Mauricio Macri volvió a hablar con Karina Milei y, a partir de esa conversación, resolvió dar un primer paso para intentar recomponer la relación entre el PRO y el Gobierno de Javier Milei. El movimiento fue comunicado por el propio expresidente a la mesa ejecutiva del partido, donde informó que mantuvo un contacto personal con la secretaria General de la Presidencia el pasado lunes y que ese intercambio derivó en una decisión política concreta: habilitar una nueva instancia de negociación con la Casa Rosada.
Macri pidió a Cristian Ritondo y Fernando de Andreis que participen mañana de una reunión con el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y con referentes de la conducción política del Gobierno. El objetivo definido por el presidente del PRO es iniciar un acercamiento y tratar de reconstruir el nivel de confianza entre ambos espacios.
La decisión no surgió como consecuencia de una negociación parlamentaria puntual ni fue presentada como el comienzo de un acuerdo electoral. Por el contrario, Macri planteó ante la conducción de su partido que se trata de un "primer paso de acercamiento", con la intención de generar un marco que permita volver a establecer canales de diálogo entre el PRO y La Libertad Avanza.
Del lado del Gobierno, Karina Milei también tomó una decisión en el mismo sentido. Les pidió a Diego Santilli y a Lule Menem que participen del encuentro con los representantes del PRO, configurando así una reunión con dirigentes de las estructuras políticas de ambos espacios.
Macri comunicó la decisión al PRO
La novedad fue comunicada directamente por Macri en el chat que comparten los integrantes de la mesa ejecutiva del PRO. Infobae accedió en exclusiva al mensaje enviado por el exmandatario, en el que explicó el contacto que había mantenido con Karina Milei y detalló los pasos que resolvió adoptar después de esa conversación.
El mensaje fue enviado minutos después de las 16.40. Allí, Macri informó que había hablado días atrás con la secretaria general de la Presidencia y que, como consecuencia de ese intercambio, había solicitado a Ritondo y De Andreis que concurrieran a la reunión con Santilli y la conducción política de la Casa Rosada.
La elección de ambos dirigentes no es casual dentro de la estructura partidaria. Ritondo participa en la negociación desde su condición de presidente del bloque de diputados nacionales del PRO, mientras que De Andreis ocupa la Secretaría General del partido y es uno de los dirigentes de máxima confianza de Macri.
La representación institucional busca, de esta manera, darle una dimensión política concreta al nuevo intento de acercamiento. No se trata solamente de retomar conversaciones informales, sino de poner en marcha una instancia en la que dirigentes centrales del PRO puedan sentarse frente a representantes de la conducción política del Gobierno.
El objetivo: reconstruir la confianza
El concepto central planteado por Macri fue la necesidad de "construir un marco de confianza". Esa definición resulta especialmente relevante frente a una relación que estuvo atravesada por sucesivas tensiones y que nunca terminó de consolidar un entendimiento político estable entre las dos fuerzas.
El propio expresidente dejó en claro que sus reservas respecto de la administración libertaria permanecen. Ante la conducción del PRO reconoció que continúa siendo "escéptico" sobre las posibilidades de alcanzar un entendimiento.
Sin embargo, esa mirada crítica no impidió que fijara una posición política para este año. Macri sostuvo que hay que "agotar todo intento de que a este gobierno le vaya bien".
La combinación de ambas definiciones expone los límites y, al mismo tiempo, el alcance de la nueva estrategia. El expresidente no planteó que sus cuestionamientos hayan desaparecido ni afirmó que haya cambiado su evaluación sobre la gestión de Milei. Pero sí decidió transformar la posibilidad de entendimiento en una iniciativa política concreta.
En ese sentido, la reunión prevista para mañana será el primer test de una decisión que todavía no constituye una reconciliación entre ambos espacios.
Una relación marcada por cooperación y conflicto
El diálogo entre Macri y Karina Milei se produjo después del Mundial, de acuerdo con lo que pudo confirmar Infobae, luego de un período de distanciamiento entre el expresidente y el núcleo más cercano al Presidente.
La conversación se produce, además, mientras dentro del PRO se profundizó durante los últimos meses el debate acerca de la posición que debe adoptar el partido frente al Gobierno y sobre el grado de autonomía que necesita preservar con vistas a 2027.
La relación entre el PRO y La Libertad Avanza estuvo caracterizada desde el inicio de la presidencia de Milei por una combinación de cooperación y conflicto. Los legisladores del PRO acompañaron una parte sustancial de las iniciativas centrales de la Casa Rosada y fueron determinantes en distintas votaciones. Sin embargo, esa coincidencia parlamentaria no llegó a transformarse en un acuerdo político estable.
En distintos momentos también se discutió la posibilidad de avanzar hacia una integración más profunda entre ambas fuerzas. Esas conversaciones estuvieron condicionadas por diferencias vinculadas con la identidad del PRO, la estrategia electoral y la relación entre las conducciones políticas.
El vínculo entre los principales dirigentes de ambos espacios tampoco consiguió consolidar un nivel de confianza suficiente. Por eso, la reconstrucción de esa confianza aparece ahora como el primer objetivo explícito de esta nueva etapa de conversaciones.
La decisión de Macri y la interna
La decisión de comunicar el contacto con Karina Milei dentro del chat de la mesa ejecutiva también tuvo una dimensión interna. El PRO atraviesa desde hace meses una discusión sobre el tipo de relación que debe mantener con el oficialismo y sobre la autonomía que debe conservar para llegar con una identidad propia a la próxima elección presidencial.
Dentro del partido conviven distintas posiciones.
- Algunos dirigentes consideran necesario mantener la cooperación con Milei y evitar movimientos que puedan ser interpretados como una estrategia destinada a debilitar al Gobierno.
- Otros sostienen que el PRO necesita profundizar una diferenciación y recuperar una agenda propia si pretende volver a competir con posibilidades en 2027.
- La conducción debe resolver cómo administrar esa tensión entre acompañamiento y autonomía.
En ese escenario, Macri intenta transitar entre ambas posiciones. El expresidente respaldó desde el comienzo de la administración libertaria buena parte del programa económico y de las reformas estructurales impulsadas por Milei, pero también expresó cuestionamientos sobre distintos aspectos de la gestión y, especialmente, sobre la construcción política del oficialismo.
El nuevo movimiento se inscribe precisamente en ese equilibrio. Macri conserva sus reparos, pero considera que todavía existe margen para intentar un entendimiento.
Ritondo y De Andreis
La conversación entre Macri y Karina Milei tuvo una consecuencia inmediata: el expresidente decidió delegar en Cristian Ritondo y Fernando de Andreis la apertura de esta nueva instancia de negociación. Ritondo llegará al encuentro desde su posición al frente del bloque de Diputados del PRO, mientras que De Andreis lo hará como secretario general del partido y dirigente de máxima confianza de Macri.
La elección de ambos permite trasladar al diálogo con la Casa Rosada una representación directa de la estructura partidaria. El movimiento también evita que la conversación quede reducida a un contacto entre operadores o a una negociación legislativa circunstancial.
Del lado del Gobierno, la presencia de Diego Santilli adquiere una significación particular. El jefe de Gabinete conoce desde adentro al PRO, mantiene vínculos históricos con buena parte de sus dirigentes y aparece como uno de los interlocutores capaces de funcionar como puente en una relación que atravesó sucesivas tensiones.
Junto a Santilli estarán representantes de la conducción política oficialista, mientras que Karina Milei también pidió la participación de Lule Menem.
La conformación del encuentro refleja así una intención compartida de ambas partes de volver a establecer un canal político entre las estructuras dirigentes.
Sin acuerdos ni alianzas
Macri fue deliberadamente cuidadoso respecto del alcance de la iniciativa. No habló de un acuerdo electoral, de una alianza para 2027 ni de una integración entre el PRO y La Libertad Avanza.
Tampoco modificó las críticas que viene formulando sobre distintos aspectos de la administración libertaria. Por el contrario, su reconocimiento de que continúa siendo escéptico permite establecer cuáles son los límites que el propio expresidente asigna a esta nueva instancia.
Por eso, el nuevo contacto no puede interpretarse todavía como una reconciliación. Macri no transmitió a la mesa ejecutiva que haya cambiado su evaluación sobre el Gobierno ni presentó su conversación con Karina Milei como el comienzo de un acuerdo definitivo. Lo que hizo fue habilitar un nuevo intento de entendimiento y establecer como condición inicial la recuperación de la confianza.
La segunda definición, sin embargo, posee un alcance político relevante: pese a sus diferencias, el expresidente considera que durante este año el PRO debe realizar todos los esfuerzos posibles para contribuir a que al Gobierno de Milei le vaya bien.
Los acuerdos legislativos
La nueva instancia de diálogo también se desarrolla en un escenario en el que el Gobierno necesita sostener su capacidad de articulación política para avanzar con su agenda legislativa. El PRO continúa siendo un actor relevante en el Congreso y sus votos pueden resultar determinantes en proyectos en los que el oficialismo necesita construir mayorías por fuera de sus propios bloques.
Ese vínculo parlamentario ya fue una de las expresiones más concretas de la cooperación entre ambas fuerzas. Sin embargo, la coincidencia en determinadas votaciones no logró resolver las diferencias políticas de fondo.
Ahora, la intención es explorar si puede construirse un marco de entendimiento más amplio a partir de una conversación entre las conducciones. Para el PRO, la cuestión tiene además una dimensión inevitablemente electoral. Aunque todavía faltan definiciones para 2027, la conducción deberá resolver si busca una nueva convergencia con Milei, si apuesta a construir una alternativa propia o si procura una fórmula que le permita acompañar determinadas políticas del Gobierno sin resignar su autonomía.
El contacto entre Macri y Karina Milei no resuelve ninguna de esas incógnitas.