El escenario aerocomercial argentino ingresa en una zona de alta turbulencia ante la falta de entendimiento entre los actores clave de la navegación aérea. La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA) ha confirmado que, tras agotarse las instancias legales de diálogo, retomará el plan de lucha durante el mes de febrero. Esta decisión surge en un período crítico para el sector, dado el elevado flujo de pasajeros que se desplazan por el país durante la temporada alta de vacaciones.
La disputa alcanzó un punto de quiebre definitivo luego de que venciera la prórroga de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Capital Humano. Pese al tiempo transcurrido, las reuniones mantenidas entre el sindicato y la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) no derivaron en un punto de encuentro que satisfaga las demandas de los trabajadores. Ante este vacío de soluciones, el plenario de delegados resolvió ratificar la adopción de medidas legítimas de acción sindical, las cuales serán anunciadas oportunamente para su implementación el próximo mes. Según manifestaron desde el gremio, el conflicto se ha profundizado debido a la falta de respuestas concretas y al incumplimiento de compromisos que fueron asumidos desde agosto del año pasado.
Reclamos salariales y complejidad judicial
El eje central del conflicto radica en la falta de actualización salarial, un reclamo que se topa con limitaciones administrativas y legales. Desde la dirección de EANA sostienen que cualquier definición paritaria se encuentra supeditada a las decisiones de la Oficina Nacional de Empleo Público, organismo que funciona bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, y señalan que hasta el momento no existe una suba prevista en el presupuesto. A esta compleja situación financiera se suma un frente judicial delicado, ya que existen denuncias penales e investigaciones en curso por presuntas irregularidades tanto en la empresa como en el seno del sindicato, vinculadas específicamente a acuerdos paritarios que no habrían sido registrados formalmente.
La relevancia de este conflicto radica en que los controladores aéreos representan el corazón de la seguridad operativa. Su labor técnica permite la supervisión del tránsito desde las torres de control y los Centros de Control de Área (ACC), donde coordinan cada despegue, aterrizaje y la necesaria separación de aeronaves en el espacio aéreo. Sin esta intervención profesional, la actividad aeroportuaria quedaría paralizada por completo. Por este motivo, desde EANA han remarcado que los servicios de navegación aérea están catalogados como esenciales por ley, lo que obliga al gremio a cumplir con procedimientos específicos para no implementar medidas de forma imprevista. A pesar de mantener la voluntad de diálogo, ATEPSA advirtió que no convalidará más dilaciones ni acuerdos que terminen en nuevos incumplimientos.