El presidente Javier Milei muestra su costado más pragmático tras las elecciones. Según trascendió, tanto Scott Bessent, uno de sus principales asesores financieros, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) le habrían pedido que busque consensos en el Congreso para garantizar la gobernabilidad. La nueva etapa llega luego de que el expresidente estadounidense Donald Trump intercediera para evitar una corrida cambiaria que amenazaba con complicar los comicios.
El líder libertario, que solía rechazar los acuerdos políticos, ahora decidió abrirse al diálogo. Les pidió a los gobernadores su respaldo para la sanción de tres proyectos centrales: Presupuesto, reforma laboral y reforma tributaria.
Reformas en debate
En el Congreso ya ingresó un proyecto de reforma laboral presentado por la diputada Romina Diez, aunque no será el texto definitivo. Tras el 10 de diciembre se sumará una nueva versión impulsada por la Unión Industrial Argentina (UIA), que aún no fue difundida públicamente y espera el visto bueno de todas las cámaras empresariales.
La Cámara de Comercio Argentino-Americana (AmCham) también tiene grandes expectativas, ya que de ese sector podrían surgir las inversiones que necesita el país. Sin embargo, el texto final todavía no fue redactado.
La versión oficial retomará puntos del DNU 70/23, frenado por la Justicia, y llevará la impronta del asesor presidencial Federico Sturzenegger, identificado con el ala más dura del Gobierno.
Entre empresarios y analistas crece el temor de que Sturzenegger no esté dispuesto a negociar modificaciones, lo que podría tensionar la relación con el sector dialoguista del Ejecutivo, que busca mantener un canal abierto con la CGT.
Resistencia sindical y reclamos provinciales
La CGT, que la próxima semana renovará su conducción, ya adelantó que mantendrá una postura opositora. Considera que las reformas buscan desfinanciar a los sindicatos y debilitar la negociación colectiva. El nuevo esquema permitiría que las paritarias se negocien por empresa, lo que —según advirtieron— podría debilitar a las Pymes frente a gremios más radicalizados.
En paralelo, la reforma tributaria promete ser uno de los debates más ásperos. Algunos gobernadores expresaron en privado su malestar porque la Casa Rosada les exige reducir la carga fiscal local mientras la mayor parte de la recaudación sigue concentrada en Nación.
No obstante, los mandatarios provinciales reconocen que Milei atraviesa su mejor momento político: mientras en la primera vuelta obtuvo el 30% de los votos, en las últimas elecciones alcanzó el 40,7%.
Nuevas alianzas y reacomodamientos políticos
El panorama político muestra a Milei fortalecido frente a una oposición fragmentada. Los espacios del centro no superan el 7% de representación nacional, mientras que el kirchnerismo atraviesa una profunda crisis interna. La reciente publicación de Cristina Fernández de Kirchner contra Axel Kicillof y la respuesta del gobernador rodeado de 40 intendentes confirman una ruptura definitiva en ese espacio.
En el PRO, el expresidente Mauricio Macri —quien cenó anoche con Milei— enfrenta una fractura en su bloque de Diputados, impulsada por los legisladores alineados con Patricia Bullrich. Así, el presidente no tiene hoy una oposición fuerte que pueda amenazar su liderazgo.
A cambio del apoyo legislativo, los gobernadores piden fondos, avales para créditos externos y financiamiento para obras públicas, además de que el impuesto a los combustibles sea distribuido entre las provincias en el presupuesto nacional, un reclamo que también alcanza a Catamarca.
Los desafíos del Gobierno
El principal reto de Milei será construir una mayoría parlamentaria estable y, al mismo tiempo, ordenar su propio gabinete para sostener la gestión. Si bien logró instalar la necesidad del déficit cero como principio económico, la recuperación de la actividad productiva aún no se concreta.
Para aliviar la recesión y estimular la liquidez, el Banco Central comenzó a flexibilizar los encajes bancarios, liberando unos $5.000 millones, fuera de la última licitación.
El dólar se mantiene estable por debajo de los $1.500, mientras bonos y acciones operan en alza, aunque con leves correcciones por toma de ganancias. En este contexto, Milei llega a fin de año consolidado como líder político nacional, con promesas de reformas profundas y un escenario económico que, por ahora, le da respiro.