Darío Lopérfido murió a los 62 años en Madrid, tras haber sido diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad degenerativa neuromuscular que afecta de manera progresiva las funciones motoras. El también exdirector del Teatro Colón convivía con el diagnóstico desde julio de 2024.
A pesar del avance de la enfermedad y del deterioro físico que él mismo describió públicamente, continuó con su actividad intelectual. A principios de diciembre publicó una columna en la revista Seúl titulada "Tener ELA es una mierda", donde relató con crudeza el impacto cotidiano de la patología.
"La ELA no te deja nada de glamour. Caminás pésimo, la voz se te vuelve de borracho y comés con el riesgo de que se te caiga la baba", escribió. En ese mismo texto explicó que la enfermedad le había dejado solo "una mano y una pierna" que funcionaban, lo que le permitía "trabajar, pero en casa, escondido".
Hasta sus últimos meses dirigía la Cátedra Vargas Llosa, manteniendo un perfil activo en el ámbito cultural e intelectual, incluso frente a las limitaciones físicas que la enfermedad imponía.
Trayectoria en la función pública nacional
A lo largo de su carrera política, Lopérfido ocupó cargos de relevancia en el ámbito nacional. Durante la presidencia de Fernando de la Rúa, se desempeñó como secretario de Cultura y Medios de Comunicación de la Nación y fue además su vocero.
Ese rol lo ubicó en el centro de la comunicación gubernamental durante una etapa clave de la política argentina. Desde esa función articuló la relación entre el Poder Ejecutivo y los medios, y tuvo incidencia directa en la agenda cultural y comunicacional del Estado.
Gestión cultural en la Ciudad de Buenos Aires
En 2016 asumió como director artístico del Teatro Colón, uno de los espacios culturales más emblemáticos del país. Posteriormente fue presidente de Ópera Latinoamérica, ampliando su proyección en el ámbito regional de la lírica.
Más tarde ocupó el cargo de ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires durante el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. Su paso por la gestión porteña, sin embargo, estuvo marcado por la controversia.
Presentó su renuncia tras seis meses en el cargo, en medio de una fuerte polémica por sus cuestionamientos sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura. Esas declaraciones le valieron cruces públicos y el repudio de organismos de derechos humanos y de parte del ambiente artístico.
La polémica y sus definiciones posteriores
La discusión generada por sus dichos en torno al número de desaparecidos derivó en un escenario de alta tensión política y cultural. La reacción incluyó críticas de distintos sectores y cuestionamientos que terminaron precipitando su salida del Ministerio de Cultura porteño.
Años después, cuando analizaba lanzarse como candidato a jefe de Gobierno, se refirió a esa etapa con una definición contundente: "Ser ministro de Larreta fue una de las peores experiencias de mi vida política". En ese mismo contexto, acusó a su anterior jefe de haberse convertido en un "dirigente peronista".
Estas declaraciones marcaron un distanciamiento político explícito y reflejaron el balance crítico que hacía de su paso por la gestión en la Ciudad de Buenos Aires.
Un perfil atravesado por la cultura y la política
La trayectoria de Darío Lopérfido combinó funciones en el ámbito de la comunicación gubernamental, la gestión cultural y la proyección internacional a través de espacios como la Cátedra Vargas Llosa y la presidencia de Ópera Latinoamérica.
En los últimos meses de su vida, la esclerosis lateral amiotrófica condicionó su movilidad y su exposición pública, pero no interrumpió su producción intelectual. La columna publicada en la revista Seúl, titulada "Tener ELA es una mierda", dejó testimonio directo del modo en que enfrentaba la enfermedad, describiendo sin eufemismos el avance de los síntomas y las limitaciones que le imponía.
Murió en Madrid a los 62 años, luego de más de un año de convivencia con una enfermedad degenerativa que no le impidió sostener su actividad hasta el final. Su figura queda asociada a una carrera pública atravesada por la cultura, la comunicación política y episodios de fuerte controversia, en un recorrido que combinó cargos de alto perfil, gestión artística y debate público.