El canciller Pablo Quirno desmintió las versiones que señalaban que el presidente Javier Milei habría solicitado recibir al papa León XIV dentro del avión a su llegada, así como también los rumores que indicaban que el Gobierno nacional buscaría dejar afuera de las actividades oficiales a la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La aclaración del funcionario se produjo mediante una publicación en la red social X, en respuesta a las informaciones que habían comenzado a circular en torno a la organización del protocolo de recepción del líder de la Iglesia Católica y a la participación de las principales autoridades institucionales durante su visita.
Las versiones difundidas planteaban dos supuestos condicionamientos por parte de la administración de Milei: por un lado, un pedido presidencial para ingresar a la aeronave en la que arribaría el Sumo Pontífice y, por otro, una presunta intención del Poder Ejecutivo de impedir que Villarruel participara de los acontecimientos oficiales vinculados con la llegada del Papa.
Frente a ese escenario, Quirno decidió intervenir públicamente para rechazar ambas afirmaciones y precisar cuál era la posición oficial del Gobierno respecto de los aspectos organizativos que habían generado controversia.
"Falso y falso": el mensaje de Quirno en las redes sociales
El canciller encabezó su publicación con una expresión contundente: "FALSO y FALSO", una fórmula con la que buscó desactivar de manera directa las dos versiones que circulaban sobre la visita papal. En el contenido del mensaje, el funcionario sostuvo: "Ni ha habido pedido formal para que el Presidente suba al avión al arribo del Santo Padre ni el Gobierno 'desea cancelar' la presencia oficial de Victoria Villarruel".
La declaración incluyó dos aclaraciones diferenciadas, aunque relacionadas con la misma cuestión: el protocolo institucional previsto para recibir al papa León XIV y la participación de las autoridades nacionales en las actividades oficiales.
En primer término, Quirno negó que haya existido un pedido formal para que Javier Milei suba al avión en el momento de la llegada del Santo Padre. De esa manera, rechazó la información que atribuía al Presidente una solicitud específica para realizar el recibimiento dentro de la aeronave.
La participación de Victoria Villarruel
El segundo punto abordado por Quirno estuvo relacionado con la vicepresidenta Victoria Villarruel y su presencia en las actividades oficiales organizadas con motivo de la visita papal.
Los rumores indicaban que el Gobierno pretendía desactivar su participación institucional y dejarla afuera de los actos vinculados con la llegada del Sumo Pontífice. Esa posibilidad había sido presentada como parte de las supuestas condiciones que impulsaría la administración de Milei.
Sin embargo, el canciller rechazó expresamente esa interpretación y aseguró que el Gobierno no desea cancelar la presencia oficial de la vicepresidenta.
La aclaración adquiere particular relevancia dentro del escenario político mencionado en torno a la relación entre las principales autoridades del Poder Ejecutivo, debido al distanciamiento existente entre Milei y Villarruel, una circunstancia que formaba parte del contexto en el que habían comenzado a circular las versiones.
No obstante, Quirno buscó separar esa situación de la organización institucional de la visita papal. En su mensaje, negó que el Gobierno tuviera la intención de excluir a la vicepresidenta de las actividades oficiales y rechazó que existiera una decisión orientada a impedir su participación.
De esta manera, la respuesta oficial procuró desmentir que las diferencias políticas existentes pudieran traducirse en una exclusión de Villarruel durante un acontecimiento de relevancia institucional y religiosa.
"La visita del Santo Padre será una fiesta "
Hacia el cierre de su publicación, el canciller ratificó el posicionamiento del Gobierno frente a la llegada del papa León XIV y dejó una definición sobre el significado que la administración nacional pretende otorgarle al acontecimiento.
Quirno concluyó su mensaje afirmando que "la visita del Santo Padre será una fiesta para todos los argentinos". La expresión funcionó como cierre de una intervención destinada a responder a los rumores y a transmitir una posición oficial sobre la organización de la visita. Después de negar las dos versiones, el funcionario puso el acento en el carácter colectivo de la celebración y en la importancia de la llegada del líder de la Iglesia Católica para el conjunto de la sociedad argentina.
Así, el Gobierno, a través de las declaraciones del canciller, buscó despejar las especulaciones relacionadas con el protocolo presidencial y la participación de Villarruel, en un contexto atravesado por el distanciamiento entre el Presidente y la vicepresidenta.
El mensaje de Pablo Quirno dejó establecida una respuesta oficial sobre ambos asuntos: no hubo un pedido formal para que Milei subiera al avión a recibir al Papa y tampoco existe, según el canciller, una intención gubernamental de cancelar la presencia oficial de Villarruel.
Con esa doble desmentida y la afirmación de que la visita será una fiesta para todos los argentinos, el funcionario buscó cerrar la controversia en torno a las condiciones políticas y protocolares que se habían atribuido a la llegada del Sumo Pontífice.