A pocos días del comienzo de clases, el escenario educativo provincial se encuentra en un punto de máxima tensión que amenaza con paralizar el retorno a las aulas. El secretario general del sindicato Sidca, Sergio Guillamondegui, ha lanzado una advertencia contundente al sostener que el inicio del ciclo lectivo podría quedar atravesado por una medida de fuerza de alcance provincial si el Gobierno no ofrece respuestas inmediatas a los reclamos salariales y a las graves deficiencias en los edificios escolares.
En una entrevista brindada al programa "Mensajes en la Radio", emitido por Radio El Esquiú 95.3, el dirigente gremial fue tajante al afirmar que existen numerosos establecimientos que no se encuentran en condiciones operativas mínimas para recibir a la comunidad educativa. Según el relevamiento exhaustivo realizado por el gremio, se han identificado entre 70 y 80 escuelas con falencias edilicias críticas, una cifra que se sustenta en un monitoreo constante alimentado por fotografías y videos que los propios docentes envían desde el territorio para documentar el deterioro.
Acefalía en las aulas y parálisis administrativa
Más allá de la infraestructura, el conflicto adquiere una dimensión pedagógica alarmante debido a la falta de cobertura de cargos. Guillamondegui denunció un marcado ausentismo de personal con licencia, advirtiendo que muchos alumnos regresarán a clases sin tener profesores asignados. Esta situación se ve agravada por la inacción del Ministerio de Educación, organismo que, según el gremio, aún no ha enviado los pedidos formales necesarios para habilitar las asambleas de designación, dejando las vacantes en un limbo administrativo que perjudica directamente el derecho al aprendizaje.
El conflicto salarial y el factor transporte
En el plano económico, la tensión se trasladará a la convocatoria prevista para este miércoles, donde el sindicato espera definiciones concretas. La falta de una respuesta satisfactoria por parte del Ministerio derivaría inevitablemente en una medida de fuerza que podría extenderse por 24, 48 o incluso 72 horas.
El reclamo gremial también incorpora la problemática del transporte, subrayando que el docente no cuenta con el beneficio del transporte gratuito. En este sentido, Sidca exige una actualización urgente del adicional correspondiente, el cual ha quedado severamente desfasado frente a los constantes incrementos en el precio del combustible. Finalmente, el sindicato ha puesto un límite temporal a la burocracia financiera, exigiendo que los docentes recién designados perciban sus haberes en un plazo no mayor a 40 días, buscando garantizar la estabilidad económica de quienes se incorporan al sistema en este contexto de crisis.