En la antesala de una jornada que resultará decisiva para el futuro del sistema educativo provincial, la diputada Natalia Herrera alzó la voz para exponer la delicada situación que atraviesan los trabajadores del sector. Ante la inminente reunión paritaria programada para mañana, la legisladora reclamó una recomposición salarial seria, responsable y acorde a la realidad económica, marcando una postura firme frente a lo que considera un deterioro sistemático de la calidad de vida de los educadores en Catamarca.
A través de sus canales de comunicación oficial, Herrera trazó un diagnóstico sombrío de la situación actual, afirmando que los docentes de la provincia se encuentran hoy bajo la categoría de ser los peores pagos de la Argentina. Para la legisladora, esta realidad no es producto del azar, sino consecuencia directa de lo que definió como atropellos recurrentes y decisiones políticas que han impactado negativamente tanto en el salario real como en la estabilidad de las condiciones laborales generales.
El núcleo del reclamo de Herrera radica en la cuantía de la actualización que el Ejecutivo provincial deberá poner sobre la mesa de diálogo. La diputada fue tajante al establecer que cualquier incremento que resulte menor al 30%, o que sea aplicado bajo una modalidad de cuotas, carece de sentido frente a la pérdida sostenida del poder adquisitivo que afecta a los trabajadores. Bajo su perspectiva, ese porcentaje representa un piso de coherencia que no puede ser relativizado ni, mucho menos, negociado a la baja durante el transcurso de la negociación.
En este sentido, Herrera también dirigió un mensaje directo al rol de la representación sindical en la provincia. Sostuvo que las organizaciones gremiales tienen la obligación ineludible de defender con firmeza el reclamo salarial y advirtió que cualquier actitud que sea percibida como tibia o complaciente con el poder político de turno termina perjudicando de manera directa a la base trabajadora. La legisladora enfatizó que la dignidad del sector depende de una postura inquebrantable en la defensa de los ingresos frente a la escalada de precios.
Infraestructura escolar y gestión de cargos
Más allá de la discusión estrictamente monetaria, la diputada puso el foco en una problemática estructural que afecta la cotidianeidad de las aulas: el deplorable estado de los edificios escolares. Herrera describió la situación edilicia como un verdadero desastre en numerosos casos, señalando que tanto el personal docente como los administrativos y los estudiantes se ven obligados a desarrollar sus actividades en establecimientos deteriorados e inseguros. Esta precariedad física no solo pone en riesgo a la comunidad educativa, sino que, según indicó, afecta sensiblemente la calidad de la enseñanza impartida.
A este escenario se suma la falta de previsión en la gestión de los recursos humanos y la cobertura de vacantes. Herrera recordó el antecedente crítico del año pasado, cuando las asambleas docentes comenzaron recién a finales de mayo a pesar de que existían cargos libres desde mucho antes. Esta falta de planificación dejó a miles de estudiantes catamarqueños sin clases durante meses, una situación que la diputada calificó de inaceptable y que exigió no volver a repetir mediante decisiones políticas claras y una inversión efectiva.
Para la legisladora, mejorar los indicadores educativos de la provincia comienza por garantizar sueldos que permitan a los docentes cubrir sus necesidades básicas. La educación pública, según sus palabras, requiere de una planificación que hoy brilla por su ausencia. El encuentro de mañana entre el Gobierno y los gremios será el termómetro que defina si se atiende este reclamo de coherencia o si persiste la erosión del poder adquisitivo en el sector más vital del tejido social.