En el marco de la reciente audiencia pública celebrada en el emblemático Cine Teatro Catamarca, la discusión sobre la actualización del servicio eléctrico en la provincia ha tomado un cariz técnico y clarificador. Ante la lógica preocupación de la comunidad, Darío Sotomayor, representante de Energía de Catamarca SAPEM (EC SAPEM), tomó la palabra para brindar precisiones fundamentales sobre la estructura de costos y, fundamentalmente, sobre lo que el ciudadano verá reflejado en su factura a fin de mes.
El VAD y la estructura de la factura
Uno de los puntos centrales de la exposición de Sotomayor fue desarticular la confusión generada por las cifras porcentuales de los componentes internos del servicio. El vocero enfatizó que la solicitud de actualización se centra en el Valor Agregado de Distribución (VAD), que es solo una de las variables que conforman la estructura de la factura final. Si bien el componente del VAD presenta un incremento técnico del 27,83%, Sotomayor fue tajante al explicar que esto no se traduce de forma lineal al monto total que abona el usuario. Esta distinción es vital para la comprensión pública, ya que el VAD representa el costo de operación, mantenimiento y expansión de la red local, pero no constituye la totalidad de la boleta, la cual también incluye el precio de la energía mayorista y los impuestos correspondientes.
Impacto directo: 7% de incremento final
Para llevar tranquilidad y claridad a los usuarios, la prestataria desglosó el impacto real según los niveles de consumo más habituales en la provincia. La cifra clave que debe retener el consumidor residencial estándar es que el aumento efectivo en la tarifa final será de aproximadamente un 7% respecto al cuadro tarifario vigente. Para dimensionar este porcentaje en valores nominales, el representante de EC SAPEM explicó que, para un consumo típico que oscila entre los 300 y 600 kWh mensuales, el incremento en pesos representará una diferencia de entre 3.000 y 7.000 pesos. Sotomayor hizo hincapié en que esta actualización busca equilibrar la operatividad de la empresa sin trasladar de forma desmedida el costo al bolsillo del cliente, despejando así las dudas que suelen surgir ante los complejos porcentajes de las estructuras de costos energéticos.
El trasfondo del retraso tarifario
Desde la perspectiva de EC SAPEM, la solicitud de actualización no es arbitraria, sino que responde a una necesidad imperiosa de sostenibilidad financiera. La empresa justificó el pedido indicando que las tarifas actuales arrastran un retraso de casi 11 meses. Este desfasaje se atribuye a decisiones políticas que, durante casi un año, impidieron la aplicación de las actualizaciones mensuales que estaban legalmente permitidas por el decreto de emergencia. Durante este periodo, la distribuidora debió absorber el incremento de sus propios costos operativos y los compromisos salariales de su personal. Sotomayor subrayó que estos costos no son discrecionales, sino que están estrictamente regidos por fórmulas matemáticas de actualización preestablecidas y contratos de acceso público que pueden ser auditados y corroborados por cualquier ciudadano interesado en la transparencia del proceso.
El rol del usuario y la realidad salarial
Durante la audiencia en el Cine Teatro Catamarca, otros expositores plantearon la difícil situación salarial que atraviesan los trabajadores y familias de la provincia. Al respecto, el representante de la prestataria reconoció la validez de estas preocupaciones, aunque aclaró que dicha problemática social y macroeconómica excede la órbita operativa de la empresa. Como cierre de su exposición, Sotomayor apeló a la conciencia ciudadana, instando a los usuarios a realizar un uso eficiente y responsable de la energía eléctrica. Recordó que, más allá de las actualizaciones de los cuadros tarifarios, el monto final de la factura depende directamente del comportamiento del consumo en cada hogar, siendo el ahorro la herramienta más eficaz para mitigar el impacto de cualquier ajuste en la economía familiar.