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Diplomacia y desesperación

La carrera contra el tiempo por la libertad de Germán Giuliani en Venezuela

El último argentino retenido por el régimen de Maduro aguarda una resolución que, tras nueve meses de encierro y la reciente repatriación de otros compatriotas, se ha convertido en una prioridad absoluta para sus allegados y el bloque legislativo oficialista.

6 Marzo de 2026 16.31

La crisis humanitaria y política que atraviesa Venezuela ha dejado una huella indeleble en la vida de ciudadanos extranjeros, y el caso de Germán Giuliani se ha consolidado como el símbolo máximo de la angustia argentina en territorio caribeño. Tras la reciente liberación del gendarme Nahuel Gallo, quien regresó al país en un vuelo charteado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la mirada se ha posicionado de manera urgente y crítica sobre la situación de Giuliani, el único argentino que, hasta la fecha, permanece privado de su libertad bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Con el objetivo de articular una estrategia formal de asistencia y presionar por una resolución, la senadora Patricia Bullrich recibió este mediodía en su despacho, ubicado en la sede del Senado de la Nación, a la familia de Germán Giuliani. El encuentro, definido por el entorno de la legisladora como una reunión cerrada, buscó evaluar los pormenores de la detención de quien ya cumple nueve meses de encierro en el Centro Penitenciario Yare II.

La comitiva que se presentó ante la presidenta del bloque de La Libertad Avanza estuvo integrada por la madre de Germán, su esposa Virginia, sus hermanas Karina y Lorena, su amigo Diego y la activista venezolana y defensora de Derechos Humanos, Elisa Trotta. También formó parte del cónclave la diputada libertaria Sabrina Ajmechet. En un mensaje difundido a través de sus redes sociales, Bullrich se mostró contundente respecto al compromiso del bloque legislativo con el retorno del argentino al afirmar que se encuentran peleando para que Germán vuelva a casa, subrayando que es una cuestión absolutamente fundamental al tratarse del último ciudadano argentino que permanece en manos del régimen tras las liberaciones previas de otros compatriotas.

Para comprender la magnitud de esta tragedia personal, es indispensable revisar las circunstancias del viaje de Giuliani, el cual, según detalló su hermana Vanesa, fue motivado exclusivamente por razones comerciales y no políticas en mayo de 2025. El arresto se produjo en un contexto de detenciones masivas en el que cayeron otras 80 personas durante la antesala de un proceso electoral de gran importancia. La familia denuncia que la detención carece de cualquier sustento legal o probatorio, señalando que en Venezuela el régimen aplica de manera discrecional normativas como la denominada Ley del Odio y la Ley Simón Bolívar. Estas leyes actúan como herramientas de control que permiten justificar detenciones arbitrarias bajo la premisa de interpretar cualquier imagen contenida en un dispositivo móvil como una conducta contraria al régimen. Bajo esta lógica, Giuliani ha sido tratado como un delincuente sin que exista una causa formal que legitime su prolongada privación de libertad.

Un aspecto que generó especial tensión y malestar durante la reunión fue la falta de comunicación y coordinación en el marco de la reciente repatriación de Nahuel Gallo. Virginia, la esposa del detenido, expresó su sorpresa y dolor al enterarse de la intervención de la AFA para el traslado del gendarme, ya que no existió ningún aviso previo a la familia Giuliani. La mujer relató que, al observar la operación del avión, albergaron la falsa esperanza de que Germán también formara parte de los repatriados, lo que profundizó la desesperación del entorno familiar.

Esta situación se agrava ante la precariedad de los vínculos con el detenido. La comunicación con Germán se encuentra estrictamente controlada, reduciéndose a llamadas de apenas dos minutos cada quince días, realizadas en altavoz y bajo la supervisión directa de un custodio. Aunque Giuliani intenta transmitir tranquilidad a sus seres queridos, la incertidumbre se mantiene intacta, especialmente luego de que una de sus últimas comunicaciones mencionara una supuesta liberación que finalmente no ocurrió. Mientras el caso se mantiene lejos de los grandes focos internacionales, la familia, ahora acompañada por las legisladoras del bloque libertario, redobla los esfuerzos diplomáticos para lograr que Germán Giuliani abandone definitivamente el penal y pueda finalmente regresar a su país.