A 36 años del femicidio de María Soledad, una misa reunirá a quienes mantienen viva su memoria
Este martes 8 de septiembre se realizará una misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Villa Dolores, al cumplirse 36 años del femicidio de María Soledad Morales. La ceremonia fue convocada por sus familiares para recordarla y pedir por el eterno descanso de su alma.

A 36 años del femicidio de María Soledad Morales, sus familiares volverán a reunirse para mantener viva su memoria. Este martes 8 de septiembre, a las 20 horas, se celebrará una misa en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced, en Villa Dolores, en recuerdo de la joven y por el eterno descanso de su alma.

La convocatoria fue realizada por los familiares de María Soledad, quienes invitaron a participar de la celebración religiosa para recordarla y mantener presente su memoria. "Tu recuerdo nos acompaña cada día", expresa la invitación, que también destaca la huella de amor que María Soledad dejó en la vida de sus familiares y seres queridos.

La ceremonia se inscribe en una fecha que, más de tres décadas después, continúa vinculada a uno de los casos que mayor conmoción provocó en Catamarca y que trascendió las fronteras provinciales. La muerte de la joven, ocurrida en septiembre de 1990, desencadenó una movilización social que tuvo como protagonistas iniciales a sus propias compañeras del Colegio del Carmen.

María Soledad Morales

La noche que cambió la historia de Catamarca

En septiembre de 1990, las alumnas de quinto año del Colegio del Carmen, en San Fernando del Valle de Catamarca, se encontraban organizando el viaje de egresadas. Como no todas podían afrontar el costo, habían decidido realizar un baile con el objetivo de recaudar fondos.

Entre ellas estaba María Soledad Morales, de 17 años, hija de una familia humilde. La joven mantenía una relación secreta con Luis Tula, un hombre del pueblo unos años mayor y casado. La noche del 7 de septiembre, María Soledad salió del boliche alrededor de las 3 de la madrugada, luego de haber acordado encontrarse con Tula. Ambos se dirigieron a otro lugar, donde la joven conoció a los llamados "hijos del poder", entre ellos Guillermo Luque.

El relato incluido en la información base señala que Luis Tula, el hombre de quien María Soledad aseguraba estar enamorada, la había entregado a una fiesta fatal. Según ese relato, la joven fue drogada, violada, quemada y sufrió la mutilación de partes de su cuerpo. Días después, su cuerpo desfigurado apareció en un basural.

Un caso que conmocionó a todo el país

La conmoción social fue inmediata y el denominado "caso María Soledad" pasó a ocupar la centralidad informativa. La mirada del país se dirigió hacia Catamarca, una provincia que hasta entonces era presentada como aparentemente tranquila. Sin embargo, el caso expuso también una trama de poder, complicidades y encubrimientos. La información señala que era común mirar hacia otro lado cuando los hijos de personas poderosas "perdían" el control en este tipo de "fiestas".

En ese contexto, la investigación quedó atravesada por denuncias sobre el accionar de sectores vinculados al poder político y policial. Se demoraron pericias, desaparecieron pruebas, se amenazó a testigos y se aportaron testimonios falsos. El entonces jefe de Policía, Miguel Ferreyra, ordenó que lavaran el cadáver.

La situación profundizó la indignación y convirtió el reclamo por justicia en una movilización social de dimensiones inéditas.

Las marchas del silencio y la presión social

Frente a ese escenario, las alumnas asumieron un papel central en el pedido de justicia. El reclamo tomó una modalidad que rápidamente se extendió y pasó a ser conocida como las "marchas del silencio". Los adolescentes y compañeras caminaban tomados de los brazos y sin emitir palabras. Sin embargo, cada marcha representaba una expresión cada vez más fuerte del reclamo colectivo.

La movilización se repitió 82 veces y consiguió una repercusión que trascendió Catamarca. Las marchas también se replicaron en otras ciudades, mientras la presión social aumentaba. El reclamo terminó llevando al entonces presidente Carlos Menem a intervenir la provincia. Las movilizaciones desembocaron en una rebelión popular que terminó con la destitución de los Saadi.

Una investigación marcada por cuestionamientos

En medio del escándalo de corrupción, y con la intención de demostrar objetividad en la investigación, Luis Patti, represor de la dictadura, fue enviado desde Buenos Aires. Sin embargo, según la información base, desde su llegada demostró complicidad con el aparato catamarqueño.

El primer juicio fue posteriormente anulado debido a la parcialidad de los jueces. El segundo proceso concluyó en 1997 y tuvo como resultado las condenas de Guillermo Luque y Luis Tula. Luque fue condenado a 21 años de prisión por violación y asesinato, mientras que Tula recibió una pena de 9 años por ser partícipe secundario. Ambos se encuentran actualmente en libertad.

La familia de María Soledad, por su parte, siempre sostuvo que hubo más personas involucradas en el crimen.

Un femicidio antes de que existiera la figura legal

El asesinato de María Soledad constituyó un femicidio antes de que esa figura estuviera tipificada en el Código Penal. El caso marcó, además, importantes antecedentes en relación con los reclamos de las mujeres y las cuestiones vinculadas con el género.

La historia de la joven también fue llevada a distintas expresiones audiovisuales. En 1993, llegó al cine mediante la película "El caso María Soledad", protagonizada por Valentina Bassi.

Más de tres décadas después, en 2024, Netflix presentó el documental "María Soledad: el fin del silencio", centrado en los testimonios de sus compañeras y de su hermana Marta.