León XIV en su primer discurso en Argentina: "La economía debe estar al servicio de la persona"
En su primer discurso en la Argentina, el Papa habló sobre el trabajo, la situación de las familias, la educación, los recursos naturales y la corrupción. También llamó a fortalecer la democracia, respetar los límites del poder y construir acuerdos. Recordó a Francisco y cerró con una bendición para el país.

El papa León XIV pronunció este domingo su primer discurso en la Argentina durante un encuentro con el presidente Javier Milei, autoridades nacionales, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático en el Palacio Libertad. En su mensaje, abordó distintos desafíos sociales, económicos e institucionales y dejó una de las definiciones más contundentes de la jornada: "La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía".

El Pontífice también se refirió a las dificultades que atraviesan las familias, las personas que buscan empleo y quienes, pese a tener trabajo, no consiguen cubrir sus necesidades básicas. Además, reclamó mejores oportunidades para los jóvenes, destacó la importancia de la educación y la investigación y advirtió sobre los efectos del crimen organizado y la corrupción.

Milei recordó a Mamerto Esquiú durante el encuentro

Durante su intervención, el presidente Javier Milei hizo referencia al beato Mamerto Esquiú, nacido en Catamarca, y destacó su participación en el histórico Sermón de la Constitución de 1853.

La mención del mandatario incorporó una referencia catamarqueña al encuentro con León XIV y puso de relieve la figura del religioso, recordado por su prédica en favor de la organización constitucional del país.

Milei también recordó al papa Francisco, a quien definió como "el argentino más importante de la historia". "Su partida dejó un vacío enorme para todo nuestro pueblo. Una persona de inmensa generosidad. Francisco es inmortal en los cielos y en la tierra. La inmortalidad es una vida que nos sigue hablando después de la muerte", sostuvo.

El trabajo y la economía, al servicio de las personas

Durante su intervención, León XIV sostuvo que una de las condiciones fundamentales para una vida digna es poder sostenerse mediante el propio trabajo. "Una de las condiciones más elementales es poder vivir del propio trabajo. Esta tierra conoce bien el valor del esfuerzo de quienes se ganan la vida en el campo y en las ciudades, en los talleres, en las escuelas y en los hospitales; de quienes emprenden y de quienes cada día sostienen sus hogares", expresó.

En esa línea, señaló que el empleo permite a las personas sostener a sus familias, desarrollar sus capacidades y participar en la construcción del país.

"Por eso, corresponde favorecer cuanto abra oportunidades, estimule la iniciativa privada y permita que el crecimiento alcance también a quienes encuentran mayores dificultades", planteó.

El Papa mencionó especialmente a los sectores que atraviesan situaciones de incertidumbre. "Pienso de manera particular en las familias que llevan sobre sí el peso de la incertidumbre, en quienes buscan trabajo, en los ancianos que han contribuido durante años a construir la sociedad y en quienes, aun trabajando, tienen dificultades para cubrir las necesidades de su hogar", afirmó.

Fue en ese contexto cuando pronunció la frase que recibió una de las mayores ovaciones del encuentro: "La economía debe estar al servicio de la persona, y no la persona al servicio de la economía".

El llamado a fortalecer la democracia y limitar el poder

Otro de los ejes centrales del discurso estuvo relacionado con la convivencia democrática y la necesidad de construir acuerdos en una sociedad atravesada por diferencias.

"Compartir una misma herencia exige también aprender a convivir, aun cuando existan diferencias de pensamiento. La historia enseña cuánto puede crecer un pueblo cuando sus diferencias se convierten en ocasión de diálogo y encuentro. Por eso, la democracia pertenece también a esa herencia que debe ser custodiada", sostuvo.

León XIV destacó el valor del sufragio, la participación ciudadana, la libertad de expresión y el respeto por las instituciones. En ese sentido, señaló que son bienes que se consolidan con el tiempo y que cada generación tiene la responsabilidad de cuidar y fortalecer.

También se refirió a quienes ocupan cargos públicos y a la responsabilidad que implica ejercer autoridad. "La autoridad alcanza su sentido más alto cuando se ejerce como servicio, cuando sabe mirar más allá de lo inmediato y cuando pone sus capacidades al cuidado de aquello que pertenece a todos", afirmó.

Luego agregó: "Quien ejerce la autoridad tiene también el deber de actuar con prudencia, reconocer los límites del poder que le ha sido confiado y orientar sus decisiones hacia el bien de toda la comunidad".

El Pontífice consideró, además, que el bien común debe reflejarse en las condiciones concretas de la vida cotidiana y que la democracia se fortalece mediante la escucha, el diálogo y la búsqueda de acuerdos.

La preocupación por las oportunidades de los jóvenes

En otro tramo de su discurso, León XIV puso el foco en las nuevas generaciones y en las condiciones que necesitan para desarrollar sus proyectos de vida en el país.

"Argentina posee muchos recursos humanos. Hacer fructificar esa riqueza en beneficio de todos exige prestar particular atención a los jóvenes. De las oportunidades que encuentren hoy dependerá en buena medida que puedan desarrollar aquí sus proyectos de vida", expresó.

En ese marco, dejó una reflexión sobre la emigración juvenil: "Una nación debe preguntarse seriamente en qué ha fallado cuando sus jóvenes deben abandonar su tierra para realizar sus sueños".

Para revertir esa situación, consideró necesario fortalecer la educación, la formación profesional, las universidades y la investigación. También pidió confiar en las nuevas generaciones, reconocer su capacidad de iniciativa y abrir espacios para que puedan participar en las decisiones y asumir responsabilidades.

"La nación necesita contar desde ahora con su inteligencia, su creatividad y su participación", sostuvo.

Recursos naturales, desarrollo y lucha contra la corrupción

El discurso incluyó referencias a la riqueza natural de la Argentina y a las posibilidades de desarrollo que ofrece. León XIV mencionó los campos, las reservas de agua, las fuentes de energía, los minerales y la diversidad de los ecosistemas.

Sin embargo, planteó que el aprovechamiento de esos recursos debe estar orientado al bienestar de las comunidades y contemplar el cuidado ambiental.

"Una ecología auténticamente humana sabe unir el cuidado de la creación al de las personas, procurando que el aprovechamiento de estos recursos contribuya al bienestar de las comunidades y preserve las condiciones que hacen posible la vida y el trabajo en sus territorios", afirmó.

Por otra parte, advirtió sobre el impacto del crimen organizado, las redes de trata de personas, el tráfico de armas y drogas y la corrupción.

"El crimen organizado, las redes de trata de personas, el tráfico de armas y drogas, así como la corrupción, dañan la convivencia, alimentan la violencia y desvían recursos necesarios para el bien común", señaló.

Frente a esas problemáticas, consideró indispensables la coordinación entre los Estados y la solidez de las instituciones. También remarcó que la integridad de quienes tienen responsabilidades de gobierno es fundamental para preservar la confianza de la ciudadanía.

El recuerdo de Francisco y el vínculo con la Argentina

Al comienzo de su discurso, León XIV se refirió al significado especial de su llegada al país donde nació y creció su antecesor, el papa Francisco.

"Mi llegada a esta tierra tiene, para mí, un significado particular. Durante doce años, la Iglesia universal escuchó la voz de un Pontífice argentino que llevó consigo, en la memoria y en el corazón, los lugares, las personas y la fe que aquí recibió", expresó.

Y agregó: "Hoy, al sucederle en el ministerio petrino, recorro en cierto modo el camino inverso y vengo a la patria donde el Papa Francisco comenzó una historia que después habría de entrelazarse con la de toda la Iglesia".

El Pontífice también destacó la historia de las distintas generaciones que construyeron el país y reconoció el aporte de quienes llegaron desde otros lugares y de los pueblos originarios.

En el tramo final, se dirigió a los argentinos y los convocó a asumir la responsabilidad de cuidar el patrimonio recibido y trabajar por el futuro. "El extraordinario patrimonio que poseen les permite mirar el futuro con confianza", sostuvo.

Finalmente, evocó el Preámbulo de la Constitución Nacional y su propósito de "constituir la unión nacional". También recordó a Nuestra Señora de Luján y recuperó una frase de Francisco: "Que el Señor los haga crecer como pueblo".

El Papa concluyó su intervención con una bendición para el país: "Que Dios bendiga a Argentina y a todos sus habitantes. Muchas gracias".