En un clima de fiesta y profunda espiritualidad, durante la tarde de este miércoles 15 de abril, se llevó a cabo la Peregrinación Mariana Infantil, una de las expresiones más significativas de la jornada religiosa dedicada a la Virgen del Valle, bajo el lema "Con María y el Beato Esquiú, caminamos en busca de la Paz".
La actividad se desarrolló en el marco del Septenario en honor de Nuestra Señora del Valle y también dentro del Jubileo por el Bicentenario del Nacimiento del Beato Mamerto Esquiú, dos acontecimientos que dieron especial sentido al encuentro y convocaron a la comunidad educativa católica a vivir una experiencia de fe compartida.
Desde las primeras horas de la tarde, con entusiasmo, alegría y espíritu de oración, alumnos de 3° y 4° grado del Nivel Primario de distintos establecimientos confesionales comenzaron la caminata que unió el Paseo General Navarro, conocido popularmente como Plaza de la Coronación o La Alameda, con el Santuario Catedral.
Los colegios que participaron de la peregrinación
La convocatoria reunió a estudiantes de numerosas instituciones educativas confesionales, que se sumaron con sus comunidades escolares para rendir homenaje a la Madre del Valle.
Participaron alumnos de Virgen Niña, Santa Rosa de Lima, Cristo Rey, Del Carmen y San José, Juan Pablo II, Fasta (Capital) y Nuestra Señora de Guadalupe (Valle Viejo). La presencia de estas comunidades educativas aportó un marco de unidad, participación familiar y sentido celebrativo, en una caminata donde los niños estuvieron acompañados por docentes, directivos y sus familias.

Una caminata de oración por la paz
A lo largo del recorrido, la peregrinación estuvo marcada por una consigna clara: rezar por la paz en el mundo. Los niños avanzaron en oración, llevando consigo el espíritu del lema que unió la figura de María con la del Beato Mamerto Esquiú, en una búsqueda simbólica y colectiva de paz.
Durante la marcha también hubo espacio para la celebración comunitaria. Entre cantos y bailes, los alumnos compartieron una experiencia vivida como familia, expresando su alegría por celebrar a Nuestra Madre del Valle.
Entre los aspectos centrales de la jornada se destacaron:
- La participación de alumnos de 3° y 4° grado
- El acompañamiento de docentes, directivos y familias
- La oración por la paz en el mundo
- Los cantos y bailes compartidos
- La vivencia comunitaria de la fe

La llegada al Santuario
Al arribar al Paseo de la Fe, la columna de peregrinos fue recibida por el obispo diocesano, Mons. Luis Urbanč, quien estuvo acompañado por el padre Lucas Segura, Vicario Episcopal para la Educación.
En ese momento central de la jornada, el pastor diocesano compartió una breve reflexión en torno a la figura del Beato Mamerto Esquiú, construida a partir de un diálogo ameno con los niños.
El mensaje puso el acento en el significado de este año particular, en el que la Iglesia local celebra los 200 años del natalicio del Beato Esquiú, integrando así la dimensión histórica y espiritual del Jubileo con la experiencia concreta de los más pequeños. Luego de esa reflexión, Mons. Urbanč invitó a los niños a saludar a la Virgen Morena con la oración del Ave María, un gesto que dio paso a uno de los momentos más emotivos de la tarde.
Finalmente, el obispo impartió la bendición, coronando una jornada profundamente marcada por la fe y la participación de la niñez.

Cantos, oración y alegría cristiana
Tras la llegada al Santuario Catedral, la jornada continuó en un clima de cantos, oraciones y mucha alegría cristiana, prolongando el espíritu festivo que acompañó toda la peregrinación.
La caminata infantil en honor a la Virgen del Valle, unida al recuerdo vivo del Beato Mamerto Esquiú, dejó una imagen de comunidad, devoción y esperanza, con los niños como protagonistas de una expresión de fe que tuvo como eje central el pedido por la paz.