La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, volvió a recorrer el interior del país con una agenda y un discurso propios, cada vez más diferenciados de los lineamientos de la administración de Javier Milei. En esta oportunidad, su escenario fue la ciudad santafesina de Venado Tuerto, donde participó del acto de apertura de la Expo Venado 2026 y protagonizó el tradicional corte de cinta.
Ataviada con un sombrero y un poncho oficial santafesino, obsequio de la senadora provincial por la UCR Leticia Di Gregorio, Villarruel compartió la actividad con el intendente de Venado Tuerto y presidente del Comité Nacional de la UCR, Leonel Chiarella. La presencia conjunta adquirió especial relevancia por la posición política del dirigente radical, quien forma parte del sector de la UCR que no quiere un acuerdo con La Libertad Avanza.
En ese contexto, la vicepresidenta encontró un escenario propicio para expresar sus cuestionamientos. Rodeada de productores y frente a los medios, centró parte de su discurso en la situación de la producción argentina y planteó una definición contundente sobre las retenciones.
Villarruel sostuvo que el futuro de la actividad "debe ser sin retenciones" y afirmó que tanto el campo como la industria deberían desarrollarse sin retenciones a las exportaciones. En su planteo, señaló que ambos sectores representan el motor de la economía del país y reclamó potenciarlos desde una mirada integral de los sistemas productivos, acompañada por una política de fuerte apoyo a la industria argentina.
"No llegan a fin de mes"
El eje productivo no fue el único punto en el que Villarruel se diferenció de la Casa Rosada. La vicepresidenta también puso el foco en la situación económica de los argentinos que atraviesan dificultades para sostener sus ingresos.
Quien supo compartir espacio como diputada nacional con Milei aseguró sentirse "sumamente preocupada por los argentinos que hoy no tienen trabajo o que no pueden llegar a fin de mes". La definición se produjo mientras los ministros del Gobierno se encolumnan detrás de la postura presidencial y sostienen que la creciente mora de las familias constituye un problema entre privados.
Frente a esa posición, Villarruel planteó que la política debe concentrarse en las dificultades que atraviesan quienes no logran llegar a fin de mes. Según sostuvo, "la clase política tiene que empezar a pensar en esos temas, casi con exclusión de todo el resto".
La vicepresidenta volvió así a instalar públicamente una mirada diferente respecto de algunas de las principales discusiones que atraviesan a la administración nacional. Su discurso no quedó limitado a una crítica puntual, sino que vinculó la situación de las familias con el trabajo, la producción y el futuro económico del país.
Una distancia cada vez más visible
La posición expresada en Venado Tuerto se inscribe en un proceso en el que Villarruel viene actuando desde hace tiempo como alguien ajeno a la administración libertaria y vinculada principalmente a su rol institucional. En las últimas horas, además, se aseguró que cuando estuvo en ejercicio del Ejecutivo nacional, Villarruel llamó a la ministra de Seguridad, Monteoliva, para pedirle explicaciones en medio de la represión que se desarrollaba en las inmediaciones del Congreso y que posteriormente se extendió hasta la 9 de Julio.
Mientras tanto, desde el espacio libertario se fueron sucediendo los pedidos para que abandone su cargo. Javier Milei, Patricia Bullrich, Lilia Lemoine y Diego Santilli, en diferentes momentos, le pidieron o solicitaron su renuncia. La sucesión de esos reclamos profundizó el distanciamiento entre la vicepresidenta y distintos referentes del oficialismo.
Villarruel, sin embargo, no solo se niega a dejar el cargo, sino que también ha elevado progresivamente el tono de sus críticas hacia el Presidente, su hermana y la administración nacional.
En Venado Tuerto, esa posición volvió a expresarse cuando reclamó "una unión nacional sin estar analizando candidaturas ni partidos políticos, sino en el futuro". En ese sentido, sostuvo que Argentina cuenta con potencial para tener un futuro bueno y exitoso, aunque reconoció que actualmente atraviesa muchas complejidades.
Trabajo, producción y el futuro del país
Antes de despedirse de los medios, la vicepresidenta dejó otra definición que condensó buena parte del mensaje que había expresado durante su visita.
"No hay familia si no hay trabajo y no hay trabajo sin producción", afirmó. A partir de esa premisa, señaló que el futuro de la Argentina es agropecuario e industrial y planteó una definición sobre el país que debería quedar para las próximas generaciones: una Argentina donde la cultura del trabajo sea el pilar del crecimiento.
Su discurso ante productores volvió a colocar la cuestión productiva en el centro de su posicionamiento. El reclamo por la eliminación de las retenciones a las exportaciones, la defensa del campo y la industria y la preocupación por el empleo quedaron vinculados en una misma línea argumental.
Una fecha patria sin la vicepresidenta
El nuevo posicionamiento de Villarruel coincidió además con su ausencia de los actos oficiales encabezados por el Presidente. La vicepresidenta no participó de las ceremonias oficiales y tampoco fue invitada al acto encabezado por Milei en memoria del general José de San Martín.
El contraste con años anteriores quedó expuesto de manera directa. Lejos quedó aquel 9 de julio de 2024, cuando Milei y Villarruel aparecían juntos y sonrientes sobre un tanque de guerra durante el desfile.
Esta vez, mientras el Presidente se dirigía a Plaza San Martín acompañado por casi todo su gabinete, la presidenta del Senado quedó fuera de la ceremonia. Sin embargo, Villarruel igualmente recordó a San Martín a través de una publicación en sus redes sociales.
En ese mensaje, reivindicó la trayectoria militar del general y lo presentó como uno de los principales referentes de la historia argentina. También sostuvo que "su ejemplo es el norte de los argentinos que no se arrodillan y defienden la soberanía nacional todos los días".
La escena terminó de configurar un cuadro político marcado por una distancia cada vez más visible. Mientras el Gobierno de Milei desarrollaba su acto oficial con casi todo el gabinete, Villarruel se encontraba en Venado Tuerto, junto a productores y al titular de la UCR, expresando críticas sobre el rumbo económico, reclamando la eliminación de las retenciones y poniendo en primer plano a quienes no tienen trabajo o no llegan a fin de mes.
La vicepresidenta volvió así a exhibir una agenda propia, con un discurso centrado en producción, trabajo, industria, campo y situación social, al mismo tiempo que profundizó sus diferencias con una administración de la que forma parte institucionalmente, pero respecto de la cual su posicionamiento político aparece cada vez más distante.