitivamente, reconocieron que la evaluación política modificó el orden de prioridades.
Según explicaban fuentes oficiales, los proyectos promovidos por Sturzenegger continúan siendo considerados importantes para la administración del presidente, aunque el debate ahora gira alrededor del momento adecuado para impulsarlos. "Sus proyectos son importantes, el tema es el timing", resumían desde el oficialismo.
Dentro de ese esquema quedarían relegadas, al menos por ahora, distintas iniciativas vinculadas con:
- Venta de libros.
- Regulación de farmacias.
- Actividad inmobiliaria.
- Capítulo de Inteligencia Artificial dentro de la ley de Sociedades.
La decisión responde a una estrategia orientada a concentrar el capital político en reformas consideradas de mayor impacto institucional y económico.
El conflicto con los prácticos navales
En paralelo, dentro del oficialismo también reconocieron que hubo incomodidad por el conflicto generado con los prácticos navales, luego del decreto impulsado por Federico Sturzenegger.
Aunque en Balcarce 50 relativizaron las versiones sobre un supuesto malestar generalizado con el ministro, admitieron que el episodio fue manejado de manera deficiente. Desde el Gobierno señalaron que el problema fue la falta de previsión frente a una eventual reacción sindical.
"En el tema de los prácticos faltó un paraguas respecto de qué pasaba si se paraban los sindicatos", explicaban.
Pese a ello, reiteraban que Sturzenegger continúa siendo una figura considerada fundamental para el presidente en todo lo relacionado con el proceso de desregulación del Estado.
Las prioridades legislativas cambian de orden
Tras el tratamiento del proyecto sobre propiedad privada, el oficialismo resolvió reorganizar completamente la agenda parlamentaria.
En el corto plazo, las principales prioridades serán:
- Reforma de la carta orgánica del Banco Central.
- Proyecto de Inocencia Fiscal.
- Reforma política.
- Super-RIGI.
- Seguros, como prioridad dentro de una segunda etapa del proceso de desregulación.
La intención del Ejecutivo es avanzar primero sobre aquellas iniciativas que consideran de mayor trascendencia política y económica. En ese sentido, Patricia Bullrich sostuvo públicamente que el Gobierno debe apuntar a "las cosas más grandes, más trascendentes" y evitar detenerse en cuestiones que no resulten fundamentales dentro del esquema de transformaciones planteado por el oficialismo.
La jefa del bloque libertario en el Senado también manifestó su preferencia por impulsar proyectos específicos de calidad antes que grandes leyes ómnibus, al considerar que la producción parlamentaria debe responder a un objetivo concreto y tener sentido político.
La mesa política gana protagonismo
Otra de las definiciones surgidas tras la discusión parlamentaria fue fortalecer el rol de la denominada mesa política, que pasará a intervenir previamente en cada iniciativa legislativa.
Según señalaron desde el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, la instrucción fue que todos los proyectos pasen obligatoriamente por ese ámbito antes de avanzar en el Congreso.
"Karina dio la orden de que todo pase por la mesa política", aseguraban desde el oficialismo. Ese espacio reúne semanalmente las necesidades de gestión con el análisis político y comunicacional para definir qué proyectos conviene impulsar y en qué momento hacerlo.
La integración de la mesa política está conformada por:
- Karina Milei.
- Diego Santilli.
- Patricia Bullrich.
- Martín Menem.
- Luis Caputo.
- Ignacio Devitt.
- Fabián Fernández.
- Eduardo "Lule" Menem.
- Santiago Caputo.
Allí, explicaban, las preguntas centrales ya no giran únicamente alrededor del contenido técnico de cada iniciativa, sino también sobre su oportunidad política. Entre los interrogantes que orientarán las decisiones aparecen cuestiones como:
- ¿Es ahora?
- ¿Conviene?
- ¿Hay buen timing?
La definición que sintetiza la nueva estrategia fue repetida por distintas fuentes del oficialismo: "La mesa ordenará lo que va ahora y más adelante".
La negociación política como eje de la estrategia
Dentro del Gobierno consideran que el tratamiento del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada terminó confirmando la necesidad de que cada negociación parlamentaria sea evaluada desde una perspectiva política.
En ese sentido, remarcaron que la iniciativa logró obtener media sanción gracias a la decisión de retirar aquellos capítulos que impedían alcanzar los consensos necesarios.
"Se intentó todo lo posible y se sacó lo que no pasaba, porque si se insistía, se hubiera caído", explicaron desde la Casa Rosada. Al mismo tiempo, destacaron que el proyecto envía un mensaje relevante para los inversores en términos conceptuales, al estar orientado a la protección de la propiedad privada.
El rol de Bullrich y el cuidado de los aliados
En Balcarce 50 también realizaron una evaluación positiva del desempeño de Patricia Bullrich durante el tratamiento legislativo. Desde el oficialismo aseguraron que la relación con la dirigente atraviesa un buen momento y coincidieron parcialmente con su análisis respecto de que, si la iniciativa hubiera sido tratada en julio, probablemente habría sido aprobada con su redacción original.
Bullrich atribuyó aquella demora a la situación generada cuando la oposición intentó incorporar al debate la interpelación al entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, lo que obligó al oficialismo a retirar el proyecto en aquel momento.
Si bien esa interpretación fue expresada públicamente por la senadora, distintas voces del oficialismo reconocieron compartir internamente esa evaluación y lamentar las consecuencias políticas derivadas del caso que involucró al exministro coordinador.
También fue valorada la intervención de Bullrich durante la sesión para preservar el vínculo con los aliados parlamentarios.
Según relataron desde el Gobierno, luego de que el senador Joaquín Benegas Lynch calificara de "tibios" a algunos sectores durante su discurso, Bullrich intervino de inmediato para que corrigiera sus dichos y ofreciera disculpas.
"Patricia lo quería matar", describieron desde el oficialismo. Luego agregaron que "lo hizo ir a pedir perdón uno por uno", en un gesto que interpretaron como parte de la nueva estrategia de preservar los acuerdos políticos que el Gobierno considera indispensables para avanzar con las reformas prioritarias de su agenda legislativa.