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Fuerte mensaje de García Cuerva: "El Papa se va a encontrar con una Argentina en crisis"

El arzobispo de Buenos Aires describió el escenario social y económico que encontrará el Pontífice durante su visita a la Argentina. Advirtió sobre una sociedad atravesada por la polarización, la intolerancia y la pobreza, aunque destacó que el país "no baja los brazos".

2 Octubre de 2026 11.55

La inminente llegada del papa León XIV a la Argentina comenzó a generar expectativa y también una profunda reflexión dentro de la Iglesia local. En ese contexto, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, formuló un fuerte diagnóstico sobre la realidad que encontrará el Pontífice cuando concrete su visita al país.

Tras una misa celebrada en la Catedral Metropolitana, el prelado sostuvo que León XIV llegará a una Argentina atravesada por dificultades sociales, económicas y políticas. Su descripción fue contundente: el Papa se encontrará con "una Argentina en crisis y dividida por la grieta".

La definición de García Cuerva se produjo en un momento particular, marcado por la proximidad de la 52ª Peregrinación Juvenil a Luján y por la visita apostólica prevista para noviembre. Para el arzobispo, ambos acontecimientos mantienen un vínculo que excede lo estrictamente religioso, ya que la tradicional caminata hacia la Basílica será entendida como una instancia de preparación espiritual para recibir al Pontífice.

La peregrinación de este fin de semana aparece así como una antesala de la llegada de León XIV, en un año en el que se espera la presencia de más de un millón de peregrinos. Para acompañar la movilización se prevé, además, un operativo especial que contará con miles de voluntarios y la colaboración de los distintos niveles de gobierno.

"Una Argentina herida" y atravesada por la grieta

Consultado por TN acerca del escenario que encontrará el Papa durante su visita, García Cuerva profundizó su diagnóstico y puso el foco en las consecuencias de la división política y social.

"Se va a encontrar con una Argentina herida, una Argentina dividida, con esa famosa grieta", afirmó el arzobispo.

La expresión sintetiza, desde su perspectiva, una situación que no se limita al debate político, sino que tiene consecuencias concretas sobre la vida cotidiana. La polarización política y social, señaló, impacta directamente en la convivencia y en la manera en que los argentinos se relacionan entre sí.

En ese sentido, García Cuerva describió un país en el que la confrontación se expresa también a través de la descalificación y la intolerancia.

"Una Argentina donde la descalificación y la intolerancia están a la orden del día", expresó.

El diagnóstico planteado por el referente de la Iglesia porteña incorpora, además, una dimensión social vinculada con las condiciones de vida de una parte importante de la población. En su descripción aparecen los sectores más pobres y quienes atraviesan dificultades desde hace años, como uno de los principales rostros de esa Argentina que recibirá al Pontífice.

La pobreza y una crisis que se prolonga

García Cuerva hizo especial referencia al impacto que la situación económica y social tiene sobre numerosos argentinos. En ese punto, remarcó que existe un porcentaje muy grande de personas que la están pasando mal y habló de hermanos muy pobres desde hace muchos años.

La referencia no estuvo planteada únicamente como una descripción de la coyuntura actual. El arzobispo también vinculó las dificultades presentes con una crisis que, según sus palabras, lleva varios años sin encontrar una salida definitiva.

"Una Argentina que está en crisis hace muchos años", sostuvo.

Para graficar la persistencia de esa situación, García Cuerva recurrió incluso a un recuerdo familiar. Relató que su abuelo solía decirle: "Cuando vos crezcas, seguramente Argentina va a salir adelante".

La frase, recuperada por el arzobispo, adquiere particular fuerza dentro de su diagnóstico porque contrasta aquella expectativa transmitida por su abuelo con su propia experiencia. "Yo ya crecí y la Argentina sigue en esa situación", relató.

De esta manera, la crisis aparece presentada como una problemática prolongada en el tiempo, que atraviesa distintas generaciones y que continúa formando parte de la realidad del país.

Una sociedad golpeada, pero que mantiene la esperanza

A pesar de la dureza de su descripción, el mensaje del arzobispo no quedó limitado a un diagnóstico negativo. Frente a una Argentina que definió como herida, dividida y en crisis, García Cuerva también destacó la capacidad de los argentinos para continuar buscando una salida.

En ese sentido, remarcó que el país "no baja los brazos".

La expresión fue vinculada particularmente con el espíritu de quienes participarán de la Peregrinación Juvenil a Luján y con las expectativas generadas alrededor de la llegada de León XIV. La caminata hacia la Basílica aparece, en ese marco, como una expresión de esperanza y como un espacio de encuentro y renovación.

El contraste entre las dificultades señaladas por el arzobispo y la voluntad de continuar adelante constituye uno de los ejes centrales de su mensaje. Por un lado, describió una sociedad afectada por la crisis económica y social, la pobreza, la polarización, la descalificación y la intolerancia. Por otro, destacó la persistencia de una ciudadanía que mantiene la esperanza y continúa buscando caminos para superar esas dificultades.

La peregrinación como preparación para recibir al Papa

La 52ª Peregrinación Juvenil a Luján adquiere así un significado particular dentro de la agenda de la Iglesia argentina. La tradicional marcha será una instancia previa a la visita apostólica prevista para noviembre y, según García Cuerva, funcionará como una preparación espiritual para recibir a León XIV.

El encuentro reunirá a una cantidad significativa de personas. Para este año se espera la llegada de más de un millón de peregrinos, acompañados por un dispositivo especial que contará con miles de voluntarios y con la participación de los distintos niveles de gobierno.

En ese escenario, la peregrinación se desarrolla mientras la Iglesia local observa con expectativa la llegada del Pontífice y, al mismo tiempo, pone sobre la mesa una lectura de la realidad argentina.