Milei condiciona la reapertura de la embajada en Venezuela al caso Nahuel Gallo
El Gobierno nacional no normalizará las relaciones diplomáticas con Caracas hasta que se destraben las excarcelaciones. La Casa Rosada sigue de cerca el caso del gendarme catamarqueño Nahuel Gallo, detenido desde diciembre de 2024.

El presidente Javier Milei no planea reabrir la embajada argentina en Venezuela ni avanzar en una normalización del vínculo diplomático mientras permanezcan detenidos ciudadanos argentinos en ese país. En el centro de la estrategia oficial aparece la situación del gendarme catamarqueño Nahuel Gallo, arrestado desde diciembre de 2024, cuya liberación es considerada prioritaria por el Gobierno.

En la mesa chica presidencial remarcan que el foco está puesto en destrabar las excarcelaciones y advierten que no habrá gestos diplomáticos hasta que Caracas dé señales concretas. En ese marco, desde el Ejecutivo expresan fuertes reparos sobre la administración encabezada por Delcy Rodríguez, a la que evitan calificar como un gobierno, y aseguran que aguardarán definiciones sobre el proceso de transición política en Venezuela.

"Primero hay que ver si cumplen los acuerdos con Estados Unidos", sostienen fuentes oficiales, que subrayan que la estrategia argentina es de cautela y espera. La información sobre la situación interna venezolana llega a través de países aliados con presencia diplomática y de inteligencia en el territorio, como Estados Unidos (CIA), Israel (Mossad) e Italia (AISE), dado que la SIDE no cuenta con personal en Caracas.

En ese esquema, el Departamento de Estado norteamericano, conducido por Marco Rubio, ya avanzó en pasos para recuperar presencia diplomática en Venezuela. Actualmente, la Argentina mantiene representación indirecta a través de Italia, luego de que Brasil dejara de hacerlo a comienzos de enero. "Tiene que haber primero un gesto de ellos para que pensemos en reabrir la embajada", remarcan desde Balcarce 50.

El Gobierno admite que no espera una liberación inmediata de Nahuel Gallo y que el proceso podría extenderse "más de lo esperado". En Nación señalan que los tiempos dependerán tanto de la evolución de la transición interna venezolana como del grado de supervisión política que ejerza Estados Unidos sobre los compromisos asumidos por Caracas.

En el oficialismo advierten que el escenario político venezolano continúa abierto y que el conflicto de fondo aún no está resuelto. Describen la transición como gradual y sin plazos definidos, y relativizan la posibilidad de elecciones en el corto plazo. "No habría comicios al menos durante el próximo año", señalan.

La Casa Rosada mantiene canales de diálogo formales e informales con Washington y evita pronunciarse sobre figuras de la oposición venezolana como Edmundo González Urrutia o María Corina Machado, a la espera de definiciones más claras desde la Casa Blanca.

En paralelo, la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno, sostiene la recomendación oficial de no viajar a Venezuela y mantiene vigentes las restricciones migratorias para impedir el ingreso al país de personas vinculadas al esquema de poder desplazado. El Gobierno también continúa impulsando el reclamo por la liberación de los argentinos detenidos en distintos foros internacionales.